Entre góspel y raíces: Junior Zamora
El pasado 15 de septiembre, el artista caleño Junior Zamora celebró el primer aniversario de su álbum Ego (2022) en el Centro Cultural de Cali.
Por: Sofía Londoño Galeano
Comunicadora social y periodista
Estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Univalle

Foto: boomrockmusic.com
Junior Zamora se subió al escenario del Centro Cultural de Cali sin preludios, sin saludar a los asistentes. De ninguna manera, este primer comportamiento fue premonitorio de lo que sería el resto del concierto: una amalgama de música, performance y emociones fuertemente ligadas al agradecimiento que el artista profesa por quienes lo han acompañado durante siete años en la consolidación de su carrera, y que hoy lo han llevado a hacer parte de una disquera como Sony Music.
Desde el barrio El Vallado, en el distrito de Aguablanca, Junior empezó un sueño artístico que lo establecería, años después, como un referente musical para nuevas generaciones, a pesar de su corta edad. Zamora habla desde sus propias verdades y hace de cada encuentro una experiencia de gratitud bilateral con los oyentes. Ese fue el caso del pasado 15 de septiembre, cuando en el marco del evento de la Secretaría de Cultura, Cali es Cultura Popular Live Sessions, se celebró el primer aniversario de su álbum debut Ego, que mezcla ritmos como el gospel, el R&B y el rap. La versatilidad de Zamora no solo está en su capacidad para componer, producir e interpretar, sino en las referencias constantes a su lugar de origen. Sus letras hablan de lo que conoce y de lo que se cuestiona, así como de la honestidad desde la que pretende transmitir su música a sus seguidores.
Zamora ha logrado posicionarse como un referente de la música afrolatina. Ha tenido varias participaciones en el Festival Petronio Álvarez y una en el festival más importante del país, el Estéreo Picnic; también, hará parte del cartel de Rock al Parque en Bogotá, que se realizará en noviembre. Y es que, con más de doscientos mil oyentes mensuales en Spotify, Zamora sigue en auge y con miras a alcanzar un crecimiento internacional.
Se enuncia siempre como un sujeto político, hablando de la comunidad en la que creció y refiriéndose al “aguante” de quienes hacen arte “desde las vísceras”, es decir, de aquellos que se mantienen activos a pesar de las dificultades propias de la precariedad. A mitad de la presentación expuso su verdadera esencia: cercana y auténtica. Empezó a hablar con los asistentes y a contar sus experiencias como artista independiente antes de firmar con una major, e hizo un interludio de agradecimientos, dando, por sobre todas las cosas, las gracias a Dios. Esta influencia cristiana fue, precisamente, la que forjó su inquietud en el canto y el góspel como género. Las raíces negras del góspel, esas que vienen de las alabanzas en la iglesia, están reflejadas en los melismas y ritmos de las canciones de Zamora.

Foto: colectivosonoro.com
El artista aprovechó la oportunidad de contar con un escenario sin limitaciones de tiempo, para señalar a fans que reconocía, a su equipo, a su familia y para hablar de la música como mecanismo de expresión de un don que le había sido conferido espiritualmente. Se refirió a los procesos en el arte y a cómo logró hacer canciones desde su lugar como caleño, agradeciendo de paso a la Alcaldía y a la Secretaría de Cultura por propiciar espacios de encuentro para el arte. Sin embargo, su naturaleza crítica también lo obligó a mencionar que había mucho por mejorar en cuanto al apoyo a los artistas en la ciudad. Finalmente, envueltos en un halo de cariño fraternal, invitó a la tarima a su hermano, su cuñada y al cantante Branby para interpretar con él “Gracias”, una canción que habla de la gracia y el amor cristiano.
Sin duda alguna, Zamora ha logrado posicionarse como un referente de la música afrolatina. Ha tenido varias participaciones en el Festival Petronio Álvarez y una en el festival más importante del país, el Estéreo Picnic; también, hará parte del cartel de Rock al Parque en Bogotá, que se realizará en noviembre. Y es que, con más de doscientos mil oyentes mensuales en Spotify, Zamora sigue en auge y con miras a alcanzar un crecimiento internacional. La experiencia de sus conciertos está muy lejos de ser solo la presentación de canciones, sino más bien una puesta en escena que incluye arte visual, danza, y por supuesto, música. Su estética en el escenario da cuenta de sus raíces afrocolombianas y de la fluctuación de ritmos con los que se identifica, los cuales salen a relucir una vez toma el micrófono y comienza a sonar el baile de su voz.

Foto: Jaider Garro.



