Reseñas

El teatro caicediano en un solo libro

Por: Sandro Romero Rey
Escritor, director de teatro, docente, realizador audiovisual

Andrés Caicedo y su faceta de actor - Foto: www.matacandelas.com
Andrés Caicedo y su faceta de actor – Foto: www.matacandelas.com

Andrés Caicedo. Teatro
Sandro Rey (Editor)
Programa Editorial
Universidad del Valle, 2017
288 paginas

Hay momentos en la historia del teatro en los que a investigadores y curiosos les hubiera gustado que las cámaras hubiesen registrado momentos irrepetibles ¿Dónde estaban las cámaras cuando el joven Luis Andrés Caicedo Estela (Cali, 1951-1977) puso en escena sus obras de teatro? Todavía no se sabe muy bien el momento en el cual Caicedo comenzó a interesarse por el mundo del arte. Se supone que su fascinación inicial se dio por los libros que devoraba desde su primera infancia, pero fue en los claustros escolares cuando descubrió su interés por la representación de historias.

Todavía no se sabe muy bien el momento en el cual Caicedo comenzó a interesarse por el mundo del arte. Se supone que su fascinación inicial se dio por los libros que devoraba desde su primera infancia, pero fue en los claustros escolares cuando descubrió su interés por la representación de historias

Con el paso del tiempo, la figura de Caicedo ha ido convirtiéndose en una suerte de mito juvenil colombiano, centrado en su interés descomunal por la narrativa y el cine. Gracias a los libros El atravesado, ¡Que viva la música!, Angelitos empantanados o historias para jovencitos, Destinitos fatales, Berenice, Calicalabozo, Noche sin fortuna, El cuento de mi vida, Mi cuerpo es una celda, El libro negro u Ojo al cine, se ha construido la leyenda de su genio. El cine, por su parte, ha hecho de las suyas, en especial por los documentales gestados por Luis Ospina (Cali, 1949): Andrés Caicedo: unos pocos buenos amigos (1986), Cali: ayer, hoy y mañana (1995), Todo comenzó por el fin (2015), sumándole la recuperación que el mismo Ospina hizo de la única entrevista filmada con Caicedo para el Programa de Televisión Páginas de Colcultura (Juan Gustavo Cobo Borda, 1977), la reconstrucción del video denominado Angelitos empantanados: historias para jovencitos (Andrés Caicedo y Eduardo “La Rata” Carvajal, 1974) o de la película Angelita y Miguel Ángel (Andrés Caicedo y Carlos Mayolo, 1971)1.

Los años han pasado y Caicedo ha trascendido sus propios límites para convertirse en materia de estudio: traducciones de sus libros (inglés, francés, italiano, alemán, portugués, finlandés), cientos de tesis universitarias, diversas experiencias audiovisuales, tanto colombianas como extranjeras, sin contar programas de radio, fiestas, grafitis y demás homenajes que lo han convertido en una suerte de icono eternamente juvenil2.

Andrés Caicedo en su obra “El mar” interpretando a Jacinto. – Foto: www.revistavisperas.com
Andrés Caicedo en su obra “El mar” interpretando a Jacinto. – Foto: www.revistavisperas.com

Para tratar de entender el fenómeno, hay que remontarse a los orígenes y encontrar que no sólo la literatura fue la fuente de donde bebió el joven Andrés en el Cali exultante de mediados de la década del sesenta sino que un rayo de fascinación se atravesó en su cerebro creador cuando descubrió las posibilidades del teatro ¿De dónde nació su entusiasmo? Existía, en la capital del departamento del Valle del Cauca, Bellas Artes y Extensión Cultural del Valle donde se destacaba el Teatro Escuela de Cali que, en 1968, armaría tolda aparte, para convertirse en el Teatro Experimental de Cali (TEC) bajo el liderazgo de Enrique Buenaventura (Cali, 1925-2003). Cuando Andrés adelantaba sus estudios de secundaria3, el TEC montaba obras del repertorio clásico.


  1. A esta lista habría que sumarle los largometrajes Calicalabozo (Colombia, 1997) de Jorge Navas y Noche sin fortuna (Argentina, 2010) de Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes, junto a otras experiencias audiovisuales como Siempreviva (1990) de César Castro, Un ángel del pantano (1997) de Óscar Campo, Andrés Caicedo y Gonzalo Arango (2001) de Álvaro Perea, Retrato de Andrés Caicedo (2006) de Lina Hincapié, Infección BSAS (2007) de Harbyn Patiño, Jamás dijo nunca nada (2009) de Esteban Arango, El último fragmento (2009), realización anónima, la versión titulada Que viva la música (sin admiraciones) (2015) de Carlos Moreno, o el homenaje en el documental Sonido bestial de Sylvia Vargas y Sandro Romero Rey. ↩︎
  2. Para una bibliografía y videografía integral de Caicedo, ver: Romero Rey, Sandro. Memorias de una cinefilia (Andrés Caicedo, Carlos Mayolo, Luis Ospina). Bogotá: Siglo del Hombre Editores, Programa Editorial Universidad del Valle, 2015. ↩︎
  3. Andrés Caicedo pasó por el colegio franciscano del Pío XII, el colegio Nuestra Señora del Pilar, estuvo interno el colegio Calasanz en Medellín, regresó a Cali al colegio San Juan Berchmans de los jesuitas de donde fue expulsado, pasó al colegio San Luis Gonzaga de los Hermanos Maristas, y por último al colegio Miguel Camacho Perea, donde terminaría el bachillerato a regañadientes. ↩︎

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