Crítica

Florian Zeller: entre la genialidad y el lugar común

Después del éxito mundial del dramaturgo francés Florian Zeller con su ópera prima en el cine, titulada El padre, se presentó este año El hijo, la segunda entrega de una serie de películas basadas en su propia obra. Dos películas que analizan, con resultados muy diferentes, los problemas de salud mental.

Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Florian Zeller (1979), escritor, dramaturgo y director francés.
Foto: amazon.com

Florian Zeller es un escritor y dramaturgo francés que ha sido catalogado, segúnThe Guardian, como “el autor teatral más apasionante de nuestra época”. Resulta natural, entonces, que diera un paso más en su carrera: incursionar en el cine. Su forma de hacerlo fue como guionista y director de la película El padre, nominada en seis categorías y ganadora de dos premios Oscar en el año 2020, además de otras cuatro nominaciones en los Globo de Oro del mismo año. Uno de los premios de la academia se lo llevó el actor británico Anthony Hopkins a Mejor actor y el otro reconocimiento fue a Mejor guion adaptado.

La fórmula para conseguir un éxito tan arrollador fue, quizás, la acertada elección de los protagonistas: Anthony Hopkinsy Olivia Colman, quienes dieron vida a un hombre enfermo de alzheimer y a su hija. La actuación de ambos, especialmente la de Hopkins, muestra tal realismo, que logra introducir al espectador en la mente de una persona perturbada.

No menos conmovedora fue la actuación de Olivia Colman en el papel de Anne, quien transmite el sentimiento de gratitud y responsabilidad que lleva a una hija a dejar su vida de lado para atender al padre. Y, sin embargo, su imposibilidad para ayudarlo en ese trance y su propio deseo de vivir, la lleva a tomar decisiones complicadas pero necesarias.

La película está basada en la obra de teatro homónima del director y llegó a la plataforma de streaming Netflix en mayo. En ella se cuenta la historia de Anthony, un hombre de 83 años que sufre de una enfermedad degenerativa. A través de los saltos de tiempo asistimos al deterioro y la confusión de un hombre que lucha contra el olvido.

Lo más interesante de esta obra es la forma como se muestra el avance de la enfermedad. Y es que lo hace desde el punto de vista del enfermo, logrando de esta manera que el narrador no sea confiable y que el espectador dude constantemente de lo visto en la pantalla, llevándolo por 97 minutos a entender el sentimiento de pérdida de una persona que lucha, aun a sabiendas de su inminente fracaso, contra su propia mente.

Ahora bien, las cosas cambian cuando hablamos de la segunda entrega de la trilogía: El hijo. En esta película, Zeller explora el trastorno de la depresión juvenil y la desintegración familiar tan propia de la actualidad. Esta obra es un reflejo de la dificultad de las familias para identificar y afrontar los problemas de salud mental en sus seres queridos.

Lo que no termina de convencer de la película El hijo, especialmente después de la gran aceptación que tuvo El padre, es el tratamiento que se le dio al tema. En primer lugar, algunas escenas son gratuitas y avanzan entre lugares comunes, logrando que el final resulte predecible. Otro punto importante fue la elección de los protagonistas y su importancia en la historia.

El tema no podría ser más actual, dadas las cifras de problemas mentales en los jóvenes, especialmente desde el confinamiento causado por la pandemia del Covid 19. También resulta refrescante que un director se acerque a un tema tan controversial y que ha sido siempre visto como un tabú, lo que explica el temor de la mayoría para hablar de la depresión, la ansiedad o el suicidio.

Lo que no termina de convencer en esta película, especialmente después de la gran aceptación de El padre, es el tratamiento que se le dio al tema. En primer lugar, algunas escenas son gratuitas y avanzan entre lugares comunes, logrando que el final resulte predecible.

Foto: cinemaficionados.com

Otro punto importante fue la elección de los protagonistas y su importancia en la historia. Al comienzo ofrece el contexto cuando aparecen en escena los protagonistas Peter (Hugh Jackman) y Kate (Laura Dern), quienes son padres separados de Nicholas (Zen McGrath). El padre rehízo su vida junto a su nueva pareja, llamada Beth (Vanessa Kirby), con quien acaba de tener otro hijo, mientras la madre sigue anclada en un pasado más feliz.  Hasta ahí, estamos ante la estructura clásica de una familia desestructurada, en la que los problemas de los padres afectan al hijo solitario y conflictivo.

Sumado a lo anterior, la ficción se centra en la relación paterno filial, dejando completamente al margen el papel de la madre, quien solo aparece en unas pocas escenas, más preocupada en sanar su propio dolor que en la situación del hijo. La otra actuación que deja mucho que desear es la Zen McGrath en el papel de Nicholas, ya que continuamente sus emociones, incluyendo gestos, lágrimas y gritos resultan exagerados y no logran conmover lo suficiente para la carga dramática que exige el momento. 

A pesar de la fragmentación de la historia, una escena que sobresale y que explica en pocos minutos lo que el drama no había logrado, es la reunión entre Peter (Hugh Jackman) y su padre Anthony Miller, caracterizado nuevamente por Anthony Hopkins. Resulta más que evidente la perfección que alcanza el autor al interpretar un personaje. Y es que del hombre derrotado pero digno de El padre,pasamosal hombre de negocios, padre ausente y egocéntrico en El hijo. La carga dramática alcanzada en la conversación otorga la credibilidad que el personaje Peter (Hugh Jackman) nos estaba debiendo.

No obstante, algo a rescatar es la construcción simbólica de las escenas, en donde la contraposición de cuadros oscuros pone en un primer plano el sentimiento de desolación del joven y la desesperación de los padres. Por otra parte, los flashbacks son siempre imágenes luminosas de la vida familiar que se perdió, dejando muy claro el drama que subyace en la historia. 

Después de un abrupto comienzo, entre la genialidad para tratar un tema tan difícil como el alzheimer y el aparente desconocimiento de los problemas propios de la juventud actual, solo cabe esperar, como espectadores, que en la última posible entrega de esta serie, La madre, Florian Zeller retorne a sus orígenes.

Foto: bob-the-movie-man.com

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