8M: ¡Más que una fecha, un ejercicio de resistencia!
Por: Dielina Isabel Palomino Castaño
Doctoranda en Estudios Afrolatinoamericanos, Univalle

Millones de mujeres, desde una acción política concreta, se tomaron las calles del pasado ocho de marzo con una voz que ya no puede ser callada. La sostenibilidad de la vida ha sido posible gracias a la fuerza históricamente invisibilizada de las mujeres, quienes, en toda su diversidad, han tejido redes de cuidado, resistencia y transformación a lo largo del tiempo.
El pasado 8M, las mujeres del mundo hicieron un llamado a sostener una lucha consciente y permanente frente al retroceso en derechos que enfrentan en sus diversas identidades. El debilitamiento de la democracia y las estrategias populistas de gobiernos de la extrema derecha global han impulsado agendas regresivas que amenazan los avances en igualdad de género, poniendo en riesgo la autonomía y los derechos conquistados por las mujeres.
En las principales ciudades de Colombia, como Bogotá y Cali, la jornada del ocho de marzo reunió a miles de mujeres que acudieron a la cita anual para alzar la voz en defensa de sus derechos políticos, culturales, económicos y laborales, así como a una vida libre de violencias y de discriminaciones. Vale la pena resaltar que la presencia y los rostros, en su mayoría de mujeres jóvenes y de diversidades sexuales, sumaron identidad a la lucha, encarnando un activismo vibrante y poderoso, un grito que debe resonar en la nación con urgencia y determinación. Arengas tradicionales de los pueblos étnicos de Colombia fueron cantadas por las mujeres que previenen y llaman a la movilización en resistencia de la ultraderecha: “¡Alerta que camina, la lucha de las mujeres en América Latina!”.
El activismo que se ejerció en la jornada del 8M le dio la cara a la nación, reconociendo las diversidades situadas dentro de los feminismos y promoviendo un enfoque incluyente. Desde esta pluralidad, se exigió atención inmediata a las demandas feministas, así como el reconocimiento de los cuerpos y territorios que habitan las mujeres.

Conmemorar el 8M incluye hacer un llamado urgente a la sostenibilidad de las organizaciones de mujeres, que desde la acción colectiva impulsan agendas feministas en escenarios populares, institucionales y políticos, incidiendo en la garantía de derechos para las mujeres y las diversidades. Las organizaciones de mujeres requieren garantías de sostenibilidad.
Aunque la sostenibilidad incluye una dimensión económica, también incluye una dimensión ambiental que no solo hace presencia en la presencialidad física, sino que también implica conquistar la virtualidad en los escenarios de las redes sociales. En la conmemoración del 8M se evidenció un aumento significativo de mensajes en defensa de los derechos de las mujeres y la reivindicación de sus luchas. El 8M tomó fuerza en el ciberespacio, donde el color púrpura tiñó numerosas publicaciones que circularon masivamente. Predominaron expresiones de apoyo mutuo, celebración de logros y llamados a la acción colectiva para enfrentar desafíos comunes. Asimismo, se amplificaron voces diversas con el propósito de denunciar injusticias y construir un horizonte de equidad para las mujeres.
Este 8M no fue solo una fecha en el calendario para reivindicar derechos; fue un llamado urgente de alerta a la acción sostenida para transformar una cultura machista y excluyente. ¡El 8M no es un solo día! Es una exigencia permanente para que la equidad deje de ser una promesa y se convierta en una realidad.
En el norte del Cauca, los mensajes de conmemoración también circularon por las redes, pero en las comunidades rurales y cabeceras municipales, la presencialidad sigue siendo un factor clave en la movilización. Este 8M resaltó la fuerza de las mujeres en los territorios, aquellas cuya presencia física sostiene el trabajo, la vida y la resistencia. ¡Porque si las mujeres paran, se para el mundo!
Esa fuerza colectiva se hizo visible en distintos espacios de encuentro y resistencia. En el parque Simón Bolívar, en Santander de Quilichao (Cauca), mujeres de más de veinte organizaciones de base social se reunieron para llevar a cabo una acción colectiva de incidencia en el marco del 8M. A esta convocatoria se sumaron otras personas que, desde sus propias experiencias, reconocen y exigen la urgencia de medidas efectivas que garanticen oportunidades equitativas en el territorio.
La acción de incidencia se extendió en un recorrido hacia la plaza de mercado de la ciudad, lo que permitió resignificar esta fecha y visibilizar el ejercicio de autonomía económica que, históricamente, han sostenido las mujeres en los mercados a través de la venta informal y la cocina popular. Fue también un espacio de reconocimiento para generaciones de mujeres que han enfrentado violencias, precariedad y discriminación, y que, pese a ello, han construido espacios de resistencia y sustento.

Las cocineras de la plaza de mercado, en su mayoría mujeres negras y mestizas, fueron pioneras en trasladar la alimentación del ámbito privado al espacio público, consolidando los mesones populares de comida como espacios de seguridad alimentaria, economía popular y transmisión de saberes gastronómicos y culturales. Su legado sigue nutriendo la identidad y la tradición del territorio. La autonomía económica de estas mujeres es muestra de la persistencia y el poder de mujeres que dejan legados, cuyas historias de vida son parte fundamental de la memoria de nuestro pueblo. Hoy, el llamado es a avanzar en todas dimensiones de la autonomía para las mujeres y al derecho a vivir una vida digna y libre de violencias.
Al igual que las mujeres en todo el mundo, las mujeres del norte del Cauca conmemoran el 8M, tejiendo redes de agencia y promoviendo un cuidado comunitario que sostiene la vida en sus territorios. Este 8M no fue solo una fecha en el calendario para reivindicar derechos; fue un llamado urgente de alerta a la acción sostenida para transformar una cultura machista y excluyente. ¡El 8M no es un solo día! Es una exigencia permanente para que la equidad deje de ser una promesa y se convierta en una realidad.



