Cien semillas de paz que florecen en Univalle y en los territorios
Por: Érica Rojas Castellanos[1]
Socióloga, Univalle

Un laboratorio vivo de paz en el campus
Cuando se habla de la Universidad del Valle, pocas veces se piensa en ella como un escenario de construcción de paz. Sin embargo, durante más de una década, la institución ha sido fuente de decenas de iniciativas que, con mayor o menor respaldo institucional, han buscado resignificar la vida universitaria y tender puentes hacia los territorios marcados por la violencia.
Desde el Movimiento Blanca, nacido en el 2010, cuando profesores y estudiantes decidieron alzar camisetas blancas contra las armas y los encapuchados en el campus, hasta la creación del Programa Institucional de Paz en el 2017, tras la firma del Acuerdo de Paz, la Universidad del Valle ha tejido una narrativa propia. En ella conviven la memoria, la pedagogía, el activismo estudiantil y la proyección social.
Hoy, alrededor de cien iniciativas de paz —setenta de ellas únicas y vigentes— muestran la fuerza de una Universidad que no solo estudia el conflicto colombiano, sino que se involucra directamente en su transformación (Universidad del Valle, 2025).
La voz de los estudiantes: protagonistas del cambio
En los pasillos de la Ciudad Universitaria Meléndez, y en las Sedes Regionales y Seccionales han sido los estudiantes quienes más han empujado las banderas de paz. Colectivos como el Movimiento Juvenil por la Paz, los Comités de Derechos Humanos, Comunidad Estudiantil Víctima por la Paz (CEVP-UV), Cabildo Indígena Universitario, memorias en resistencia, y Voces de Macondo, entre muchas más iniciativas, han llenado aulas y auditorios con poesía, teatro, círculos de feminidades y foros sobre derechos humanos.
Según la base de datos realizada por el Programa de Paz, el 40 % de las iniciativas identificadas son principalmente estudiantiles, nacidas de manera autónoma y muchas veces sin recursos, sostenidas con convicción y voluntariado. Como afirma un participante del Movimiento Juvenil por la Paz: “La paz no es una cátedra, es la forma en que nos relacionamos en el día a día. Desde las letras, desde la música, desde la militancia, desde la organización, vamos sembrando semillas de resistencia y esperanza en los territorios”.
Este protagonismo juvenil conecta con lo que Johan Galtung denominó “paz positiva”: no basta con la ausencia de violencia, sino que se requiere construir relaciones y estructuras justas que apoyen la construcción de paz (Galtung, 1969).
Memoria viva: sanar desde la historia
Uno de los aportes más significativos de la Universidad del Valle ha sido el trabajo con la memoria histórica y la reconciliación. Las iniciativas de memoria, componente importante de la construcción de paz, en la Universidad se expresan como un tejido entre pasado y presente, manifestándose en exposiciones como Realismo Atroz: El álbum familiar de la violencia, mostrada en la Biblioteca Mario Carvajal, que expone cómo la violencia bipartidista de los años 50 impregnó álbumes familiares y dejó cicatrices intergeneracionales; al mismo tiempo, la Comunidad Estudiantil Víctima por la Paz (CEVP-UV) ofrece un espacio de acogida para jóvenes desplazados, hijos de víctimas o desvinculados del conflicto. Cada septiembre, la Universidad rememora la muerte del estudiante Jhonny Silva Aranguren (2005) con homenajes, murales, recitales y la siembra colectiva en la Huerta Jhonny Silva, resignificando su memoria en prácticas de cuidado comunitario que reivindican la vida frente al olvido.
Según la base de datos realizada por el Programa de Paz, el 40 % de las iniciativas identificadas son principalmente estudiantiles, nacidas de manera autónoma y muchas veces sin recursos, sostenidas con convicción y voluntariado.
Estas expresiones simbólicas se complementan con las cátedras de paz en alianza con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en la cual víctimas, firmantes de paz y académicos dialogan sobre verdad, justicia transicional y reconciliación, transformando aulas y auditorios en espacios de pedagogía viva que articulan testimonio, debate y acción en pro de la no repetición. Más aún, la reciente sentencia histórica a favor de las víctimas de la Unión Patriótica, reconocida por la Universidad como parte del compromiso institucional con la verdad y la reparación, refuerza que estos actos de memoria no son gestos aislados, sino piezas de un proyecto institucional de justicia simbólica que vincula los procesos judiciales nacionales con la vida universitaria.
La memoria, en este sentido, se articula con lo que Muñoz (2001) llamó “paz imperfecta”: una paz procesual, inacabada, que reconoce los conflictos, pero apuesta a transformarlos sin violencia.
Territorios en resistencia: del Pacífico al norte del Cauca
Univalle no se ha limitado a su campus principal: con presencia en once sedes regionales y cinco nodos, la Universidad ha extendido su compromiso con la paz a distintos territorios del suroccidente colombiano. En Buenaventura, a través de la Sede Pacífico, se impulsaron programas como “100 Jóvenes Transformadores por la Paz”, que ofreció alternativas culturales y educativas a adolescentes en riesgo de ser reclutados por pandillas o grupos armados, fortaleciendo sus liderazgos y capacidades comunitarias. De igual forma, el Nodo de Suárez, Cauca, se ha constituido en una apuesta concreta de paz bajo un concepto ampliado, en el que brindar educación pública de calidad en un territorio históricamente afectado por el conflicto, se convierte en una intervención directa de reconciliación y esperanza.
