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María Cano: la voz de los trabajadores y la lucha por la justicia social

María Cano (1887 – 1967) fue un referente en la defensa de los derechos laborales y sociales en Colombia, y se convirtió en la primera mujer en luchar por los derechos de los trabajadores en el siglo XX. Conocida como la “Flor del Trabajo”, esta pionera y líder revolucionaria marcó un antes y un después en los movimientos obreros del país, dejando un legado imborrable en la historia de Colombia.

Por: María del Mar Cuenú Mosquera
Estudiante de Sociología, Univalle

María Cano (1887 – 1967), lideresa social y política colombiana.
Foto: Archivo Fotográfico Biblioteca Publica Piloto, Medellín.

Desde temprana edad, María mostró interés por las desigualdades sociales, lo que la llevó a convertirse en una destacada oradora y escritora. Fue conocida por su capacidad para inspirar multitudes y dar voz a quienes, hasta ese momento, carecían de representación. Su compromiso y entrega hicieron que se ganara el respeto y la admiración tanto de trabajadores como de intelectuales para esa época. En los años 20, se convirtió en un referente del Partido Socialista Revolucionario.

Medellín, ciudad donde nació, era una ciudad conservadora y clerical, marcada por una estructura social dividida en varias clases. En este contexto, María Cano nació en el seno de una familia de educadores. Su apellido está vinculado a los mismos Cano que fundaron El Espectador, uno de los periódicos más importantes de Colombia.

A los 32 años, María Cano comenzó a escribir en Cyrano, una revista de la época que surgió en Medellín en los años 20. Allí, fue la única columnista mujer, lo que la convirtió en una figura destacada en el movimiento literario de la época. Además, colaboró en el periódico El Correo Liberal en 1923. Poco después, empezó a trabajar en la Biblioteca Pública de Medellín, donde llegaban los primeros grupos de obreros en busca de conocimiento. Consciente de la importancia de la educación, propuso un proyecto para que los trabajadores tuvieran acceso a la lectura, y quienes no supieran leer, ella misma les leía. Gracias a esta iniciativa, logró estrechar lazos con la clase obrera.

María Cano fue pionera en acercarse a las aglomeraciones de trabajadores y en convocarlos para luchar por sus derechos. En un tiempo cuando las jornadas laborales no tenían un límite establecido, defendió la implementación del modelo de los “Tres Ocho”: ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y recreación, y ocho horas de descanso. También luchó por la consolidación de derechos laborales fundamentales, como los contratos de trabajo y el descanso dominical, dejando una huella imborrable en la historia del movimiento obrero en Colombia.

A lo largo de su vida, María Cano se enfrentó a la adversidad con valentía, recorriendo pueblos y ciudades para abogar por mejores condiciones laborales, justicia social y equidad. Fue una mujer adelantada a su tiempo, que no solo dejó una huella imborrable en la política colombiana, sino que también se convirtió en un símbolo de resistencia para las siguientes generaciones.

Hoy, la memoria de María Cano sigue viva en la historia de Colombia. Su nombre es recordado en libros, homenajes y calles que llevan su legado, y su espíritu sigue motivando a quienes creen en la justicia social y en la dignidad de los trabajadores. María Cano, la “Flor del Trabajo”, permanece como un símbolo de valentía y compromiso, una mujer que dedicó su vida a la lucha por una sociedad más equitativa y justa.

Su incansable lucha la llevó a formar parte de importantes movimientos obreros y sindicalistas en el país. Durante los años 20, María Cano se convirtió en un ícono del Partido Socialista Revolucionario, desde donde amplificó su voz en favor de los sectores más marginados. Fue reconocida por su carisma y entrega, que le permitieron ganar el respeto y la admiración tanto de trabajadores como de intelectuales.

Uno de los momentos más destacados de su trayectoria fue su participación en mítines multitudinarios, donde defendió con vehemencia los derechos de los trabajadores en tiempos de gran opresión. Sin embargo, su activismo también la expuso a críticas y persecuciones políticas, lo que no disminuyó su determinación por transformar la sociedad.

A pesar de las adversidades que enfrentó, María Cano nunca abandonó sus ideales. En sus últimos años, continuó trabajando en proyectos educativos y culturales que buscaban empoderar a las comunidades más desfavorecidas. Su legado trasciende el tiempo, y su figura sigue siendo un ejemplo de valentía, lucha, convicción y compromiso con la justicia social del país.

El legado de María Cano no solo se reflejó en su activismo político y social, sino también en la inspiración de líderes y defensores de los derechos humanos. Su impacto trascendió más allá de su época, y la convirtieron en una referente para los movimientos obreros y feministas en Colombia y América Latina en general.

A medida que su figura crecía en reconocimiento, sus palabras y enseñanzas se convirtieron en una guía para quienes buscaban justicia y equidad. Su lucha contribuyó a importantes avances en la legislación laboral del país, las bases para la protección de los derechos de los trabajadores y la mejora de sus condiciones laborales. María Cano no solo desafió las estructuras de poder establecidas, sino que también demostró que la voz de una mujer podía resonar con fuerza en un mundo dominado por hombres.

Hoy, su memoria sigue viva en la historia de Colombia. Su nombre es recordado en libros, homenajes y calles que llevan su legado, y su espíritu sigue motivando a quienes creen en la justicia social y en la dignidad de los trabajadores. María Cano, la “Flor del Trabajo”, permanece como un símbolo de valentía y compromiso, una mujer que dedicó su vida a la lucha por una sociedad más equitativa y justa.

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