El artista César Correa cromatiza las emociones
El pasado viernes cinco de septiembre se llevó a cabo el lanzamiento número 17 de la revista ¿Qué está mirando? Arte contemporáneo. En esta edición, el artista invitado fue César Correa, quien expuso su obra titulada “El color de las emociones” en la Biblioteca Mario Carvajal de Univalle, y nos compartió su relación vital con el arte y los temas que retrata en su obra.
Por: Mayra Alejandra Acevedo García
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

El evento dio inicio a las 6:30 de la tarde. La presentación estuvo a cargo de Eduardo Durán Velásquez, profesional de la Oficina de Comunicación y Extensión. En la mesa principal se contó con la presencia del rector de la Universidad del Valle, Guillermo Murillo Vargas; el director de la revista, Omar Díaz Saldaña; el decano de la Facultad de Humanidades, Julio César Vargas Bejarano; Jhon Saúl Gil, docente de la Escuela de las Ciencias del Lenguaje, y por último, el artista principal invitado, César Correa.
La revista celebra sus diez años de ser publicada. Hace parte del Departamento de Filosofía y de la División de Bibliotecas de la Universidad del Valle. Su publicación inicial fue en el año 2013, con el número dedicado a la artista María Thereza Negreiros, quien hizo acto de presencia en el evento y a quien no le faltaron los agradecimientos y palabras de reconocimiento hacia su obra. La pinacoteca de la Universidad inició con el propósito de crear una muestra de las artes plásticas del Valle del Cauca y de la región Pacífica. Cuenta con las donaciones que cada artista hace después de exponer la obra.
Como era de esperarse, el rector de la Universidad fue el primero en tomar la palabra. Al igual que todos en la mesa, mostró su gratitud por los presentes, en especial al artista invitado y a María Thereza. Expuso los propósitos que tiene para la Universidad en el marco de su octogésimo aniversario y ponderó la importancia que esta tiene en el Valle del Cauca y en todo el país. También aprovechó el espacio para señalar la relevancia de la revista en la construcción del ethos universitario, pues “no por nada Univalle fue galardonada por el Ministerio de Educación durante tres años seguidos como la más incluyente y diversa del país”.

Omar Díaz resaltó la labor que artistas y estudiantes ponen en la revista. “Sin ellos no sería posible el proyecto”. Gracias a él nos enteramos de que la idea de continuar con la pinacoteca fue de María Thereza Negreiros, pues “confiaba en el talento local”. Para finalizar contó una anécdota con el artista, con quien lleva una larga relación de amistad. Correa le dijo en algún momento que el acrílico era parte de su existencia, explicando que no le iba tan bien con el óleo, pero con esta exposición quedó demostrado que no le hace falta.
Para este número, el profesor Jhon Saúl Gil escribió el ensayo “La pasión por el color”. Fue el mismísimo César Correa quien le encomendó la misión del texto, puesto que llevan una amistad de más de treinta años. El profesor Gil se detiene en el expresionismo abstracto del artista y es firme en su opinión de que el valor fundamental de la obra reside en “inscribirnos en una perspectiva del lenguaje”. Un punto importante de la obra del maestro Correa es que tiene un sentido de “adentro hacia afuera”. Más adelante, el propio Correa termina por confirmar esta visión, pues admite que no se le dan muy bien las palabras, lo que también contribuyó en su camino hacia el mundo del color.
El artista confiesa que su obra no cuenta con bocetos o dibujos previos. En su lugar, prefiere enfocar toda su atención en el manejo de los colores fríos y cálidos, y del uso consciente del acrílico. Todo perfectamente equilibrado para transmitir el color de las emociones.
Para finalizar el evento, César Correa pasó al atril. Todos los presentes lo recibieron con un fuerte aplauso, pues desde el inicio se esperaban sus palabras. Aunque estaba nervioso y olvidó lo que había preparado, sí nos ilustró con una charla improvisada. “Uno es gracias a otros”, afirmó. Esta fue su manera de darnos las gracias a todos, además de la manera particular con la que nos enviaba un abrazo, abrazándose con discreción.
¿Por qué inició con la pintura? Por una necesidad de “tener algo que decir”, una necesidad de expresar su interior. También habló de una cita con el destino, pues desde hace 25 años que se encontró con “la magia del color” que no ha parado de construir el sentido de su vida “a pinceladas”. ¿Para qué se hizo pintor? “Para justificar la futilidad de su existencia, para que la vida tuviera un sentido que le quitara el sueño”.
El artista confiesa que su obra no cuenta con bocetos o dibujos previos. En su lugar, prefiere enfocar toda su atención en el manejo de los colores fríos y cálidos, y del uso consciente del acrílico. Todo perfectamente equilibrado para transmitir el color de las emociones.

El evento cerró con una reflexión del artista sobre la exposición. “Cada obra es un proceso de autoconocimiento”. Pintar para él “no es solamente echar colores sobre una tela, sino regar sus emociones en el lienzo. Soy un hombre de pocas palabras, pero sinceras y profundas”, remató.
Lo que vino luego fue una agradable atención por parte de los organizadores. Había música en vivo para ambientar la contemplación de quienes se detenían frente a los cuadros. También nos ofrecieron pequeñas entradas y copas de vino. César Correa se dejó ver entre los curiosos y en muchos casos accedió a tomarse fotos con ellos. Lo que no dice con palabras —ni con el acrílico—, lo compensa con una aptitud de oro.




