Juan David Correa Ulloa: “Una sociedad más justa depende de los liderazgos colectivos”
El pasado viernes 28 de febrero se llevó a cabo el conversatorio La nación colombiana: las culturas, las humanidades y la paz, con la participación del exministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, Juan David Correa Ulloa, y Darío Henao Restrepo, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. En el diálogo, se resaltó el papel de las humanidades como puente para comprender la historia, la literatura y la geografía de Colombia.
Por: Mariana López Valenzuela
Estudiante de Español y Filología, Univalle

Foto: Mariana López Valenzuela.
Uno de los ejes centrales del conversatorio fue la obra La vorágine, que permitió visibilizar la crudeza de la explotación del caucho, el holocausto sufrido en el Amazonas y la lucha de poder que subordinaba intereses colectivos a beneficios individuales. Desde el centro del poder, el Amazonas fue ignorado en términos de derechos, aunque explotado en términos económicos. La vorágine expuso estas contradicciones y permitió que fueran debatidas. En su momento, la novela de José Eustasio Rivera fue criticada por su complejidad, al punto de que el propio autor afirmaba: “La novela se vende, pero no se entiende”. Sin embargo, su impacto trascendió en el ámbito literario, exponiendo las injusticias de la colonización y la devastación de los territorios amazónicos. En este contexto, surgió una pregunta fundamental: ¿qué somos para los colonizadores del norte? Durante siglos, el sur ha sido visto como un territorio de extracción; primero fue el oro, luego el caucho, la quinua, y hoy, el petróleo. A pesar de las muertes, del despojo territorial, cultural y lingüístico que sufrieron las comunidades indígenas, han tenido también una consecuencia: la crisis de identidad de las nuevas generaciones.
Correa insistió en la necesidad de romper con una visión eurocentrista que históricamente ha fomentado el autodesprecio y, en su lugar, fortalecer el empoderamiento cultural mediante el reconocimiento de las voces silenciadas.
Además, se reflexionó sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. La historia ha demostrado que el hombre intenta constantemente dominar su entorno, sin aprender de sus errores. Un ejemplo de ello es La Mojana en la costa Caribe, donde se ha buscado controlar el agua sin considerar los conocimientos ancestrales de quienes han coexistido con ella durante siglos. En lugar de imponer una lógica extractivista, sería más sabio recuperar estos saberes y entender la naturaleza desde el respeto y la armonía.
Otro tema clave fue el lugar de las humanidades en la sociedad contemporánea. Actualmente, han sido relegadas al ámbito educativo, cuando en realidad juegan un papel esencial en la construcción del pensamiento crítico y la identidad cultural. El exministro Correa hizo un llamado a los docentes para que sus investigaciones no queden limitadas a la academia, sino que lleguen a toda la sociedad. Insistió en la necesidad de romper con una visión eurocentrista que históricamente ha fomentado el autodesprecio y, en su lugar, fortalecer el empoderamiento cultural mediante el reconocimiento de las voces silenciadas.

Foto: Mariana López Valenzuela.
En este proceso, el papel de los jóvenes es crucial. Es urgente una reforma en la educación básica que promueva la enseñanza de la historia y el rescate cultural, evitando que los jóvenes caigan en discursos de lucha de clases que, en lugar de generar conciencia, fomenten el resentimiento o un deseo de ascenso social desligado de su identidad. En muchas ocasiones, esta necesidad de “ser alguien más” los lleva a renegar de su origen y desconectarse de su comunidad. Por otro lado, en una era digital donde predomina el pensamiento rápido y la inmediatez, es necesario recuperar el valor del diálogo y la reflexión. No se trata de rechazar la tecnología, sino de evitar depender exclusivamente de la Inteligencia Artificial y fomentar una mirada crítica que permita construir una sociedad más consciente. Leer un libro, en este contexto, se ha convertido en un desafío, pero también en una oportunidad para descubrir nuevos mundos y, quizás, a uno mismo. Como dijo Estanislao Zuleta: “Uno lee desde un lugar”, recordándonos que la lectura es un acto de interpretación ligado a nuestra experiencia y contexto.
Finalmente, la experiencia de Juan David Correa en el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes fue como la lectura de un libro: comprender un territorio, estudiarlo, formular preguntas y abrir espacios de diálogo para impulsar cambios. También una de las frases clave fue: “ El reconocimiento de una sociedad más justa depende de los liderazgos que se construyen colectivamente”. Así fue este conversatorio: un espacio de intercambio de ideas, reflexión y aprendizaje, donde el conocimiento colectivo se convirtió en una herramienta para imaginar un país más justo y equitativo.



