Entrevista – De Puerto Rellena a Puerto Resistencia Entrevista a un integrante de la primera línea

De Puerto Rellena a Puerto Resistencia
Entrevista a un integrante de la primera línea

A lo largo de casi un mes el pueblo colombiano ha sido testigo de un proceso de insurrección histórico despertado por sus condiciones de exclusión, pobreza y descontento frente al Gobierno. Desde el 28 de abril del 2021, justo después de que las autoridades decidieran reemplazar el cantar de los tambores por el eco de las balas, las calles caleñas han sufrido una transición sanguinaria entre carnaval y campo de batalla. Pese a todo, el abuso policial ha sido enfrentado durante los últimos 26 días por un grupo de jóvenes con escudos y libros dispuestos a entregar sus vidas por esta nación.



Por: Luis Carlos Castillo
Sociólogo, profesor titular de la Universidad del Valle
Transcripción: Natalia Candado López
Estudiante de Licenciatura en Literatura- Univalle





Luis Carlos Castillo (L.C.C.): Por primera vez estamos con uno de los jóvenes pertenecientes a la primera línea de la barricada de Puerto Resistencia. ¿Por qué estás en este lugar y por qué estás detrás de la barricada de Puerto Resistencia?

Integrante de la primera línea (I.P.L.): Primero que todo, ante la comunidad muy buenos días. Estamos aquí, ciudadanía, luchando por nuestros ideales, por nuestros hijos, en contra de la corrupción, ¿sí entienden? Porque ese es el futuro de nuestra comunidad, de nuestros sucesores. Entonces, aportemos un poquito, difundamos la noticia y que sea algo real, no que pase a la historia y ya “los matamos”. ¡No! Esto tiene que salir internacionalmente para que vean qué es una resistencia unida, en proceso, porque es la primera que tenemos los jóvenes. Como dicen, ¿cuántos vienen detrás de nosotros? Entonces, nos toca resistir de primeros, las comodidades poco a poco se irán dando. ¿Nos estamos matando entre nosotros mismos? Bueno, eso se acabará porque vamos a resistir y todo está aquí, en el diálogo, la convivencia, etc. Necesitamos muchos mecanismos, pero lo más importante es que los jóvenes estemos representando a toda esta comunidad que está resistiendo. Sí, afectamos la economía, a nosotros también nos afectan los alimentos, la gasolina, todo; pero si no hacemos esto, pueblo, seguiremos oprimidos porque no tenemos la educación y así continuarán manejándonos como quieren. No es justo. Entonces seamos conscientes, pongámonos la mano en el corazón y démosle gracias a nuestro Dios porque la resistencia está para enseñar, para dejar su legado. Y no se les olvide rezar por los 930 desaparecidos, esos a los que se han llevado sin decirnos nada.

L.C.C.: ¿Qué hacías antes de estar aquí? ¿A qué te dedicabas?

I.P.L.: ¿Yo? (entre risas) ¡La historia de todo el pueblo! Un albañil, un vendedor de agua, sufrir para darle algo a nuestros hijos y saber que otra persona corrupta no nos da nada y se lleva todo nuestro esfuerzo. Así estamos y nos es justo para el pueblo.

L.C.C.: ¿Qué esperas de la barricada? ¿Qué esperas que resulte de estar aquí resistiendo?

I.P.L.: Bueno, primero que todo, contentos por los 25 puntos unificados por el PM. Nosotros somos la base de ustedes, muchachos, cuentan con nosotros los jóvenes de este punto, ¿sí entiende? ¡Me siento orgulloso de pertenecer a mi barrio, a mi gente! Todos los que tienen el color rojo, porque nadie es igual en este mundo, nadie, y el amor de Dios es para todo menos para la guerra. Espero educación, conocimientos, valores, todo lo que se ha perdido. ¡Recalquémoslo en las familias! Que son lo más bonito, por lo que peleamos, por los ideales, por lo que debe de ser.

¿Cómo es posible que, en la salud, nuestros viejos no tengan el poder de movilizarse ni tener sus medicinas? ¡No es justo! (voz entrecortada) ¡No es justo! Pero los jóvenes estamos en resistencia, eso es lo más bonito. ¡Eso, pueblo del sur oriente! Decimos, resistimos y cedemos por ustedes mismos también, porque si no es por ustedes, no haríamos el sacrificio que hace la gente de primera línea, es mucho más de lo que se imaginan: amanecen aquí, se van a trabajar a sus hogares pensando en lo que viene. ¡Eso no es justo! Y no debería serlo, es parte de lo que se vive, pero ellos (gobierno, autoridades) quieren ocupar y guardar, que esto no salga a nivel internacional, pero no lo van a lograr porque los jóvenes podemos y es justo que tengamos el poder. Vimos acabar un siglo y tuvimos que esperar 21 años para revelarnos, ¡pero es el principio, muchachos! Es un nuevo inicio y lo que se ve es la grandeza de todas nuestras generaciones: afros, latinos, indios. ¡Esta es la gran Colombia! Esos que nunca han sabido lo que es luchar por su barrio, no podrán venirnos a decir que se van a llevar las ayudas humanitarias sin invertir en una universidad para el mismo pueblo ¡No! Con los jóvenes no, ¡se acabó! Y si es de parar y desestabilizar la economía lo hacemos o entramos a diálogo. Estamos jóvenes, el proceso se da siempre y cuando lo vayamos planeando, para que no tengamos una guerra civil. Les pronostico: prepárense porque este es solo el principio y estamos arreglando todo, donde nos tomemos los puntos estratégicos, no queremos ver muerte por muerte, porque saben que los grupos ya están conformados y no se pueden divulgar, ya estamos cansados, ¡ya nos cansamos!

