La I Bienal de Cultura Escrita: un encuentro transformador de narrativas y voces
Por: Kelly Vanessa Bravo Salazar
Estudiante de Geografía, Univalle

La I Bienal de Cultura Escrita se llevó a cabo del 25 al 28 de septiembre en la Biblioteca Pública Gabriel García Márquez – El Tunal, en la ciudad de Bogotá. El evento reunió a grupos de investigación, comunidades bibliotecarias, mediadores, gestores culturales y estudiantes universitarios de diversas partes de Colombia, quienes dialogaron y compartieron diferentes perspectivas a través de sus ponencias sobre los procesos que giran en torno a la lectura, la escritura y la oralidad.
Se llevó a cabo una mesa redonda en la cual se celebró los 20 años de Libro al viento de Marcy Schwartz y Diana Guzmán. A través del dialogo con las escritoras, se compartieron experiencias y reflexiones sobre el impacto positivo que tiene el programa en las comunidades, permitiendo a los asistentes explorar la evolución de la mediación de las practicas LEO en el país.
Uno de los eventos más esperados fue “Hacia las bibliotecas del futuro: derechos culturales y soportes inclusivos.” En esta franja, se reunieron expertos de Sincronía Editorial, Dado Editorial, Artimaña y Vestigio, los cuales abordaron cómo los enfoques de género, medio ambiente y ciencia ficción transforman el panorama bibliotecario, siendo crucial abordar la interseccionalidad para la creación de espacios inclusivos.
La bienal abrió un espacio de participación para veinte ponencias, originarias de diferentes instituciones educativas como la Universidad del Valle y el Instituto Caro y Cuervo, las cuales fueron seleccionadas entre más de cincuenta que se presentaron a la convocatoria del evento. Estas ponencias abordaron temas variados relacionados con las prácticas de cultura LEO; la inclusión de voces diversas subraya la riqueza cultural y literaria de Colombia en sus investigaciones, abordando no solo temas tradicionales, sino también cuestiones contemporáneas sociales, de género y sostenibilidad ambiental.
De este modo, la bienal se perfila como un punto de partida para la promoción de las bibliotecas de una manera más cultural, social y en busca de una justicia social que permita a todas las poblaciones acceder a la información y al dialogo de saberes de forma abierta, generando un impacto en las comunidades y transmitiendo el conocimiento en el tiempo.
La bienal también sirvió para que los participantes tuvieran la oportunidad de establecer y ampliar sus redes de contactos con otros profesionales del sector literario para la consolidación de redes que resulten valiosas para nuevos proyectos y colaboraciones entre diferentes instituciones y profesiones.
De esta manera, la bienal se destacó como un evento comprometido con el acceso pleno y democrático a la cultura, considerando el papel que juegan las bibliotecas como agentes de cambio social y la promoción de la cultura escrita y oral.
El evento no solo logró reunir a una amplia gama de actores del ámbito cultural, sino que proporcionó un espacio para la reflexión crítica sobre el papel de las bibliotecas en la sociedad actual, visibilizando la percepción de las bibliotecas y el uso que se les da, ya que únicamente se les ve como depósitos de libros, los cuales acumulan polvo porque nadie los usa ni los lee. La bienal demuestra que son mucho más que eso; son espacios en movimiento, donde la creatividad surge y el pensamiento crítico se activa al usarlas.

De este modo, la bienal se perfila como un punto de partida para la promoción de las bibliotecas de una manera más cultural, social y en busca de una justicia social que permita a todas las poblaciones acceder a la información y al dialogo de saberes de forma abierta, generando un impacto en las comunidades y transmitiendo el conocimiento en el tiempo.
Al cerrar sus puertas en su última jornada, el evento estableció un nuevo modelo en las formas de concebir las bibliotecas y un precedente para futuras iniciativas que impulsen el acceso a la cultura escrita y oral en Colombia.



