Isaacs, el dramaturgo. Lo que dejó el estreno de la obra Amy Robsart
Por: Ana Lorena Tulcán
Estudiante de Trabajo Social

Foto: Ana Lorena Tulcán
“Cuando Jorge escribe, lo demás queda al margen. Entonces solo existen los personajes que habitan el relato, las pasiones que los mueven, la armonía entre los elementos que componen su trabajo, ese universo que va tomando forma con cada palabra, con cada frase”.
María Cristina Restrepo
Estas palabras coinciden con el proceso de creación artística que los estudiantes del Laboratorio Escénico de la Universidad del Valle, vivieron con la puesta en escena de Amy Robsart, material inédito de Jorge Isaacs escrito a los diecinueve años, cuando expresa su afición por la poesía y el teatro. Conversamos con siete de sus integrantes acerca del significado que tuvo esta experiencia tanto para el público como para su formación actoral.
Con el registro fotográfico hecho durante la obra, corroboramos el espíritu intrépido con el que algunos lograron interpretar su personaje en cada gesto, en cada movimiento y en cada escena representada entre el drama y el romanticismo. Desde hace un año vienen trabajando en este montaje y el reto fue la exploración intensiva de los personajes y la apropiación de los diálogos, a partir de un drama basado en Kenilworth, novela de Walter Scott del año 1821.
El director, Alejandro González Puche, al igual que Pedro Ruiz y Carlos Cubillos en el diseño de escenografía y vestuario, se encargaron de que cada detalle tuviera una intención de fondo, tanto con el uso de las ramplas, como las cortinas y hasta los colores fosforescentes en el calzado, que alude a la fuerza y rebeldía de aquella época.
Del mismo modo, la interpretación de Amy por tres actrices tuvo el objetivo de marcar las etapas por las que atraviesa el personaje; por otro lado, con la interpretación de Isabel de Inglaterra por una mujer afrodescendiente, se buscó reivindicar a los actores afrodescendientes en el teatro, sacándolos de la subordinación hacia papeles de esclavos o criados.
Por el contrario, el papel de la reina narra un tipo de poder a lo largo de la obra. En este aspecto, el grupo es reiterativo al expresar que el color de piel no es relevante para interpretar un personaje sino la capacidad de trasmitir su esencia a través del cuerpo y el juego de emociones.
Tal y como escribe Isaacs al final de la obra, Amy Robsart tiene todos los defectos que la hija de una imaginación de 20 años debe tener en el teatro. Así, estrenaron una obra clásica de características inglesas con un toque vallecaucano. Finalmente, después del estreno, sintieron que descubrieron un Shakespeare colombiano del género dramático que incluye una dimensión poética y a la vez política en sus personajes.



