Perfil – Guillermo Camacho

Guillermo Camacho

Una fotografía de la literatura colombiana actual


Por: Óscar Osorio y Alejandro José López
Profesores titulares de la Escuela de Estudios Literarios
Universidad del Valle




Guillermo Camacho. Editor y fundador de la revista Aurora Boreal.
Foto: Lorenzo Hernández.


Uno jamás se va del todo. La memoria tiene sus caprichos y el corazón, sus manías. Guillermo Camacho se fue de Colombia en 1982 y ha recorrido más de medio mundo. Su familia es danesa y allí tiene ahora su hogar, en la fascinante y lejana Copenhague. Y aunque habla fluidamente cinco idiomas, sus gestos y maneras siguen siendo los de ese colombiano alegre que se da a la conversación con cualquier parroquiano. Su maravillosa cultura lo vacunó de por vida contra la afectación y la vanidad; así que disfruta, con el mismo deleite, la butifarra o el caviar.

Después de trabajar durante 35 años para una multinacional, en diversos países, Camacho decidió enfocar sus esfuerzos hacia una vocación que lo venía reclamando de tiempo atrás. “Tengo una pasión inexplicable, quijotesca, por difundir creadores y sus obras”, dice. Y es una suerte para el entorno cultural de Colombia y América Latina haber ganado este editor infatigable, diestro ejecutivo y lector voraz. De hecho, gracias a la iniciativa de Aurora Boreal, su empresa editorial, hoy circulan diez títulos de autores latinoamericanos por territorios nórdicos, todos traducidos por primera vez al Danés. Pero la hornada no concluye aún. Al término de este 2019, se sumarán dieciocho traducciones más, entre las que se cuentan nombres como los de Piedad Bonnett, Tomás González, Fernando Vallejo, Yolanda Reyes, Abad Faciolince, Evelio Rosero, Pilar Quintana, Luis Fayad y Santiago Gamboa, entre otros.

“Esta aventura editorial empezó en el 2007, como un pasatiempo. En ese entonces lanzamos el primer número de la revista Aurora Boreal y, durante estos casi doce años, no hemos parado de aprender”, cuenta Camacho. Pese a la sobriedad de sus palabras, su gesto contagia la alegría de quien se ha salido con la suya. Comenzó con una revista, luego creó un portal de Internet (que ya tiene miles de seguidores alrededor del mundo), después configuró una editorial de libros electrónicos y ahora se ha convertido en un referente muy importante de la cultura hispánica en tierras escandinavas.

El pasado 14 de febrero Camacho estuvo en Bogotá, en Alonso Arte Galería. Allí se dio cita con buena parte de las personas más activas en el panorama literario nacional. Los asistentes fueron para acompañar el lanzamiento de la revista Aurora Boreal Nº 23-24, un especial dedicado a la literatura colombiana contemporánea. También se abrió aquella noche una extraordinaria exposición del pintor bogotano Fernando Perdomo, artista cuyas obras ilustran este número monográfico de la revista. Se trata de un trabajo de 236 páginas que integran cuentistas, poetas y ensayistas, un trabajo que ha convocado más de 90 voces diferentes. Han reservado, además, un espacio para homenajear a algunos maestros ya fallecidos (Candelario Obeso, Clemencia Tariffa, Álvaro Mutis, Marvel Moreno, Óscar Collazos y Álvaro Cepeda Samudio) y otro para reseñar obras de reciente aparición. En definitiva, es éste un ejemplar de colección.

“Debo confesar que soy más bien renuente a los monográficos, incluso a las antologías; pero también sé que revisten mucho interés en la actualidad, que los lectores suelen reclamar este tipo de trabajos”, afirma Camacho. Esta consideración es la que lo habría llevado, seguramente, a realizar varios especiales de Aurora Boreal con escritores de un mismo país. Uno dedicado a la literatura de Puerto Rico y otro a la del Ecuador, en 2013; uno sobre el Perú, en 2015; y otro más sobre autores hispanoamericanos en Finlandia, en 2017. ¿Tendría en mente desde hace tiempo un número de homenaje a la literatura colombiana? “Claro, después de vivir durante tantos años por fuera, tenía mucho deseo de conocer, de explorar las nuevas voces que han ido apareciendo en el país”, nos comenta. Y sorprende, en realidad, la gran variedad de registros (de género y región, de emergentes y consagrados, de estéticas y generaciones) que hay recogidos en este especial dedicado a Colombia.

“Lo más difícil en estos trabajos es hacer la selección. Los anteriores monográficos habían sido de máximo 84 páginas. En este caso, al comienzo, teníamos más de 200 autores. Eso nos resultaba inmanejable: había que escoger”. Camacho se queda pensativo por un momento y decide agregar: “A pesar del esfuerzo integrador, éste no es un álbum; es más bien una fotografía de la literatura colombiana actual”. Nos surge entonces la inquietud sobre cómo fue la respuesta de los autores con mayor prestigio internacional ante la convocatoria de la revista. “De mucha apertura y de una enorme generosidad. En general, la gente ve en la labor de difusión cultural una tarea noble; entonces, se suman incluso con gran alegría”, dice, participándonos su propio regocijo. El entusiasmo de Camacho al compartirnos sus palabras nos deja entrever aquella magia y aquel misterio significados en la vocación; en este caso, la de un verdadero editor.

¿Y qué viene ahora para Aurora Boreal? “Seguir consolidando el proyecto editorial en territorio escandinavo, lo cual implica tratar de abrir espacios en Suecia y en Noruega, por ejemplo”. Actualmente, Camacho trabaja con 10 traductores y 2 correctores, además de un amplio número de colaboradores que lo acompañan en el proyecto de la revista. ¿Y de allá para acá? “La idea sería traer escritores nórdicos a Colombia; para eso necesitaríamos conseguir, aquí, un socio estratégico”, dice Camacho y sus ojos se vuelven a iluminar: “Colombia es un excelente punto de entrada hacia el mercado editorial de América Latina”.




Carátula de la revista Aurora Boreal No. 23-24, especial autores colombianos.

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