Foro Andino-Amazónico: construcción de paz ambiental
En el marco de la COP 16, que se inició el pasado 20 de octubre en Cali, se realizó este evento que tuvo dos objetivos fundamentales: “destacar la importancia crítica de la Amazonía para la estabilidad climática global, y recalcar la necesidad de tomar acciones integrales y participativas que reconozcan la interconexión entre las regiones andinas y amazónicas. Esto incluye la protección de la biodiversidad y las comunidades indígenas, el desarrollo de una agenda de investigación y divulgación, y la promoción de un pacto regional que aborde tanto la sostenibilidad ambiental como la gobernabilidad local.”
Por: Alejandro Alzate

La preservación de la Amazonía ha concitado los esfuerzos de diferentes naciones e instituciones. Desde hace décadas, han sido muchos los escenarios en los cuales se han discutido procesos y acciones concretas de cuidado e intervención. Estados circunvecinos como Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela han coincidido en la promoción de planes y políticas orientadas a salvaguardar la fauna, la flora y los recursos hídricos de la referida región geográfica.
En ese sentido, y en lo atinente al caso colombiano, la Universidad del Valle ha sido líder en la promoción de espacios de reflexión como el presente foro; instancia que, conforme lo expresó el decano de la Facultad de Humanidades, profesor Darío Henao Restrepo, “promueve la integración de los saberes científicos e indígenas; proceso indispensable en cuanto posibilita el reconocimiento de las sabidurías ancestrales, sin las cuales resulta muy difícil revertir la compleja situación que está viviendo el Amazonas”.
En relación con este aspecto, la Cumbre Amazónica 2023 planteó que “los pueblos indígenas, comunidades campesinas y comunidades locales que habitan la Amazonía han tenido un rol fundamental en su resguardo. Durante milenios, sus saberes han permitido su conservación. Por lo tanto, los esfuerzos para preservar este ecosistema deben partir por reconocer, valorar y proteger estos sistemas de conocimiento ancestrales, promover su participación en la toma de decisiones y garantizar sus derechos conforme al marco internacional de protección de los derechos humanos”.
A esta perspectiva étnico-demográfica se suma lo que debe ser un proyecto en constante ejecución y evolución, es decir, la positiva integración/interrelación de los Andes y la Amazonía. Según Paola Andrea Arias Gómez, profesora de la Universidad de Antioquia, hay que observar con cuidado las narrativas amazonico-céntricas,puestoque pueden restar importancia a la región andina y sus enormes bondades. Desconocimientos como este son peligrosos, pues empañan la realidad, según la cual, la relación entre ambas regiones es directamente proporcional y bidireccional. El Amazonas se beneficia de manera importante con los procesos ecosistémicos surgidos en Los Andes y viceversa. Cabe mencionar que el tenor de los réditos mutuos incluye lo cultural y también lo económico-productivo; tal como lo planteó el comandante Flavio Augusto Moraes Vieira, representante de la Embajada de Brasil en Colombia. A lo largo de su conferencia, La Amazonía azul, el diplomático enfatizó que en los 3.6 millones de kilómetros cuadrados que tiene la ZEE brasilera (Zona Económica Exclusiva) hay un enorme potencial minero que su país quiere explorar y explotar. El problema, por ahora, radica en la falta de una legislación específica y de estudios que indiquen los posibles daños que pueda sufrir el medio ambiente oceánico. Dentro de los minerales que se encuentran en la Amazonía azul están el fosfato, las sales de potasio, las sales de roca y el carbón. A la fecha, puntualizó Moraes Vieira, la ANM ya ha dado su permiso para que sean extraídos arena y piedra caliza.
… eventos como este, desde lo académico, deben ser la base para que, desde lo político-administrativo, se tomen las decisiones y se operen los cambios que la Amazonía, los Andes y el planeta necesitan con apremiante urgencia.
Dada la importancia que reviste el tema legal en relación con la explotación de recursos instalados en la cuenca andino-amazónica, el diplomático ecuatoriano Paúl Desamblanc mencionó que el Pacto Andino por la Naturaleza establece que esta tiene derechos, y ese hecho, en sí mismo, posiciona el tema dentro del primer orden de las agendas de los países aledaños a la zona de influencia amazónica. Según precisó el funcionario, la educación en torno a la sostenibilidad constituye una prioridad, no solo en términos académicos, sino, incluso, industriales; esto último en la medida en que la efectiva concienciación de los sectores productivos puede aminorar y reducir el impacto ecológico que se deriva del comercio. Para Desamblanc, la preservación de la biodiversidad es un imperativo que debe convocar todos los estamentos sociales, civiles y legales.
La idea en torno a la convocatoria de múltiples estamentos y voluntades también fue abordada en la mesa de trabajo Conexiones Andes-Amazonas, en la que participaron los profesores Paola Arias Gómez y Wilmar Loaiza Cerón, director del programa de Geografía de la Universidad del Valle. Durante la sesión de trabajo quedó en claro que “si bien estas regiones presentan dinámicas ambientales diferentes, terminan conectándose a través de los impactos que genera el cambio climático en cada territorio”. No obstante lo dramático de la conexión por las afectaciones, vale la pena esclarecer la razón vital por la que debe preservarse el contacto entre el Amazonas y los Andes. Conforme lo sugiere gaiaamazonas.org, el diálogo, flujo e intercambio ecosistémico de las mencionadas regiones “es una condición fundamental para garantizar la vida, de la cual dependen los pueblos originarios que custodian los bosques, así como para garantizar el flujo de agua, la regulación del clima, la diversidad biológica y la conectividad social y cultural.
En relación con esta última, es importante enfatizar que “la conectividad promueve el mantenimiento de las relaciones humanas, articulando a la comunidad científica, académica e institucional. Este mosaico ecológico-cultural, que se extiende más allá de las fronteras políticas, es una oportunidad para un manejo integral de la región. Puede ser visto como un centro de innovación, ya que tiene un alto potencial técnico, científico y económico que busca nuevas posibilidades y soluciones para coexistir con la naturaleza”. Finalmente, es preciso referir que eventos como este, desde lo académico, deben ser la base para que, desde lo político-administrativo, se tomen las decisiones y se operen los cambios que la Amazonía, los Andes y el planeta necesitan con apremiante urgencia.



