El mundo indígena: ¿desconocido y olvidado?
En el marco del Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea, Estercilia Simanca y Hugo Jamioy, reconocidos escritores de origen indígena que muestran el poder de la palabra, conversaron sobre literatura y su relación con la madre tierra. A través de ella, nos recordaron sus pueblos lejanos y olvidados por los colombianos. Con su literatura, y desde diferentes miradas, buscan justicia, reparación e igualdad para sus comunidades.
Por: Yulieth Navia
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

El evento titulado “La concepción de la madre tierra en el mundo indígena. Un acercamiento a los rituales y las prácticas desde el mundo indígena”, en el que participaron los escritores de origen indígena Estercilia Simanca y Hugo Jamioy, nos invitaba a mirar hacia nuestros antepasados, hacia unas tierras desconocidas para muchos, hacia un lenguaje olvidado y hacia unas problemáticas que no se deben ignorar.
Después de una breve presentación de los autores, tomaron la palabra para hablar de sus posturas y conocimientos. Para empezar, la escritora wayuu Estercilia Simanca Pushaina aclara, sin pelos en la lengua, que su relación con la tierra no es espiritual (esto en comparación con su colega Hugo Jamioy). Habla de cómo ha logrado denunciar, a través de su escritura, temas como la desigualdad e identidad de su comunidad.
Simanca afirma que no se siente identificada con la madre tierra, pero es claro que supo complementar su escritura con su ejercicio profesional de abogada. ¿Acaso la labor que ha hecho de visibilizar y denunciar las violencias de su comunidad no hace parte de su relación con la madre tierra? Ella lo llama “responsabilidad social” a secas, pero podría pensarse la tierra como un territorio común donde habita una comunidad que cuida de ella. Tal vez su relación no parece ser tan directa, pero al devolverle la identidad a su pueblo les está permitiendo vivir en ese espacio de forma digna según sus costumbres y creencias.
Para entender mejor este mundo indígena que la escritora defiende desde la literatura y el derecho habría que dejarse llevar por los vientos de sus letras. En su cuento “Manifiesta no saber firmar. Nacido:31 de diciembre”encontramos una parte de la historia de su comunidad. Comprendemos la injusticia cometida y su lucha.
Por otro lado, me permito escribir, tal cual, la traducción del saludo que nos da el poeta Hugo Jamioy, nacido en Bëngbe Wáman Tabanók (Nuestro sagrado lugar de origen), ubicado en el Valle de Sibundoy, Putumayo: “Un abrazo fraterno a cada hombre y mujer que se encuentra en el lugar”. Primero lo dijo en su lengua original camëntŝá y, tras el silencio expectante, nos regala la anterior traducción al español.
Como poeta, Jamioy tiene otro tipo de relación con la madre tierra. El componente espiritual brota en su mirada, en su tono de voz, en sus palabras. De los muchos mensajes que pudo transmitir en su corta intervención, me quedo con el planteamiento que hizo en cuanto a la relación entre el ser humano y la tierra: de la importancia de aprender a respetarla desde los primeros años de la educación.
Su mensaje me llevó a pensar, tal vez ingenuamente, si estaríamos frente a otro panorama en cuanto a los problemas de contaminación o desabastecimiento de agua en el mundo, si desde nuestra formación inicial aprendiéramos el papel protagónico que debe tener la naturaleza, teniendo en cuenta los saberes de los pueblos indígenas.
Como poeta, Jamioy tiene otro tipo de relación con la madre tierra. El componente espiritual brota en su mirada, en su tono de voz, en sus palabras. De los muchos mensajes que pudo transmitir en su corta intervención, me quedo con el planteamiento que hizo en cuanto a la relación entre el ser humano y la tierra: de la importancia de aprender a respetarla desde los primeros años de la educación.
Por ahora, puedo decir que fue muy grato acercarme a estas lecturas y conocer sus luchas, desde miradas diferentes, por sus territorios: por el respeto, la dignidad y la memoria de sus comunidades. Por ello, también quisiera cerrar con este hermoso poema que nos regaló Jamioy para finalizar la sesión:
En la tierra
No es que esté obligando
a mi hijo
a trabajos forzados
en la tierra;
solamente
le estoy enseñando
a consentir a su madre
desde pequeño.
Desde el 2015, los vallecaucanos disfrutamos del Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea, cuyo acceso es totalmente gratis. En esta versión, la temática fue “Otras vidas, otras voces: la diversidad en la literatura”. Se llevó a cabo desde el 3 al 8 de septiembre de 2024 con más de cien actividades culturales y literarias en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero y en otros puntos de la ciudad.

Foto: oigamirelea.com
Es de resaltar que, en esta, su décima edición, se presentó por primera vez una programación para la población infantil y juvenil. Otra novedad, fue su extensión hacia ocho municipios del Valle: Obando, Sevilla, Andalucía, Tuluá, Buga, Guacarí, Palmira y Jamundí.
Es así que, durante los seis días, el evento contó con presentaciones de libros, talleres, conferencias, lecturas, presentaciones musicales y conversatorios. En cuanto a los exponentes, participaron invitados regionales, nacionales e internacionales, quienes convirtieron el festival es un universo de aprendizaje y diálogo. En conjunto, todo ese potencial permitió acercarnos a lugares desconocidos, a temas inexplorados, a letras reveladoras. Para mí, ese es el magnífico poder del libro y, por ende, el gran valor que aporta el festival a los asistentes de todas las edades.



