Las mujeres de Gerwig: de Barbie y otros personajes
En pleno auge del fenómeno Barbie, película protagonizada por Margot Robbie y Ryan Gosling, vale la pena resaltar el feminismo educacional que Greta Gerwig ha ejercido a través de sus personajes durante su corta pero sustanciosa carrera como directora.
Por: Sofia Londoño Galeano
Comunicadora social y periodista
Estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Univalle

Foto: Warner Bros.
La increíble campaña de expectativa gestada en torno a Barbie desde que se anunció su fecha de estreno, ha conseguido consolidarla como un film taquillero y darle el título a Greta Gerwig de primera mujer directora en alcanzar un éxito de esta magnitud en el primer fin de semana en salas de cine a nivel mundial. Gerwig, que venía de una tradición de actuación y dirección de largos más independientes, dio un vuelco total a lo completamente mainstream con Barbie. A pesar de esto, alcanzó con este proyecto algo que poco se esperaba: esa misma crítica a las brechas de género que abordó en sus trabajos anteriores.
Gerwig se ha caracterizado por jugar con roles femeninos que cuestionan constantemente el status quo, incluso cuando este es determinante de las relaciones sociales. Aunque solo ha trabajado como directora en tres películas, su impronta definitiva ha sido la capacidad de incluir la conversación sobre equidad no sólo en los diálogos, sino en los manierismos y formas de ver el mundo de sus personajes cambiantes. En Lady bird (2017), la protagonista lucha en contra de lo ordinario y predispuesto por parte del colegio católico al que asiste, para forjar su propio camino dentro de sus intereses. Lo cautivador de esta película es, precisamente, el despliegue de feminidades diversas, con opiniones fuertes y estados de humor contrarios a lo complaciente. Las mujeres de esta película son furiosas, sentimentales, directas y también certeras de que sus acciones son justificadas.
Por su parte, la adaptación de Mujercitas (2019), aparte de la clara predominancia de personajes femeninos, se aleja un poco del estado colérico para encontrarse con los más profundos deseos y expectativas que tienen las hermanas March. Aquí la clave feminista está en la toma de distintas decisiones de vida. La libre elección se convierte en los lentes con los cuales se deben analizar los diálogos, ya que representan los anhelos entrañables de las hermanas. Cada una de ellas encontró una forma válida de vivir, ya fuese como ama de casa ―en el caso de Meg― o como escritora soltera ―como lo hizo Jo―. Naturalmente, estos personajes se encuentran con las frustraciones propias de las creencias sociales de la época. Sin embargo, también se refrendan aspectos de la feminidad que, desde algunas aristas del movimiento feminista y el machismo, se consideraron de poca valía. La belleza, el interés por las labores del hogar o el matrimonio como un contrato que aseguraba bienestar para ambas partes, se convierten en ejemplos de decisiones tomadas por voluntad propia y no solo por asignación social. Mujercitas expresó, de manera convincente, que el problema de los roles de género represivos es precisamente su falta de flexibilidad, y que el verdadero deseo femenino es la posibilidad de escoger.

Foto: vogue.mx
En Barbie (2023) vemos, en añadidura a las características ya mencionadas, la inclusión de los hombres y el patriarcado como un sistema que no solo los convierte en victimarios, sino también en víctimas. Este punto de quiebre se reflejaba en la autorregulación de Ken al tratar de demostrarle sus sentimientos a Barbie, en su necesidad imperante de ser visto y reconocido, y en la percepción de que los conflictos se resolvían con peleas físicas. Estos momentos dan a entender que la masculinidad tal y como la conocemos, auto reprimida y poco expresiva, es dañina tanto para los hombres como para las mujeres. Esta película, desde su lugar mainstream, logra educar a la audiencia en conceptos básicos de feminismo y de empoderamiento, de una forma que extrañamente apela a todo tipo de públicos. Este hecho es lo más destacable de Barbie: le habla a adultos, pero también a los niños y niñas que fueron. Gerwig enlaza la historia de la muñeca con la evolución que tuvo gracias a los avances del movimiento feminista, y que les permitió a las niñas tener referentes profesionales.
El humor y el sarcasmo son otras herramientas utilizadas con precisión para desplegar los micromachismos diarios a los que se enfrentan las mujeres en sus entornos. El mansplaining, que se cataloga como la explicación condescendiente que hace un hombre de algún tema a una mujer, es tratado con una delicada burla que al final de cuentas no culpa a los hombres per se, sino al sistema patriarcal al que están sometidos. De la misma forma, se revelan otros asuntos como el acoso, la representación diversa y la autocrítica hacia Mattel, empresa encargada de la manufactura de Barbie, cuya junta en la película se conformaba enteramente por hombres que tomaban decisiones sobre muñecas femeninas con las que jugaban niñas.
Esta película, desde su lugar mainstream, logra educar a la audiencia en conceptos básicos de feminismo y de empoderamiento, de una forma que extrañamente apela a todo tipo de públicos. Este hecho es lo más destacable de Barbie: le habla a adultos, pero también a los niños y niñas que fueron.
Margot Robbie encarna también la humanidad de las crisis existenciales por la desilusión que conlleva la realidad. Con esta crisis también se apela al cuestionamiento por la belleza estereotípica que ha afectado particularmente a las mujeres durante siglos. Este punto es clave para las nuevas generaciones, que toman como referente a una Barbie que pone en duda su aspecto físico y valía para luego reafirmarse como perfecta dentro de sus imperfecciones. Productos culturales que muestren este tipo de dinámicas y que rompen los roles tradicionales de género, sientan las bases de las creencias de futuros adultos que podrán percibir la equidad como la nueva regla.
Los sentimientos y deseos de autorrealización y los fervores íntimos de lo que significa ser mujer en distintos momentos históricos, es lo que deja la marca Gerwig en su audiencia. Esta cineasta ha dedicado su carrera a mostrar la diversidad femenina y en abogar, precisamente, por la humanización de las múltiples aristas de lo que puede significar ser mujer. El lema Barbie “sé lo que quieras ser”, nunca se había sentido tan real.

Foto: biblio.es



