La búsqueda es de todos hasta encontrarlos
Por cielo y tierra es una historia potente y conmovedora que retrata la búsqueda de desaparecidos en nuestro país. El documental visibiliza los fuertes impactos en los familiares de las víctimas de la violencia, y hace un llamado a la acción como sociedad.
Título: Por cielo y tierra
Dirección: Santiago Diaz Vence
Duración: 70 minutos
Por: Yulieth Navia
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

El pasado 26 de agosto se presentó, en la Universidad del Valle, el largometraje Por cielo y tierra,dirigido por el joven caleño Santiago Díaz Vence, guionista de cine, series, comerciales y videos musicales, ganador de varios premios nacionales e internacionales. Esta producción es realizada por RTVC y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).
Su estreno nacional fue el 9 de abril de 2024 y se continuó proyectando en universidades, festivales y espacios culturales. En esta ocasión, fue presentado en el marco de la undécima edición del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos Colombia, cuya programación fue entre el 22 y el 30 de agosto. Este fue un evento gratuito que se realizó simultáneamente en treinta municipios y diez ciudades. Cabe destacar que el Festival es la plataforma de promoción, distribución y exhibición de obras audiovisuales con enfoque en derechos humanos más grande del país.
El documental da cuenta del difícil proceso de búsqueda de personas dadas por desaparecidas a causa del conflicto armado colombiano. Por cielo y tierra narra la historia de cuatro mujeres: Omaira, excombatiente que buscó a su padre desde el 2007; Daniela, indígena Nasa que por veinte años buscó el cuerpo de su padre; Gladys, una madre que sigue buscando a su hijo desaparecido por paramilitares en 2002, y Herminia, otra madre que pudo recibir y dar un entierro digno a su hijo.
De entrada, podemos decir que es imposible no perturbarse con el tema. Tal vez por la incertidumbre de estar frente a algo que nos abrirá los ojos y nos llegará al corazón. En el auditorio llama la atención que las sillas tienen una especie de carteles en su espaldar. En la primera cara, se leen los nombres y apellidos de personas con la fecha y el lugar de su desaparición. También aparece un mensaje de esperanza: “Te buscaremos por cielo y tierra hasta encontrarte”.
La historia comienza con la cruda realidad. Herminia viaja en una lancha sobre el río Caunapi, en el departamento de Nariño. Se percibe su rostro cansado con una mirada de resignación. Escuchamos, desde su voz tímida y calmada, la historia de su hijo Rodrigo Fernando, quien había desaparecido el 7 de junio de 2012. Mas adelante, nos daremos cuenta que la UBPD logró recuperar y entregar el cuerpo del joven a su familia el 5 noviembre del 2023, fecha en la que cumpliría 35 años de vida.
La intención es clara: se busca visibilizar la verdad de este flagelo que ha vivido gran parte de la población colombiana por más de sesenta años. Sin rodeos ni eufemismos vamos conociendo las cuatro historias. Escuchamos en alternancia las voces quebradas de los familiares de los desaparecidos. En ellas hay dolor, pero también hay esperanza.
En ese sentido, también conocemos a Daniela Mostacilla. La joven indígena Nasa del resguardo San Lorenzo de Caldono (Cauca) inició sola su proceso de búsqueda a los 13 años. Su padre fue un excombatiente del Frente 6 de las FARC al que nunca conoció, salvo por lo que escuchaba de su abuela y de lo que le contaban otras personas. Daniela también logra dignificar la memoria de su padre después de 31 años de desaparecido.
El documental da cuenta del difícil proceso de búsqueda de personas dadas por desaparecidas a causa del conflicto armado colombiano. Por cielo y tierra narra la historia de cuatro mujeres: Omaira, excombatiente que buscó a su padre desde el 2007; Daniela, indígena Nasa que por veinte años buscó el cuerpo de su padre; Gladys, una madre que sigue buscando a su hijo desaparecido por paramilitares en 2002, y Herminia, otra madre que pudo recibir y dar un entierro digno a su hijo.
Por otro lado, algo que alimenta el alma ante tanto dolor es la historia de Omaira, excombatiente que buscaba a su padre desde el 2007. Por la información que tenía de su familiar, y junto a la UBPD, logran ubicarlo con vida. El reencuentro eriza la piel, provoca lágrimas y suspiros profundos. Pero no es un final tan feliz, a pesar de todo. Gladys continúa con la esperanza de encontrar a su hijo Elvis, quien salió de su casa un 6 de abril de 2002 a las seis de la mañana y no regresó jamás.
Ahora bien, en los setenta minutos también escuchamos la voz de quienes participan en la dispendiosa labor de búsqueda. La UBPD es una institución humanitaria que nace tras la firma del Acuerdo de Paz en el 2016 entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP). Específicamente, surge como exigencia de las víctimas del conflicto armado, quienes insistían, a lo largo de los diálogos, en que los “desaparecidos nos faltan a todos”.

Foto: unidadbusqueda.gov.co
Así pues, ante nuestra capacidad de olvido como sociedad, este documental nos recuerda el sufrimiento de miles de familias colombianas. Aunque nos han enseñado a normalizar las atrocidades de la guerra y a pasar la página de un día para otro, es necesario comprender nuestra realidad y valorar este tipo de producciones que sirven como herramienta de sensibilización y visibilización.
La invitación es a colaborar con información que lleve a los encuentros que faltan. Ese ser querido del que un día no se supo más y por quienes se reclama justicia y verdad. De manera puntual, se habla de 111.640 personas reportadas como desaparecidas en el corte de abril del 2024. De manera que, la búsqueda no es solo de sus familiares, sino de todos, y es urgente unirnos al llamado de la no repetición.



