Tema Central Julio 2019

Ser negro
El origen de la humanidad

Henry Arenas Valencia es un sociólogo egresado de la Universidad del Valle. Hombre negro que se dedica al estudio de su raza basado en una convicción: “los africanos y las africanas debemos conocernos para volver a levantarnos y estar en el lugar donde nos merecemos”.


Por: Jorge Medina
Licenciado en Literatura




Henry Arenas Valencia en las instalaciones de “La Palabra”. Porta la camisa del equipo de futbol de Ghana, la primera nación africana en independizarse. Sobre la mesa “El legado robado. La filosofía griega es filosofía egipcia robada” de Georges G. M. James.
Foto: Jorge Medina


¿Soy negro? Me pregunto mientras me dirijo a las instalaciones de “La Palabra”. Recientemente le dije a dos de mis estudiantes que lo era. Abrieron los ojos blancos y mostraron los dientes amarillos para decir: “no, ¡cómo se te ocurre!”. Lo dijeron después de afirmar que Colombia es un país racista. ¿Soy negro? Me pregunto, no para dudarlo, para aprender a contestarlo, porque también llevo una afortunada impregnación de lo indígena desde el territorio habitado por mi padre.

“Ser negro —responde Henry, de quien nadie dudará que lo es— significa provenir de los primeros seres humanos que caminaron sobre la faz de la tierra, es hacer parte de una raza que creó los primeros mayores grados de civilización; significa descender de Imhotep, de Hatshepsut, de Mansa Musa, de un Egipto faraónico; significa descender de imperios como Kuba, Malí, el Ndongo, Etiopía, el imperio de Ghana, de Songhay, del gran Zimbabue. Es decir, no se limita a una experiencia particular en el tiempo”. Ya en este punto, Henry da muestra del talante con el que asume la conciencia de su negritud. Aquí es donde muchos fallan, me explica: “ser negro no se limita a una experiencia particular en el tiempo que mucha gente puede ubicar desde 1500 y ahí es donde las personas hacen un mal análisis en la medida de lo que es ser negro. Parten de ‘ah no, ser negro es haber nacido por el problema de la esclavización y haber resistido…’ No, espere un momentico, una cosa es la historia de Europa en África, otra la de los árabes en África y estos son apenas dos de los procesos de colonización que ha habido en África. Parten como si la historia africana naciera cuando ellos fueron allá, pero cuando África tenía las grandes civilizaciones, los europeos, los árabes y mucha gente no habían aparecido”.

Desde donde parta la consciencia del ser negro, así mismo se asume la negritud, ¡Claro! Henry me explica que cuando va a dar charlas a los colegios les dice a los estudiantes: “si a usted constantemente le dicen que ser negro es ser esclavo, es provenir de la colonia, ser negro es el maltrato, es ser de lo peor, ¡usted no quiere ser negro! Pero si a usted le dicen que resulta que los negros fueron los que inventaron la matemática, resulta que los negros inventaron la medicina, resulta que la geometría también es africana, resulta que los negros inventaron los idiomas, resulta que los negros inventaron la literatura, la orfebrería, entonces la cosa cambia”. ¿Y cómo no va a cambiar la cosa si ya no se mira al esclavo, sino al creador? Pero es información que no se sabe. Henry me refuta: “¡se sabe, está bastante documentado!, pero hay toda una producción intelectual para blanquear ese origen de la humanidad. Es lo que un autor como Chancellor Williams en un libro impresionante y muy importante que se llama The Destruction of Black Civilization. Great Issues of a Race. From 4500 B.C. to 2000 A.D. —pronuncia con un evidente manejo del idioma del que, sospecho, muchos no creerían, porque los negros que saben inglés están en EE.UU. y ‘lo hablan mal’—. En uno de los capítulos se plantea que hay una guerra que se da a partir del lapicero y de la producción intelectual en la cual muchos de los textos se encargan, por ejemplo, de decir que la humanidad no nació en África, que Egipto era una sociedad y una civilización blanca o árabe, pero no negra africana. Entonces hay siempre unos personajes muy puntuales que se encargan de tergiversar la información y eso tiene su nombre, valga la redundancia, eso se llama racismo. ¿Por qué? Porque el racismo lo que hace, en su expresión genocida, es destruir todo un pueblo. ¿Y usted cómo empieza a destruir todo un pueblo? Por su historia, cuando usted corta la raíz y deja a un pueblo sin historia lo está destruyendo”.

