El poder de vivir en la ciudad mientras se cuidan los entornos naturales y simbólicos
El pasado 5 de agosto, la Universidad del Valle recibió al investigador franco-colombiano Carlos Moreno, quien desde hace años viene desarrollando el concepto de la “ciudad de los quince minutos”. En su conferencia “El poder de la proximidad, vivir en la ciudad”, Moreno propuso un cambio profundo en la forma de vivir, experimentar, habitar y proyectar las ciudades. El concepto clave, según él, es de la proximidad en tanto herramienta capital para mejorar la calidad de vida de las comunidades.
Por: Alejandro Alzate

Foto: Youtube de Univalle.
La proximidad como eje del bienestar urbano
Durante su intervención, Moreno (Tunja 1959) desarrolló los principios teóricos que sustentan su interpretación del urbanismo moderno y los espacios, a saber: la proximidad como herramienta para acortar los desplazamientos innecesarios y fomentar barrios multifuncionales, la mejora de la salud física y mental mediante la movilidad activa y el contacto social, la sostenibilidad ambiental como urgencia inaplazable (dada la alta huella de carbono en las ciudades) y la “proximidad feliz”, entendida no solo como una cercanía física, sino como la capacidad para elegir desplazamientos y recuperar la vida de barrio. Estas propuestas conllevan, conforme lo indicó de manera expresa, al surgimiento de “un urbanismo que devuelva tiempo a las personas y regenere el tejido social y económico desde lo local”.
… la ciudad de proximidad, en tanto idea, no es un lujo europeo, es una necesidad global; y aquí, en América Latina, puede ser la llave para una vida más justa, saludable y feliz.
En el contexto de Cali, como tal, los planteamientos de este matemático, consultor y experto en ciencias de la computación que fundamenta su enfoque a partir de las teorías del cronourbanismo, abren la puerta a un desarrollo espacial de tipo policéntrico, que distribuya oportunidades y servicios por toda la ciudad, reduzca la presión sobre el centro y potencie las economías de barrio. Para la comunidad universitaria, el campus de Meléndez —con más de un millón de metros cuadrados y amplias zonas verdes— puede convertirse, por ejemplo, en un modelo de entorno que articule vida académica, cultura y comunidad, extendiendo sus beneficios al resto de la ciudad. También cobra relevancia el fortalecimiento de ciclovías, andenes peatonales y redes de transporte que conecten barrios, campus y centros de actividad multifactorial.
Una oportunidad para repensar la ciudad
La conferencia de Moreno, quien entre otros reconocimientos ha sido distinguido con el Obel Award (2021), con la Medalla de la Prospectiva de la Academia Francesa de Arquitectura (2019) y con la Orden de Caballero de la Legión de Honor de Francia (2010), no se limitó a la exposición de un concepto, sino que fue más allá y planteó un desafío a modo de pregunta punzante: ¿cómo adaptar la idea de la proximidad a las realidades sociales, económicas y culturales de las ciudades latinoamericanas? La respuesta, a todas luces compleja, requiere liderazgo y voluntad política, planificación integrada y participación activa de la ciudadanía. No obstante, Cali, con su diversidad y sus retos urbanos, tiene la oportunidad de aplicar estos principios para mejorar la calidad de vida, disminuir la desigualdad espacial y contribuir a la lucha contra el cambio climático.
La visita, en síntesis, dejó en los asistentes una sensación de inquietud, urgencia y esperanza: urgencia por cambiar un modelo de ciudad que desgasta a las personas y al medio ambiente, y esperanza dado que, con voluntad y creatividad, es posible crear y diseñar entornos donde todo lo esencial esté al alcance de un paseo, de un desplazamiento que no debe implicar sacrificio, incomodidad o daño. Tal como señaló Moreno al final de su intervención, “la ciudad de proximidad, en tanto idea, no es un lujo europeo, es una necesidad global; y aquí, en América Latina, puede ser la llave para una vida más justa, saludable y feliz”.