En el norte del Cauca, los convenios de investigación e intervención con organizaciones sociales han permitido diálogos de saberes entre ingenieros de Univalle y autoridades indígenas. Allí, paz significa tanto agua potable y proyectos productivos como el fortalecimiento de la cosmovisión de los pueblos originarios. Otro ejemplo es el Mercado Campesino Universitario, que periódicamente abre las puertas de la Ciudad Universitaria a productores desplazados y comunidades rurales. El Semillero de Estudios de Paz de Univalle es un espacio en el cual los estudiantes, a través de sus monitorías, investigan, sistematizan experiencias comunitarias y apoyan cátedras y foros sobre cultura de paz. Más que una actividad académica, se ha convertido en un laboratorio de aprendizaje práctico que forma a los jóvenes como investigadores críticos y dinamizadores de procesos territoriales.
Estas experiencias encarnan la noción de paz territorial, planteada en el Acuerdo de Paz del 2016, que llama a construir paz desde abajo y en los lugares concretos donde persisten las huellas del conflicto.

Arte y naturaleza: caminos creativos para la paz
La paz también se canta, se pinta y se cultiva. Proyectos como el slam poético “Versos Vivos”, el cine-foro Cine por la Paz y la emisora universitaria con su programa Territorios de Paz demuestran que el arte y la comunicación son lenguajes poderosos para transformar imaginarios.
Muchos proyectos dependen del entusiasmo de grupos pequeños y corren el riesgo de desaparecer cuando sus líderes se gradúan. Otros se diluyen por falta de financiamiento o por la dispersión entre facultades. Aun así, la tasa de sostenimiento es alta: cerca del 75 % de las iniciativas siguen activas, lo que habla de una resiliencia institucional y comunitaria
En el ámbito ambiental, iniciativas como la Tulpa Universitaria, la Huerta Soberanía, la Huerta Johnny Silva o la Huerta Semillas de Libertad rescatan la relación entre comunidad, tierra y memoria. “Sembrar en medio del cemento es resistir”, dicen quienes lideran las iniciativas, quienes ven en la ecología no solo un acto ambiental, sino un gesto político de reconciliación.
De hecho, la paz con la naturaleza empieza a consolidarse como una línea emergente en la Universidad, vinculada a debates globales sobre justicia ambiental, derechos de la naturaleza y transiciones sostenibles (Gudynas, 2011).
Las iniciativas de paz en Univalle también se han expresado a través de la diversidad de alianzas y convenios interinstitucionales, que, aunque aún se encuentran en etapa inicial, representan una apuesta estratégica para el futuro. Destaca el vínculo con el Centro de Paz y Conflicto de la Universidad de Granada, orientado al intercambio académico, así como el convenio con la Unidad de Restitución de Tierras, que el 3 de octubre impulsará un foro universitario sobre los retos y aprendizajes de la restitución de tierras en Colombia en el marco de la construcción de paz. Aunque estos esfuerzos aún no cuentan con resultados tangibles, son iniciativas que merecen respaldo, pues buscan articular el conocimiento académico con debates cruciales para la paz y la justicia en el país.
Retos: continuidad y articulación
El camino recorrido no está exento de desafíos. Muchos proyectos dependen del entusiasmo de grupos pequeños y corren el riesgo de desaparecer cuando sus líderes se gradúan. Otros se diluyen por falta de financiamiento o por la dispersión entre facultades. Actualmente la iniciativa PACA, Semillero estudiantil entre Colombia y Alemania espera contar con mucho más apoyo a sus actividades de construcción de paz en los territorios.
Aun así, la tasa de sostenimiento es alta: cerca del 75 % de las iniciativas siguen activas, lo que habla de una resiliencia institucional y comunitaria (Universidad del Valle, 2025). El reto es mayor: articular esfuerzos para que la paz no sea solo una suma de proyectos aislados, sino una política universitaria integral y sostenible.
Invitación: sembrar juntos el voluntariado de paz
Hoy, con más de una década de aprendizajes acumulados, Univalle tiene una nueva apuesta: el piloto de un Voluntariado en Paz. La idea es reunir estudiantes, docentes y administrativos que quieran formarse y actuar como voluntarios universitarios por la paz, aportando a iniciativas dentro y fuera de los campus. El voluntariado iniciará con un curso introductorio, tres sesiones de capacitación y una actividad conjunta en el territorio, integrando experiencias nacionales e internacionales de voluntariado universitario.
Más que un proyecto, se trata de una invitación: “La paz no se decreta, se vive. Y en Univalle la vivimos cada día. Invitamos a toda la comunidad universitaria a sumarse al piloto de Voluntariado en Paz, para seguir sembrando juntos las semillas de reconciliación y la paz universitaria…”.
Referencias
– Galtung, J. (1969). “Violence, peace, and peace research”. Journal of Peace Research, 6(3), 167–191.
– Gudynas, E. (2011). “Derechos de la naturaleza: ética biocéntrica y políticas ambientales”. Revista Obets, 6(1), 45–64.
– Lederach, J. P. (1997). Building Peace: Sustainable Reconciliation in Divided Societies. United States Institute of Peace Press.
– Muñoz, F. (2001). La paz imperfecta. Granada: Universidad de Granada.
– Rojas, Érica (2025) Caracterización y Tipología de iniciativas de paz en Univalle (2008–2025) [Base de datos en construcción]. Programa Institucional de Paz.
[1] Erica Rojas Castellanos, es socióloga de Universidad del Valle, Cali, especialista de cultura de paz, y Derecho Internacional Humanitario, Universidad Javeriana Cali. Email: erica.rojas@correounivalle.edu.co



