¡El encuentro cultural más antiguo de la Universidad Santiago de Cali!
Comienza el XXVII Encuentro Internacional de Cuenteros ¡UNICUENTO!, certamen organizado por la Universidad Santiago de Cali. El evento contará con la participación de narradores orales nacionales e internacionales.
Por: Wilson Londoño Corrales
Gestor cultural

¡UNICUENTO!, en su versión número 27, es parte de un fenómeno de narración oral que no solo se ha posicionado en Colombia, sino que ha brotado como si fuera una misma cepa o distintas cepas del mismo vino, de las mismas uvas en distintos lugares del mundo y también en distintas épocas. La propuesta de este artículo es hacer un pequeño recorrido informativo de la manera de estar de los cuenteros y la narración oral activa en la cultura de distintos países y tradiciones en distintas épocas, lo que eso significa en su momento actual y lo que ha significado en sus últimos renaceres a nivel internacional.
Hacer un recorrido por los cuatro renaceres del último siglo que ha tenido la narración oral es un arte milenario que está ubicado en el centro de la cultura desde que el ser humano es ser humano, ha sido una de las herramientas fundamentales cuando ocurre la palabra, cuando aparece la palabra, el contar historias y el explicar el mundo gracias a la palabra para nombrar lo que no era visible y tampoco era nombrable, pero existía, y logró describirle al ser humano lo que era tangible, pero también lo intangible.
Vámonos solo al siglo XX e inicios del siglo XXI, que es donde estamos. En el año 20 tuvimos la otra pandemia, la anterior a la nuestra, que es un momento importante porque al ser humano lo ataca la duda de la supervivencia; entonces, ante el miedo de perder la memoria ―la memoria es lo que nos ha llevado a la supervivencia―, pone a renacer al narrador oral, se preocupa porque se pierda las tradiciones y, al preocuparse, empieza a buscar quién puede salvaguardar las tradiciones porque los viejos se están muriendo. Los cuentos, en ese momento, eran para todas las personas; en ese momento se vuelve a encender el “hay que salvaguardar la memoria”, aquello tan útil que nos ha llevado a sobrevivir y que ahora que estamos amenazados nos tiene que ayudar otra vez a sobrevivir. Viene ese momento formativo, ilustrativo e instrumental para sobrevivir a través de las historias que nos hemos inventado y que nos han abierto el universo simbólico y nos han llevado a la supervivencia.
En los años 50…El fracaso tras las dos guerras nos hace necesitar, de manera urgente, recuperar la fe, la confianza; no solo el asunto de la memoria corría peligro. Era necesario que el ser humano se diera cuenta de que era difícil lograr comunicarse, y aparecía la forma de abrir el mundo para todos, pero la comunicación no parecía dar el salto y ahí viene otro renacer de la narración oral en la sociedad que había salido del campo, se había metido en la ciudad y se había ido metiendo más en lo industrial, en la vida y en el anonimato, pero no había desaparecido en el tiempo.

Foto: UNICUENTO.
En los años 80… cuando comenzaron los narradores orales o “cuenteros” urbanos y universitarios en Colombia, es el renacer del sueño, porque el sueño a muerto, ha caído; porque la cultura se ha venido abajo; el mundo se ha fragmentado; el ser humano se siente roto, escindido; los sueños están partidos, y es ahí donde renace el sueño, ahí renace de nuevo la narración oral en lo urbano, no solamente como algo que guarda una información necesaria para la cultura, sino como algo que se ubica en lo estético que intenta dejar su sello en esa forma indeleble, justamente por ser atemporal, que es el arte.
Y ahora, en los últimos años que, de todas maneras, han renacido de nuevo, han venido artes orales a despertar junto a la narración oral lo que está más diluido es el hilo, cuando ya la cultura nos tiene bombardeados de información, bombardeados de fuentes, bombardeados de todo lo que estamos bombardeados, el ejercicio de la oralidad intima de provocar la sensación de que mi boca le habla a tu oído, de esa cercanía de tú a tú que impone el derecho de narrar oralmente historias, lo que está intentando de recuperar la intimidad y el hilo que hace que la vida tenga una serie de sentidos.
Son antecedentes de donde nos estamos ubicando nosotros en este renacer del último siglo, del principio del siglo XXI, los arneses de donde se sostiene la narración oral son lo estético, lo artístico, espectáculo de formas convencionales y no convencionales que se inserta en distintas maneras en la sociedad, y el otro es la conservación de la relación íntima a través de la educación, de la formación lectora y de la adquisición de lenguaje, de la conservación de una estructura narrativa capaz de articular el universo que, en lo real, está tan desarticulado.



