Evento

FINCALI 2025: cine, territorio y conciencia ambiental en Cali

El Festival Internacional de Cine Ambiental de Cali – FINCALI 2025 se realizó en la capital vallecaucana del 3 al 11 de septiembre, consolidándose como una de las citas más importantes de América Latina en torno al cine y la sostenibilidad. Durante nueve días, Cali fue epicentro de proyecciones, foros, talleres y actividades comunitarias que reunieron a cineastas, activistas, académicos y ciudadanos comprometidos con la defensa del planeta.

Por: Kelly Vanessa Bravo Salazar
Estudiante de Geografía, Univalle

Cinemateca La Tertulia. Foto: Kelly Vanessa Bravo Salazar.
Cinemateca La Tertulia. Foto: Kelly Vanessa Bravo Salazar.

La edición de este año llevó como lema “Cosechando historias”, una invitación a reconocer que las narrativas audiovisuales pueden transformar la manera como nos relacionamos con el medio ambiente. Más allá de la pantalla, FINCALI se convirtió en un espacio de encuentro entre el arte, la ciencia, la cultura y la acción social.

La programación oficial incluyó largometrajes, cortometrajes y animaciones provenientes de diferentes países. En competencia estuvieron obras que abordaron problemáticas como el cambio climático, la deforestación, la contaminación de ríos y mares, la soberanía alimentaria y la resistencia de comunidades indígenas y afrodescendientes frente a la explotación de sus territorios.

Además de las proyecciones, se llevaron a cabo espacios de conversación con los directores, talleres de formación en producción audiovisual ambiental y actividades educativas. Este esfuerzo permitió que FINCALI trascendiera las salas de cine para convertirse en un festival que dialoga con la ciudadanía en distintos escenarios.

La elección de Cali como sede no es casual. El Pacífico colombiano, con su riqueza biocultural y sus tensiones socioambientales, ofrece un contexto ideal para el desarrollo de un festival de este tipo. FINCALI ha buscado, desde sus primeras ediciones, descentralizar el cine ambiental, llevándolo también a municipios y comunidades de las afueras.

La ciudad vivió el festival como una fiesta cultural. Los escenarios incluyeron teatros, centros culturales, universidades y espacios al aire libre en barrios populares. Así, el cine se acercó tanto a públicos especializados como a habitantes de sectores que pocas veces encuentran su vida cotidiana reflejada en una pantalla.

Uno de los aspectos destacados de la edición 2025 fue la participación de diferentes marcas, instituciones y organizaciones que se sumaron como aliados estratégicos. Desde empresas con programas de responsabilidad social hasta fundaciones culturales y entidades ambientales, el festival contó con un respaldo plural que permitió fortalecer su alcance.

FINCALI demostró que el cine ambiental no se limita a mostrar paisajes hermosos o denuncias sobre la crisis ecológica. Cada película fue semilla de debate. Tras las proyecciones, los foros reunieron a expertos en biología, líderes comunitarios, directores y público en general para discutir alternativas de acción frente a los problemas ambientales que aquejan a la región y al mundo.

El apoyo institucional también fue clave: universidades, alcaldías y organismos culturales acompañaron la programación, entendiendo que el cine ambiental no es un lujo, sino una herramienta de educación y transformación social.

FINCALI demostró que el cine ambiental no se limita a mostrar paisajes hermosos o denuncias sobre la crisis ecológica. Cada película fue semilla de debate. Tras las proyecciones, los foros reunieron a expertos en biología, líderes comunitarios, directores y público en general para discutir alternativas de acción frente a los problemas ambientales que aquejan a la región y al mundo.

En esta edición se resaltó especialmente la participación de obras que nacieron desde las comunidades del Pacífico. Historias contadas por sus propios habitantes, con cámaras que recorrieron manglares, riberas de ríos y territorios amenazados, mostraron que el cine también puede ser herramienta de resistencia y de reconstrucción de memoria.

Al cierre del festival, organizadores y participantes coincidieron en que FINCALI 2025 no solo fue un espacio de exhibición cinematográfica, sino también un catalizador de procesos culturales y sociales. La asistencia superó expectativas, y el diálogo entre públicos urbanos y rurales fortaleció el sentido de pertenencia hacia un cine que representa las luchas ambientales locales y globales.

En tiempos de crisis climática, incendios forestales, pérdida de biodiversidad y contaminación urbana, festivales como FINCALI resultan más necesarios que nunca. El cine, lejos de ser un mero entretenimiento, se convierte en herramienta de denuncia, reflexión y movilización.

La edición 2025 dejó en claro que la cultura tiene un papel fundamental en la construcción de alternativas. El arte audiovisual, cuando se conecta con la ciencia y el activismo, puede sembrar preguntas y proponer caminos. FINCALI lo entendió bien: cosechar historias es también cosechar futuro.

Más allá de las luces y las pantallas, FINCALI dejó un mensaje claro: el cine puede ser semilla de transformación, y Cali, con su energía cultural y ambiental, es el terreno fértil para seguir cosechando historias.

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