El suicidio: factores de riesgo
El suicidio es un tema bastante complejo por tratarse de un acto multicausal. En el presente artículo no trataremos de generalizar un factor, sino presentar los múltiples factores desencadenantes para la consumación del acto.
Por: Iarley Rodriguez

Según los expertos que consultamos, la decisión consumada aparece después de un tiempo de reflexión en el que el individuo analiza su estado y se auto convence de que acabar con su vida es la mejor decisión. El objetivo perseguido no es acabar con la vida persé, sino acabar de manera absoluta con el sufrimiento. Razón por la cual se opta por quitarse la vida en lugar de buscar formas de solucionar el problema, pues se tienen dos ideas: una, que mientras se esté con vida siempre habrá situaciones que ocasionen sufrimiento; y dos, que el problema es demasiado grande como para hallarle solución.
Lo que nos lleva a nuestra primera causa: la carencia de un propósito o sentido de vida. Esta carencia es la consecuencia de vacíos emocionales, sentimentales o materiales que generan sufrimiento. Hay tres problemáticas principales desencadenantes de estos vacíos y, a posteriori, falta de propósito:
- Conflictos individuales.
- Conflictos en relaciones interpersonales.
- Conflictos en la cultura y la sociedad.
En los conflictos individuales, tenemos la incapacidad de afrontacion ante situaciones que generan malestar. Un ejemplo de ello es cuando el individuo no puede manejar la soledad, el aburrimiento, la insatisfacción, los fracasos, etc. En estas circunstancias, se crea una sensación de inutilidad, o de auto rechazo, respectivamente, que puede llevar a sufrir de depresión. La autoestima desciende a causa de los auto calificativos que tienden a ser irrazonables, pues la persona utiliza medidas que van más allá de sus posibilidades y empieza a creer que son esos los estándares que debe cumplir para sentirse bien.
En segundo lugar, tenemos los conflictos en relaciones interpersonales. Aparecen en diferentes tipos de relaciones, como por ejemplo familiares, de amistad, laborales y de pareja. Estos consisten en la incapacidad de relacionarse con otras personas. En el caso de la familia, está la mala convivencia; en el caso de la amistad, la falta de amigos o la incapacidad de crear ese tipo de vínculos; en cuanto a relaciones laborales, encontramos el despotismo del empleador hacia el empleado o la mala convivencia entre empleados; y si hablamos de relaciones de pareja, encontramos la incapacidad de mantener relaciones estables, los apegos, las relaciones tóxicas, entre otras características.
En tercer lugar, tenemos el peso que genera la sociedad y su cultura. Lo vemos manifestado en los estándares, la moda, las creencias, entre otras. Esto genera en el individuo la sensación de incapacidad que, si se prolonga, al no obtener los resultados deseados y sentir que todos a su alrededor avanzan, mientras él se estanca, puede llevarlo a tomar la decisión de no seguir con su vida. Comentarios como: “A tal edad debes tener tales cosas”, son como leña, lo cual impide al individuo centrarse en su vida, su condición y sus propios deseos para distraerlo con metas “genéricas” y modas pasajeras.
Según los expertos que consultamos, la decisión consumada aparece después de un tiempo de reflexión en el que el individuo analiza su estado y se auto convence de que acabar con su vida es la mejor decisión. El objetivo perseguido no es acabar con la vida persé, sino acabar de manera absoluta con el sufrimiento
La familia, como hemos dicho antes, juega un papel importante al ser un factor, en determinados casos, riesgoso para la persona. En familias sumidas en el fanatismo religioso, donde el dogma es más importante que las mismas personas, las probabilidades de acudir al suicidio aumentan, pues el individuo, que no está de acuerdo con el dogma, se vuelve víctima de discriminación por parte de su propia familia, lo que lo lleva a pensar que se encuentra realmente solo en la vida. En casos peores, se ve obligado por sus padres a rodearse de parafernalias y llevar a cabo prácticas con las que el individuo no se siente cómodo. Ejemplo de ello: asistir a la misa dominical, vestirse de determinada manera, no escuchar tales géneros musicales, no leer determinados libros, no hacer ciertas cosas, y así nos podríamos extender a muchas otras prácticas pertenecientes a un dogma a las que muchos individuos se sienten obligados a ejecutar por la presión ejercida por la familia.

Foto: redbioetica.com.ar
Por otro lado, en individuos con problemas de depresión, bipolaridad, demencia y esquizofrenia, el consumo de sustancias psicoactivas puede incrementar la probabilidad de cometer suicidio. Ya sea si el individuo consume sustancias alucinógenas, estimulantes o depresivas, determina un factor de riesgo. Las sustancias alucinógenas llevan al individuo a imaginarse todo tipo de peligros, desde fobias personales, hasta miedos generales como la muerte, espíritus, etc.; lo que propicia en la persona querer huir de la situación a toda costa.
En suma, los factores aquí mencionados nos permiten ver apenas una sombra del suicidio como fenómeno, pero no un conjunto de causas únicas por las que todas las personas se suicidan, puesto que, si hemos mencionado el consumo de drogas, es de conocimiento empírico que no todos los que consumen una droga se suicidan; y esto aplica a todos los factores mencionados. Es el suicidio una decisión muy personal, en la cual actúan, como estimulantes, las causas mencionadas y muchísimas más.



