Entrevista

El silencio en las palabras. Nuria Amat: la biógrafa de Rulfo

Por: Laura Carolina Cruz Soto
Periodista

Nuria Amat, escritora catalana. Fotos: Cortesía Centro Virtual Isaacs
Nuria Amat, escritora catalana.
Fotos: Cortesía Centro Virtual Isaacs

He aprendido a vivir con la soledad, dice Rulfo, como si fuera el protagonista de su cuento No oyes ladrar los perros y llevara cargando hace mucho las palabras en sus hombros, como si le mordieran con rabia los labios, como si le salieran obligadas. Nuria Amat, en la vida real nada tendría que ver con el escritor, excepto porque los dos son escritores, y sus vidas comienzan y terminan con el lenguaje. Nuria es catalana. Rulfo, mexicano. Si las palabras de Rulfo salen en silencio en algunas entrevistas, las de Amat salen con fuerza, con el asombro que muestra un recién nacido cuando está encontrando la vida.

A él le mataron al padre y al poco tiempo pierde a su madre: Yo quedé huérfana muy temprano. A él lo envían a un orfanato; yo vivía delante de un manicomio. Todo esto tiene mucho que ver, la orfandad de alguna manera nos une. Además me identifico mucho con el autor, con sus silencios, dice Nuria, quien al igual que Dorian Grey, parece que le hubiera hecho trampa al tiempo. Amat, por esa familiaridad, esa intimidad que viene de otro lado con el autor y por la profunda admiración que le tiene de este lado, se dedicó a documentarse lo mejor posible sobre él, a leer las soledades de Rulfo, sus espacios en blanco, para así poder escribir Juan Rulfo, el arte del silencio.

La primera página casi salió sola, de repente aparece un jinete que va por un camino de Comala, eso es muy de Rulfo. Sin embargo, después comienza la biografía, una biografía literaria, de escritor a escritor. Yo quería descubrir los secretos de Rulfo, pero en el campo literario, porque Rulfo es un gran maestro de la literatura del siglo XX, fue el gran maestro de Gabriel García Márquez, quien era otro genio. Rulfo leía mucho pero jamás hablaba de sus lecturas, no tuvo editores pero sí amigos que hicieron de editores que son algo importantísimo que se está perdiendo, ese tema lo desarrollo en el libro.

Se llama Nuria Amat: A veces creo que no soy yo, yo creo que en el fondo no tenemos nombre. Nació en España, de niña leía sin saber hacerlo, escribía sin conocer el abecedario. Quedó huérfana en la niñez. Yo no conocí a mi madre, así que ya nací algo extraña. Mi madre está en mis libros, no todos la ven. Nuria se licenció en Filosofía y Letras, se aventuró a viajar a Francia. Su vida estaba en Europa pero una fuerza casi como la de los libros –el amor, quizás– la trajo a Latinoamerica, exactamente a Bahía Solano, un municipio del Chocó.

Yo nací dos veces: nací como todo el mundo y volví a nacer en la literatura cuando estuve en Colombia. Ese fue un viaje muy especial: Óscar Collazos, mi exesposo, que me conocía, no me contó lo que me iba a pasar. Comíamos una vez al día lo poco que podíamos comer. Comíamos culebras y teníamos que caminar casi una hora por un buen trecho para poder hacerlo. La marea subía, bajaba, entonces también dependía de la marea si comíamos o no. Habían detalles peores, allá llovía, llovía de verdad y se caían muchas avionetas, mucha gente moría.

La experiencia de Nuria está traspuesta en su libro Reina de América. Yo iba por la tercera página y comenzaron a aparecerme muchos personajes colombianos, personas que yo conocí y que no he olvidado sus rostros. Por ejemplo, yo me acuerdo que me hice amiga de una vecina a la cual el padre la violaba. Ella es un personaje, en la novela le hago un homenaje.

Nuria Amat, escritora catalana, y Darío Henao Restrepo, director del Centro Virtual Isaacs. Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs
Nuria Amat, escritora catalana, y Darío Henao Restrepo, director del Centro Virtual Isaacs.
Foto: Cortesía Centro Virtual Isaacs

Reina de América cuenta la historia de una joven que trabaja en una ONG y llega a Colombia y se enamora de un periodista mayor. Yo necesitaba para la historia que fuera mayor, el personaje tiene mucho de Óscar, por ejemplo, que fuma mucho. La novela tiene mucho de mí, los diálogos son de ambos, es decir, son conversaciones de las que yo me acordaba. Pero en la novela todo es mucho más serio porque hay un conflicto y siempre que hay un conflicto, hay tristeza. La joven se da cuenta de que su pareja es un perseguido, hay un enfrentamiento entre los paramilitares y las Farc.

Ahora venimos a presentar este libro en la Feria Internacional del Libro. Es la tercera edición y es un regalo que me concede la Universidad del Valle, once universidades que reeditan Reina de América; esto es muy importante para mí. Dice Nuria, quien trajo en sus ojos la marea de Bahía Solano.

La violencia que retrata en Reina de América, y por la que obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona 2002, la deja atrás y expone un poco más su alma a la hora de escribir poemas. El lenguaje es el alma, eso lo sabemos todos. Quizás por eso escribió Poemas impuros. Amat es una profunda admiradora de Emily Dickinson, y expone temas con la misma fuerza que la autora lo hacía, sin que en ningún verso se guarde, sin que en ninguno halla algo de timidez. Todo está dicho, todo lo dice. Cree que su casa es la escritora de sus penas, y el ladrillo lo usa de pluma, polvorienta, tiene la mano ensangrentada de tanto levantamiento de los muros, acaba de cegar una ventana con un firmamento negro como alcoba.

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