Recuerdo que cuando niño una tía de mi padre me decía “negrito”, yo rabiaba, lloraba en ocasiones con esa impotencia de los niños al no poder atacar a un adulto. ¿Qué era ser negro en la mente de ese niño? ¡Es tan fácil aprender las ideas coloniales! Le pregunto a Henry: ¿qué es aceptar la negritud? Me responde: “cuando se habla de aceptar la negritud tiene que ver con lo que hemos estado hablando. Está haciendo referencia a que las personas acepten su origen, su cultura, su personalidad, su forma de ser, su acento, sus características físicas. Es complicado en la medida en que, primero que todo, hay mecanismos que son herencia de toda una sociedad colonial que hacen que la gente no quiera aceptar esa negritud, y también hay mecanismos para que la gente no entienda tampoco qué es la negritud. Entonces acabamos en un ambiente complejo en el cual algunas personas que se aceptan parten desde donde no es: ‘sí… yo… eh… de los esclavos… de la esclava blanca, la novela, las películas, el sabor’, cosas que podríamos decir light, estereotipos, además de un concepto erróneo de la aceptación: acepto lo que me conviene, pero quiero ser un negro más claro o quiero ser una negra más clara, quiero tener la nariz distinta, quiero tener la boca distinta, quiero que mi pelo no sea tan duro, no quiero hablar tan negro. Algunas veces cuando se aceptan es para obtener ciertos beneficios, en ciertos momentos me reconozco y en otros no; cuando puedo sacar beneficios, sí, pero cuando me van a discriminar, entonces no”.


Imhotep. Estatuilla en bronce. Museo del Louvre.
Foto: https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:Louvres-anitiquites-egyptiennes-p1010873_d.jpg#mw-jump-to-license


Reconocerse para obtener beneficios, negarse para huir de la discriminación. Existe algo llamado discriminación positiva, un punto de encuentro y desencuentro entre quienes aceptan o rechazan las políticas de inclusión de las minorías étnicas. ¿Qué tiene para decirnos sobre la llamada discriminación positiva? Le pregunto. Me explica que “es una demanda totalmente legítima porque la filosofía de la discriminación positiva, que también es llamada de otras formas y, de hecho, este nombre es conflictivo incluso para mí, también es llamada acciones afirmativas, políticas de reparación, y yo diría que el más global es el de acciones afirmativas, es legítima porque estas políticas buscan reducir las brechas de desigualdad que existen en una sociedad que ha determinado, de manera racional, leyes en pro de la destrucción de ciertos grupos. Uno escucha que dicen, por ejemplo, que no deberían existir las acciones afirmativas, ¡y yo estoy de acuerdo!, no deberían existir siempre y cuando estuviéramos en una sociedad netamente igualitaria. Cuando las personas plantean que eso es seguir fomentando el racismo no entienden que la desigualdad se trabaja sobre políticas desiguales, no con políticas igualitarias porque, precisamente, no somos iguales. No estamos en sociedades donde todo el mundo es mestizo, no estamos en sociedades donde todo el mundo es igual; estamos en sociedades de diferencias, y producto de procesos históricos particulares estamos todos reunidos en un solo lugar, en este caso Colombia, pero no quiere decir que todos seamos iguales. Como argumento central yo diría: la desigualdad se ataca con políticas desiguales”.

A pesar de las palabras de Henry, no me cuesta imaginar que a muchos les seguirá sonando la idea que dice: no te discrimines si no quieres ser discriminado; todos somos iguales. En eso pienso cuando él empieza a explicar un asunto delicado: “cuando estamos hablando de racismo no estamos hablando de cualquier cosa, nosotros estamos hablando del genocidio; son nuestras vidas las que están en juego y eso es necesario que las personas lo entiendan. A veces creen que cuando hablamos de racismo es porque somos acomplejados o estamos quejándonos a toda hora. Es lo contrario, queremos vivir de manera digna, nosotros ni siquiera vivimos, nosotros estamos sobreviviendo, no hemos llegado al plano de vivir, nosotros sobrevivimos y estamos cansados de sobrevivir, y más cuando sabemos de dónde venimos, sabemos quiénes somos, sabemos qué le hemos dado a Colombia y, sobre todo, qué le hemos dado a la humanidad”.

Henry cree que una de las formas para combatir el racismo es la información, aquella que habla sobre la historia de África y no sólo sobre la historia de Europa en África. Me señala que “así como el racismo penetra todas las esferas de la vida social, asimismo esa información tiene que penetrar todas las esferas de la vida social”. Por ende, estas palabras, ahora, en estas páginas del periódico, son parte de esa información con la que se busca que otros también digan: “ser negro significa provenir de los primeros seres humanos que caminaron sobre la faz de la tierra”.




El verdadero tamaño de África.
Foto: https://www.periodistadigital.com/mundo/africa/20101016/verdadero-tamano-africa-reveladora-imagen-immappancy-ignorancia-geografica-noticia-689400626537/

Comments

  • Excelente artículo, me gustó mucho pues estoy en la búsqueda de mis raíces y conocer más al respecto, conocer más sobre mi ascendencia e historia.

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