María afuera del límite de la ficción
La base del rostro pudo dejarse un poquito menos carnuda. La Virgen de la Silla de Rafael, modificando un poquito la nariz del modo que he dicho puede servirle de modelo para esa facción, y perdóneme la insistencia en este punto, ¿se ha fijado usted en algún retrato mio? Esa es la forma de nariz de nuestra familia, mas debe ser idealizada para aquel rostro de hermosura sobrehumana.
Por: Redacción La Palabra

Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs
El fragmento anterior pertenece a una carta de Jorge Isaacs a un pintor de apellido Donoso, quien había elaborado un retrato de María después de leída la novela. Isaacs critica la obra y da referencias acerca de cómo mejorarla según la imagen que tiene de su propio personaje. Sin embargo, cabe destacar la relación casi familiar que atribuye a su ficción, como si para él fuera mucho más que una construcción de palabras. Si bien para Isaacs su novela trascendía la ficción entretejiendo sus hilos con los de la historia, para el imaginario vallecaunano María fue real y cercana, como una vecina famosa.
Los lectores no especializados de la obra han heredado un paisaje en el cual María no es un personaje ficcional nacido de la mente de un escritor sino una tradición que reclama poseer todo un tipo de retazos de la existencia histórica de esta protagonista. No podemos pensar que es una leyenda construida solamente para atrapar turistas ingenuos a la hacienda El Paraíso, sino una tradición construida con paciencia y persistencia paralelamente a la novela y que ha sido parte importante en su recepción. Nos explica Carmiña Navia en su ponencia María: Ficción o realidad, leída en el IX Simposio Jorge Isaacs.
Como toda leyenda, María posee un valor de existencia autorizado por la tradición oral de quienes la creen real, personas entre quienes se cuentan lectores, turistas y los descendientes de los vecinos cercanos a Jorge Isaacs en el transcurso de su estadía en la hacienda El Paraíso entre 1855 y 1858. Su historia se difumina sobre la historia real de la infancia de su creador.
Hablar de la novela es buscar siempre personajes reales. Quizás el mismo autor es quien sitúa a los personajes en este terreno pues la dedicatoria de la obra “A los hermanos de Efraín” ya extrapola a los personajes de ficción hacia el ámbito histórico en que será leída.

Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs
Podemos por tanto pensar en María como una amalgama de realidad y ficción llevada hasta la orilla de la historia. Su amor por Efraín puede llegar a pensarse tan real como lo fue la divinidad de Aquiles para los antiguos griegos.
Luis Francisco López Cano, durante su ponencia Isaacs y la María histórica, comentarios a la revisión crítica de Donald McGrady sobre la tesis autobiográfica, leída en el mismo simposio, se propuso ir más allá de la tesis de McGrady según la cual María es una produción ficticia nacida de la tradición de los románticos franceses. López Cano anteriormente había participado en una investigación etnográfica que buscaba recopilar la tradición oral que hablaba acerca de María en el municipio de El Cerrito, trabajo que le llevo a encontrarse con lecturas por fuera de la academia que alimentaban la interpretación de la novela desde un punto de vista antropológico que converge con lo histórico.
Existen, por ejemplo, archivos de la Aduana de Panamá de los años 1840 – 1842 que prueban que el padre de Isaacs, al igual que el de Efraín, viajó a Las Antillas y que en el último trajo una niña; de esta Efraín dice que tenía tres años. Esto, además de traernos alguna sospecha sobre la María histórica, también sugiere el reflejo biográfico que Isaacs pretendía en su narrador.
Acerca de los referentes en los que se inspiró la misma María, pudiera ser una prima de Isaacs por el lado materno, llamada María Manuela Conto Ferrer, nacida en El Cerrito y fallecida el 20 de octubre de 1864, un mes antes de que empezara a escribir la novela. Otro argumento es que después de esta fecha la poesía de Isaacs comienza a incluir un extraño elemento fúnebre que complementa con una niña de vaporoso traje, …de juegos infantiles, elementos presentes en la novela. Por ende, María Manuela sería la que inspirara la parte trágica en la obra por medio de una serie de coincidencias históricas.
Otro referente podría provenir de Felisa Gonzalez Umaña, quien sería su esposa, nacida en 1940 y que tendría, al igual que María y María Manuela Conto, la edad de 15 años. Esta le habría inspirado la parte del enamoramiento de los personajes.
Sobre esto López Cano opina que el personaje literario como tal no lo vamos a encontrar históricamente así porque es una creación literaria, mas tiene un trasfondo histórico, por lo que el personaje de María será un personaje híbrido; hablamos de una fusión de identidades en el sentido de que María tiene elementos de la propia esposa de Isaacs por ese noviazgo transcurrido durante ese periodo: la piedra de las lecturas, la flores, deben ser reminiscencias de ese noviazgo, al que se suma un elemento que no nos consta el cual es algún sentimiento por Manuela María Conto, sentimiento del drama, de la muerte, que hizo llorar a Jorge Isaacs al concluir la obra, dicen, sino también a los primeros lectores. La fusión de esos dos elementos es la que nos crea –junto con la tradición mariana representada en la Virgen de las Sillas de Rafael Sanzio– lo que nos van a dar lugar al personaje de María tal como lo conocemos.



