Homenaje

Fiódor Dostoyevski. La búsqueda del alma

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, como algunos de sus personajes, fue un hombre atormentado por su sistema moral. Nació en Moscú el 30 de octubre de 1821. Fue bien conocido por ser un jugador, un ingeniero, y el escritor que mejor ha podido indagar en las oscuridades del alma humana.

Por: Pierrot
Estudiante Lic. En Literatura

Obras de Fiodor Dostoievski – Foto: www.media-cdn.tripadvisor.com
Obras de Fiodor Dostoievski – Foto: www.media-cdn.tripadvisor.com

Los libros de Fiódor Dostoyevski tratan temas de la filosofía, la política, la historia, la psicología y la ética desde la literatura. Sin embargo, fueron escritos para cierto tipo de lector que podemos ser todos, no para desfragmentar quisquillosamente como detectives, ni para ganar fama de erudición espiando sus tramas psicológicas como intelectuales. Herman Hesse escribió que “tenemos que leer a Dostoyevski cuando nos sentimos afligidos, cuando hemos sufrido hasta el límite de nuestra capacidad de sufrimiento y cuando sentimos la vida como una sola herida ardiente abrasadora, cuando respiramos desesperación y hemos padecido muertes de desesperanza”, es esta su gran ambición, que al leerlo “ya no seamos espectadores, ni sibaritas ni jueces, si no hermanos pobres entre todos los pobres diablos de sus obras, padecemos sus sufrimientos, contemplamos con ellos, fascinados y sin aliento, el torbellino de la vida, el molino eternamente moledor de la muerte”, son libros para unir.

Segundo de siete hermanos a la merced de un padre autoritario, coronel médico, veterano en la guerra contra Napoleón en 1812, y una madre generosa de amor. Sigmund Freud atribuye la epilepsia que padeció de por vida, como también padecieron varios de sus personajes, a la culpa moral que le producía al querer separar a su tirano padre de su amada madre, complejo parricida famoso entre psicólogos conocido como de Edipo.

Su padre, director del Hospital de pobres de Moscú, procuró dar a sus hijos una educación esmerada, sobre todo a los dos mayores, Miguel y Fiódor; por tanto, los dos fueron matriculados en un colegio para pensionados donde aprendieron el idioma galo como lengua materna mientras en las noches él mismo les enseñaba latín. Los dos muchachos pronto desarrollaron un gusto excepcional por la literatura clásica, nacional y universal. Entrada la pubertad ya Miguel, el mayor, hacia poemas inspirados en Púshkin y en la adolescencia ambos escribían cuentos y ensoñaciones.

Tenemos que leer a Dostoyevski cuando nos sentimos afligidos, cuando hemos sufrido hasta el límite de nuestra capacidad de sufrimiento y cuando sentimos la vida como una sola herida ardiente abrasadora

En el colegio aprendieron también francés y alemán, les facilitó una comprensión más profunda del mundo, gustaron de leer a Racine, Corneille, Balzac, Goethe, y Heine. Al morir su madre en febrero de 1837 ambos, por deseo de su padre, escribieron un epitafio inspirados en un poema de Karamzim. A raíz de este incidente Fiódor enfermó, por tanto su padre decidió llevarlo a otro clima.

Un año después se marcaría otra separación para los hermanos. Ambos aplicaron para la Escuela de Ingenieros pero Miguel no pasó los exámenes físicos de admisión y fue rechazado. Fue un momento de amarga tortura para Fiódor, le habían quitado a su más preciado camarada quien fue llevado a una dependencia campestre de la Escuela de Ingenieros cerca de San Petersburgo.

El padre, víctima de su viudez, había caído en la bebida y todo ingreso era así gastado. A los dieciocho Fiódor recibió la noticia de la muerte de este, asesinado a razón de su tacañería y tiranía por los campesinos de la propiedad rural donde la familia pasaba los veranos. Desde este momento la vida de Dostoyevski queda signada por dos condiciones que le persiguieron siempre: la soledad y las deudas.

Fiodor Dostoievski retratado por Vasily Perov Foto: www.apuntesdelechuza.wordpress.com
Fiodor Dostoievski retratado por Vasily Perov Foto: www.apuntesdelechuza.wordpress.com

Terminó su carrera de ingeniería en 1843 y comenzó a trabajar en una oficina del Estado, sin embargo, le incomodaban las costumbres burocráticas de la sociedad pues se oponían a sus anhelos de escritor. Aquel materialismo era contrario a la magia de la vida del espíritu, solía decir que “hay algo más que mantiene al hombre vivo y muerto a la vez, despierto y dormido, y en estado de gracia y pecado perpetuo”. No dejaba de soñar pero tampoco de trabajar. Desarrolla un gusto por el juego, el dominó y el billar y raras veces gana.

Hacia 1846, al abandonar su trabajo para dedicarse a la literatura por completo, terminó de escribir su primera novela Pobres Gentes, en la que puso todas sus ensoñaciones, el dolor por la muerte de sus padres y lo aprendido en sus lecturas. El crítico literario Belinsky, al terminar de leer la novela calificó a Dostoyevski como “el segundo Gógol”, autor estelar del momento junto a Turguéniev, convirtiéndolo en el centro de atención literario. Sin embargo, sus siguientes obras no tuvieron la misma repercusión, llevándolo pronto al olvido.

En 1849 fue condenado a muerte por simpatizar con algunos grupos liberales revolucionarios pero la ejecución se cambió por cárcel. Fue presidiado en Siberia, libertado cuatro años después. Se inspiró en sus años de cautiverio paras escribir Recuerdo de las casas de los muertos y Memorias del subsuelo, y recuperó su fama. En 1866 escribió El jugador y la primera de una serie de novelas que le valdrían el puesto de genio de la época: Crimen y castigo; después de esta sus obras se centrarían en análisis psicológicos precisos, las fronteras de la libertad del hombre como su relación con Dios y los problemas de la moralidad del hombre moderno.

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