Crónica

El viche: símbolo y tradición del Pacífico colombiano

Se dice que tiene poderes curativos y efectos afrodisiacos. Ha sido visto como referente cultural, práctica sagrada, símbolo de resistencia y herencia ancestral de la región pacífica colombiana. Su nombre es viche y hace parte de cada uno de los momentos públicos o privados de los pueblos afrodescendientes.

Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Don Jimmy, del stan 18, llamado Único del Pacifico: bebidas autóctonas, Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez 2024. Foto: Jessica Hurtado Carvajal.
Don Jimmy, del stan 18, llamado Único del Pacifico: bebidas autóctonas, Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez 2024.
Foto: Jessica Hurtado Carvajal.

El viche, la música y la gastronomía típica del Pacifico colombiano han sido reconocidos a nivel nacional y traspasado las fronteras de nuestro país, gracias al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, una plataforma de visibilización de la cultura popular de los pueblos afrodescendientes. Este Festival, con casi treinta años de historia, es hoy un referente en Latinoamérica y atrae cada año a mayor cantidad de personas.

La intención original era rescatar los ritmos musicales que estaban quedando relegados a las regiones rurales y permitir el reconocimiento de los artistas. Sin embargo, fue tanta la acogida, que a su alrededor se formó un ecosistema en el que conviven todas las representaciones de esta herencia cultural. En el último festival, llevado a cabo entre el 14 y el 19 de agosto de 2024, fue posible encontrar chocolate artesanal a partir del cacao sembrado en la rivera del río Palo, cerca de Caloto (Cauca); helados hechos de frutas de la región como chontaduro, badea, borojó, coco y dos palmas llamadas Naidí y Mil Pesos; toda clase de pescados y mariscos, y una profusión de licores artesanales fabricados a partir de la caña de azúcar.

A pesar de la aceptación de la que goza en la actualidad, el oficio de los vicheros ha sido perseguido desde siempre. En un principio, por culpa de la superstición que veía en los barriles enterrados una prueba de la brujería. Después, por la maraña burocrática que termina beneficiando la venta de licores industriales y enreda con requisitos imposibles de cumplir a los mismos que han fabricado este producto desde hace varias generaciones. De hecho, fue solo hasta noviembre del año 2021, con la aprobación de la Ley 2158, conocida como Ley del Viche, cuando se declara esta bebida como Patrimonio Colectivo de las Comunidades Negras del Pacífico Colombiano.

Esta medida tiene el fin de impulsar su comercialización, pero también de evitar que personas no relacionadas con la tradición se apropien de un conocimiento y una práctica cultural con fines de lucro. Aun así, don Jimmy, del stand Nº 18, llamado Único del Pacifico: bebidas autóctonas, asegura que las leyes pocas veces benefician a los fabricantes artesanales que mantienen viva la tradición: “Yo tengo cultivos en Guapi. Allá sembramos caña, coco y banano. Nosotros mismos nos encargamos de procesar la caña para sacar el viche. Estos productos del Pacifico son naturales, no tienen químicos y son buenos para la salud, pero la venta se reduce, casi exclusivamente, a estos días, y con eso no vivimos todo el año”.

Cuenta don Jimmy que el viche es fabricado a partir de la fermentación de la caña, pero es solo gracias a los conocimientos de mujeres y hombres que han heredado los métodos artesanales que se convierte en el líquido que hoy conocemos. Su nombre viajó con las personas esclavizadas durante la época de la Colonia, y tiene su origen en las lenguas bantúes del oriente-centro africano y significa verde o crudo, porque es, precisamente, en este punto del proceso de maduración de la caña en el que está lista para ser cosechada.

Después viene el lento proceso de moler la caña en trapiches artesanales hasta conseguir el guarapo; dejarlo fermentar bajo tierra durante al menos quince días; destilarlo con un alambique, también artesanal, hasta conseguir el líquido transparente y puro. Pero eso no es todo, porque ese primer alcohol, de casi cincuenta grados, solo es apto para la curación del cuerpo, nunca para consumo humano.

…el viche es fabricado a partir de la fermentación de la caña, pero es solo gracias a los conocimientos de mujeres y hombres que han heredado los métodos artesanales que se convierte en el líquido que hoy conocemos.

El segundo líquido obtenido en el proceso de destilación es el que puede llamarse viche. Y a partir de él se harán las demás preparaciones. Don Jimmy toma una botella oscura, me ofrece una copa y dice: “Si se le agregan hierbas y cortezas, se convierte en curao; con chontaduro y borojó se hace el arrechón y el pipilongo; agregando cola granulada adquiere un tono rosáceo para llamarse tumbacatre”. Estos últimos, aseguran los vicheros, dotan de energía y vigor a cualquiera que los tome.

El curao y el tomaseca tienen propiedades curativas, especialmente para las mujeres; no en vano han sido utilizados desde hace cientos de años por las parteras de la región. Un trago de estas bebidas sirve para calmar cólicos, aumentar la fertilidad, evitar quistes o sanar la matriz después de dar a luz. Las parteras que conocen la selva y las facultades curativas de las plantas, así como la violencia que en muchas temporadas los ha mantenido aislados, hacen uso de estas bebidas con mucha regularidad. Es por ello por lo que, en las regiones rurales, el viche es parte de todos los momentos de la vida: desde el nacimiento, las fiestas, los matrimonios y el trabajo diario, hasta el funeral. Siempre puede ser un buen momento para tomar un trago que cura, al mismo tiempo, los dolores del cuerpo y del alma.

Don Jimmy asegura que tiene varios proyectos en mente; solo necesita ayuda para llevarlos a cabo. “Yo vengo notando desde hace tiempo que los turistas buscan estos productos para llevárselos a sus países porque son ricos y saludables. Hay que buscar la forma de exportarlos, pero necesitamos que el Gobierno nos ayude a regularizar la fabricación artesanal. También me gustaría crear una ruta de turismo, para que no se quede solo en el Festival, sino que la gente vaya al territorio y conozca los ríos, las frutas y, sobre todo, a la gente de cerca. Que puedan ir sin miedo y disfrutar de todos esos recursos naturales que son tan importantes para nuestro país. Eso es difícil, pero yo creo que se puede lograr”.

Bebidas autóctonas del Pacífico colombiano. Foto: Secretaría de Cultura del Valle del Cauca.
Bebidas autóctonas del Pacífico colombiano.
Foto: Secretaría de Cultura del Valle del Cauca.

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