La Catalana, una mujer recuperada
Se lanzó en la Feria del Libro de Cali, la bella novela de Mariela Zuluaga, titulada La Catalana, que recrea la vida de Rosa Bosch, la mujer que compartió su vida con Manuel Zapata Olivella y quien hizo realmente posible el desarrollo de su obra investigativa y literaria. La autora logra una contundente narración en primera persona, una voz llena de autenticidad y valentía, desde la que asistimos al desenvolvimiento de una inmensa pasión y a una odisea de vida que hace recorrer a Rosa medio mundo para sustentar los sueños y proyectos de su marido.
Por: Carmiña Navia Velasco

Manuel y Rosa se conocen en Barcelona y su encuentro se puede calificar con el manido y repetido “amor a primera vista”. Se casan y Rosa inicia su periplo en Colombia, en medio de un matrimonio que por unos años le da satisfacción y alguna forma de felicidad. Poco a poco las cosas van tomando el rumbo que marcará esta relación de manera específica. Nacen las hijas y el marido se embarca en aventuras intelectuales y rutas imposibles. Lo puede hacer porque su esposa sostiene el timonel y resuelve no solo el día a día, sino las posibilidades económicas de los sueños del hombre.
La novela se desenvuelve totalmente desde el punto de vista de la protagonista. Es en su órbita en la que nos movemos lectores y lectoras; Zapata Olivella es sólo un referente. Y más allá de las intenciones de la escritoray de su cercanía y amistad con Zapata Olivella, La Catalana devela sus miserias, sus comportamientos machistas y lo des-mistifica, dejándolo, de todas maneras, en una talla humana que no disminuye en nada la importancia de su obra.
En muchos sentidos invito a leer esta novela, invito a las mujeres a leerla en común, a discutirla… Esta historia, muy bien estructurada y poéticamente narrada, se puede convertir en un espejo, una representación que nos permita visualizar nuestros propios cautiverios.
Pero lo central de esta narrativa es el itinerario vital de una mujer. Itinerario que muestra y ejemplifica maravillosamente, a la manera de un personaje tipo (según la definición de Lukács), el porqué las mujeres somos el segundo sexo (Simone de Beauvoir). La vida de Rosa Bosch es la vida de una persona para otro. La Catalana renuncia a sus sueños, a sus ideales, a su familia y a su tierra, a su formación universitaria, a su propia lengua… para vivir en aras de… Es decir, Rosa Bosch es la Ifigenia sacrificada en el altar de su marido.
En muchos sentidos invito a leer esta novela, invito a las mujeres a leerla en común, a discutirla… Esta historia, muy bien estructurada y poéticamente narrada, se puede convertir en un espejo, una representación que nos permita visualizar nuestros propios cautiverios. Porque la novela ofrece múltiples caminos de lectura y la podemos entender como novela de formación: ¿cómo aprende una mujer a anularse a sí misma? Igualmente, como novela de cautiverios, en el sentido planteado por Marcela Lagarde en su monumental obra Los cautiverios de las mujeres.
La novela también recrea unas relaciones poco exploradas en los caminos de nuestra identidad: la relaciones Cataluña – Colombia, que han sido innegablemente importantes en nuestro desarrollo cultural: desde Barcelona, “patria de varios escritores”, no sólo García Márquez, hasta Terrassa y su industria textil, atracción para estudiantes colombianos en la mitad del siglo XX. La Catalana se sitúa en ese terreno liminal entre la biografía y la novela, y la engrandece la potente voz narrativa conseguida que nos conduce toda la lectura por el interior cotidiano de una vida que cada lector o lectora juzgará desde sus propios paradigmas.

Foto: vision2020noticias.com



