Caminos hacia una multitud lectora
El Coloquio “Laura Restrepo, las letras y las voces de su época” se llevó a cabo los días 10 y 11 de octubre en la Biblioteca Nacional de Colombia en la ciudad de Bogotá. Fue organizado por el Seminario de Investigación Laura Restrepo, el Departamento de Literatura y la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, a propósito de los veinte años de la publicación de Delirio, libroganador delpremio Alfaguara 2004 y de la visita de su autora al país.
Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Foto: Sebastián Jaramillo.
Algo que ha ocurrido con bastante frecuencia en la historia de la literatura colombiana es que las voces femeninas sean invisibilizadas, a pesar de las grandes contribuciones que han hecho a la cultura del país. Nombres como Priscila Herrera de Núñez, María Eastman, Marvel Moreno o Fanny Buitrago fueron excluidas del canon literario nacional, y no porque su obra carezca de las condiciones estéticas o simbólicas requeridas, sino, en muchos casos, por una motivación política. Otros aspectos que condicionan dicho silenciamiento son el machismo estructural presente en la mayoría de las instituciones y los intereses comerciales o económicos que dirigen la industria editorial.
No obstante, y por fortuna, en los últimos años se ha gestado una revolución social en todos los niveles, siendo el del arte uno de los más significativos. Una consecuencia natural de este cambio es que las mujeres tienen mayor apoyo para alcanzar sus metas académicas o profesionales, y que se están reivindicando las aportaciones que tantas otras han hecho a lo largo de la historia.
Laura Restrepo es una de las pocas excepciones, porque su activismo político, su trabajo en el periodismo y su amplia producción literaria gozan del reconocimiento, tanto de los lectores, como de la crítica. Su opera prima fue el libro Historia de una traición (1986), que luego cambiaría al nombre de Historia de un entusiasmo (1998) y se convirtió en el primer testimonio de la lucha armada en Colombia. A partir de ese momento, varias de sus obras han recibido premios, entre otras cosas por el estilo de su prosa y la complejidad de las estructuras narrativas que, sin embargo, permiten al lector acercarse a temas que lo conmueven y a personajes con los que se identifica.
Fue precisamente en torno a su obra que se llevó a cabo el Coloquio “Laura Restrepo, las letras y las voces de su época”. La intención del evento fue convocar a investigadores y estudiantes para que reflexionaran acerca de las aportaciones que Restrepo ha hecho al periodismo y a la literatura colombiana. También se tuvieron en cuenta las ponencias que versaran sobre otros autores, como pueden ser Arturo Álape, Tomás González o Alfredo Molano. Todo ello con el fin de encontrar relaciones intertextuales o temáticas entre sus obras.

Foto: Jessica Hurtado Carvajal.
Este ejercicio me pareció de enorme valor por diversos motivos. El primero, porque los diálogos permitieron reflexionar acerca de temas actuales como la violencia, la migración o la importancia de la verdad durante el postconflicto. El segundo porque fue organizado por el Seminario de Investigación Laura Restrepo y contó con la participación de estudiantes de la Universidad Nacional y de la Universidad del Valle que, por primera vez, tuvieron la oportunidad de ser ponentes en un evento de corte educativo. Lo anterior incentiva a los jóvenes a interesarse por la investigación desde los primeros años de la vida académica y aumenta la polifonía de voces legitimadas en un entorno tan cerrado como la academia.
Otro punto importante por resaltar es que en 2024 se celebran los veinte años de la publicación de la novela Delirio, ganadora del premio Alfaguara 2004. Según Alejandra Jaramillo, profesora de la Universidad Nacional y organizadora del coloquio, este acontecimiento fue el punto de inflexión que hizo posible un cambio de paradigma en la literatura colombiana, que por fin logró diferenciarse de la narrativa de Gabriel García Márquez y le abrió camino a otros autores colombianos como Juan Gabriel Vásquez, Jorge Franco o Pilar Quintana, quienes también han sido galardonados con este premio.
Este tipo de encuentros, por obvias razones, suele tener poca asistencia del público en general y por ello su alcance se limita al ámbito académico; en este caso, sin embargo, considero que la presencia de Laura Restrepo en la totalidad de las ponencias y su participación en las mesas para responder preguntas, hacer comentarios de los análisis y contar anécdotas de su quehacer, generó expectativa entre esa multitud lectora que ha ido formando a lo largo de los años y los libros, quienes asistieron en masa, intercambiaron opiniones y fueron parte de una conversación enriquecedora. Esto es crucial porque la relevancia de la literatura no radica sólo en su exploración a la condición humana, sino también en su capacidad para hacer que la sociedad comprenda y cuestione su actuación ante los temas que le atañen.
Según Alejandra Jaramillo, el premio Alfaguara otorgado a Restrepo por Delirio fue el punto de inflexión que hizo posible un cambio de paradigma en la literatura colombiana, que por fin logró diferenciarse de la narrativa de Gabriel García Márquez y le abrió camino a otros autores colombianos como Juan Gabriel Vásquez, Jorge Franco o Pilar Quintana, quienes también han sido galardonados con este premio.
Durante el último día, el desarrollo del encuentro pudo haberse empañado por un hecho demasiado usual en nuestro país: la delincuencia común. Y es que, como si de un cuento se tratara, el restaurante frente a la Biblioteca Nacional se convirtió en el escenario para el robo del bolso de la escritora homenajeada. Aun así, después de reportar el hurto de sus documentos y cancelar la línea telefónica, Restrepo tuvo la cortesía de compartir con los asistentes los secretos y obsesiones que determinan su escritura. Contó, por ejemplo, que, a diferencia de la gran mayoría de autores, lo primero que hace al enfrentarse a la hoja en blanco es poner un título y escoger una carátula que le sirvan de guía a la historia. Dijo que, mientras escribe, no puede pensar o hablar de otro tema, por lo que su familia debe ser muy paciente. Añadió, por último, que muchas de sus historias surgen de la unión entre la cotidianidad y los símbolos, porque es necesario volver a ellos para encontrar un sentido, una intuición de lo universal.

Foto: Jessica Hurtado Carvajal.



