Historia de una ciudad. Santiago de Cali y sus 481 años
El 25 de julio se cumplió el aniversario de la ciudad. Han pasado muchos hechos históricos desde entonces: guerras, criminales fugados y deseos incipientes de libertad. La Palabra hace una breve reseña histórica a propósito de su fundación.
Por: Jhon Restrepo Aparicio
Estudiante de Administración de Empresas

Quizás lo supo al instante. Tenía que huir. Después de haber matado a la mula, su destino sería el mismo del pobre animal. La corona de Castilla no veía con buenos ojos a quienes robaban los bienes ajenos. Además, era pobre, siempre lo había sido. Así que la oferta de zarpar con Colón hacia el nuevo mundo, a probar fortuna, no era nada despreciable. El hombre para quien la historia sería el fundador de Cali, Sebastián de Belalcázar, era entonces un criminal prófugo como muchos otros que viajaron hacia América para ayudar a su conquista.
Bajo el mando de Francisco Pizarro, derrotaron al Imperio Inca. La avidez española por el oro era cosa seria y a pesar del mero botín, querían más. El Dorado, mítica región plagada de riquezas, calentaría las fiebres de muchos conquistadores, y para Pizarro, Belalcázar era el hombre indicado para la misión. Había sido de los más fieros.
Los conquistadores tenían por costumbre fundar ciudades en su camino para abastecerse y establecer posición, pero lo más importante: daba derechos ante la corona española. En su camino hacia el Dorado iría desperdigando ciudades, así nacerían ciudades como Quito, Popayán y Santiago de Cali.
Cuando llegaron a esta tierra solo encontraron densas selvas y enormes árboles. La cosa no sería de un día para otro como en las películas, tomaría su tiempo intentar establecer la población y lidiar con los originales habitantes, los caciques Jamundi y Petecuy, quienes se aprestaron a enfrentarse al invasor extranjero. Nada pudieron hacer contra el acero y los expertos soldados españoles, y pese a una feroz resistencia, serían derrotados con facilidad.
Originalmente la ciudad fue fundada al norte, cerca de Vijes y Riofrío, pero por órdenes de Sebastián sería reubicada. La primera edificación fue precisamente en la actual capilla de La Merced, en el centro de Cali, en el mismo lugar donde está ahora. Fue aquí donde junto a 200 españoles y 6000 indígenas Yanaconas, se fundaría la ciudad de Santiago de Cali en honor al apóstol.
Durante mucho tiempo no sería más que un conjunto de haciendas de españoles. Con el tiempo se convertirían en barrios y tomarían el mismo nombre de la hacienda donde estaban ubicadas. Barrios como Cañaveralejo, Pasoancho, Arroyohondo, Cañasgordas, Limonar y Meléndez, deben su nombre a esta situación.
La ciudad era dependiente de la Gobernación de Popayán, y aunque floreciente, anhelaba libertad y menores impuestos.
Nada de esto sucedería por sí solo, hasta que un evento, la independencia de Quito, daría fuerza para que un héroe, Joaquín de Caicedo y Cuero, junto a otros hacendados, declarara la independencia el 3 de julio de 1810, 17 días antes del grito de independencia en Santa Fe de Bogotá. Sin embargo, hay un par de datos poco conocidos sobre esta refriega. Los propósitos iniciales no eran formar una nueva nación, simplemente querían dejar de ser gobernados desde Popayán. Ciertamente Cali proclamaría su independencia tiempo después, aunque esta no fue de España, sino de Francia. Por esa época las tropas francesas ocupaban Madrid y quien estaba a cargo era el hermano de Napoleón Bonaparte. Así que todas las posesiones del imperio, como sus colonias en el nuevo mundo, eran, aunque nominalmente, francesas.
Queda para el debate si esto resta méritos al momento. De todas formas sería el caldo de cultivo para lo que sucedería después.
Para defender la proclama rebelde, Joaquín de Caicedo partiría en la región buscando apoyo para la insurrección. Solo unas pocas escucharían el llamado y formarían una alianza cívico militar, las famosas “Ciudades amigas del Valle del Cauca” que sería conformada por los cabildos de Cali, Buga, Cartago, Toro, Ansermanuevo y Caloto. El propósito de la confederación era ayudarse mutuamente en caso de guerra. Y eso no tardaría mucho en suceder.
Desde la gobernación de Popayán se enviaría un contingente para sofocar a los rebeldes. Alertados, las ciudades confederadas reunirían un ejército de mil hombres y marcharía hacían Popayán donde tendrían el primer enfrentamiento en el bajo Palace. Fue la primera batalla por la independencia de Colombia y también la primera victoria. Tiempo después la independencia completa vendría de la mano de Bolívar y Santander. Sería este quien fundaría el primer colegio, el Santa Librada, que todavía existe, en honor a la santa patrona portuguesa de las mujeres mal casadas.
Cali sería siempre una ciudad de importancia relativa en comparación a Popayán. No sería sino a comienzos del siglo XX cuando la ciudad se convertiría en capital del naciente departamento del Valle del Cauca.
Con el tiempo vendrían otros actos, otras historias, la electricidad que iluminaria las primeras lámparas de la plazoleta de Caicedo en el centro de la ciudad, que lleva por supuesto su nombre en honor al héroe de la independencia. Allí mismo se estrellaría el primer carro de marca Reo. Vendría la expansión de la ciudad por el barrio obrero, y ahí mismo la salsa en los años 40 empezaría a hacerse parte de la cultura caleña. Muchos actos pequeños, muchas grandes historias, para llegar convertirse en todo lo que es ahora, una ciudad vibrante e importante, que nos permiten decir con orgullo: ¡Feliz cumpleaños Cali!