L.C.C.: ¿Cómo están organizados en este punto? ¿Cómo es la organización?

I.P.L: Buena pregunta. Es de mucha inteligencia, tenemos el conocimiento de que nadie se va a infiltrar ni nos van a desestabilizar como piensan. Esta tierra ya la vivieron los viejos en la juventud, no caeremos, nadie juega con los jóvenes, es necesario que tengamos en cuenta que, así como el mundo de la tecnología ha evolucionado y se ha desarrollado, las personas de ahora piensan como las nuevas generaciones, ese es el futuro que viene, la nueva era. Muchachos: pendientes, estudiemos, valoremos a nuestros padres, vivamos lo cotidiano, lo bonito, lo que es comerse un sancocho cocinado en fogón de leña como lo estamos haciendo nosotros aquí en la primera línea, juntos, resistiendo.

L.C.C.: ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a estar aquí?

I.P.L.: Hasta que el Señor me de la fuerza y logremos con hechos, no con palabras. ¡Hechos! Porque si no hay hechos tiene que haber justicia, y si hay justicia, el que viene atrás irá viendo que el cambio tiene que ser real, o si no vendrán cosas serias. Estamos dispuestos al diálogo, pero también estamos dispuestos a la guerra, hablándoles claro, porque lo que se vive aquí en el frente nos lleva a saber la realidad de la vida. ¿Qué van a hacer con nosotros si ya no somos bobos? Créanlo, esto es algo para la historia de Colombia, ¿si entiende? Pero bueno, quedará en nuestro legado y quizás algún día, cuando esto sea pasado, seguiremos llevando con nosotros a esos 900 desaparecidos. Ya no salimos con temor porque el poder nos lo da Dios, pero cuando dejamos el primer frente para cambiarnos y los que no son de aquí se van a descansar, llega la SIJIN y al que le dicen “¡Súbase!”, créame que sabemos que no lo vamos a volver a ver, ya lo perdimos.


Foto: Cortesía Luis Carlos Castillo.


L.C.C.: ¿Me puedes explicar cómo funcionan la primera, la segunda y la tercera línea? ¿Tú eres de la primera línea?

I.P.L.: La primera línea es la de choque, lo más sangriento, a los que no se nos da nada caer por nuestra gente. Segunda línea es respaldo, pero la primera línea es todo. Así caigamos, vamos a lo que vamos, ¿si entiende? Con sangre, con heridas, porque nos estamos matando por el pueblo. Voy a poner un ejemplo. Mire nuestra zona. Si a nosotros un policía, un soldado o la SIJÍN nos levantan a pata, lo perdemos todo. Hoy en día ellos entran aquí y muchos los cuidamos, muchos otros desquitamos toda esa ira guardada y eso es lo que representa a la primera línea: la ira, el hambre y la sed de justicia, esas ganas de darlo todo por todos, por nuestra generación, y que lo aprecien, lo valoren, porque quien no lo haga no quiere a su país.

L.C.C.: ¿Hay mujeres en la primera línea?

I.P.L.: ¡Obvio! Mujeres tan agresivas que ustedes ni se imaginan, con machete, liderazgo, damos gracias porque todos venimos de una mujer, pero ustedes no conocen la ira que se les mete a ellas cuando están en la primera línea enfrentando lo que viene: gases lacrimógenos, balines, tiros, solo con el escudo y una lámina, un pedazo de arena, las tácticas de nosotros porque la gente nos ha dado la orden de sacar lo que se debe sacar, pero estas son cosas que no se deben hablar. Se trata de conocimiento, al que no sabe hay que enseñarle, para que todos vean que esto es valorar a su país, estar contentos porque esto es semillero de todos, afros, latinos, del ser humano que nace entre dos mares, rodeado de tantas riquezas pero que solo cuatro o cinco familias se benefician de ellas. Ellos no nos quieren dar estudio, lo que quieren es tenernos brutos para que sigamos haciéndolo todo por nada.

L.C.C: ¿Cómo se reemplazan ustedes?

I.P.L.: Con relevos, a esta hora hay gente que salió de trasnochar a laborar, ellos llegan en la noche y se arman los turnos, los bloques, se planifica la seguridad y de ahí procedemos a que descansen los que estuvieron en el día. Son estrategias militares con fines de que aprendamos.

L.C.C.: ¿Permitirías hacer una entrevista para la televisión?

I.P.L.: Sí, es posible si nuestro Dios nos presta la vida, porque esto se tiene que divulgar.

L.C.C.: Sí, efectivamente necesitamos divulgar toda esta cuestión en los medios. ¿Tú estarías mañana? podríamos venir con cámaras para hacerte una entrevista.

I.P.L.: Es lógico porque eso es lo que quiero, que a nivel nacional e internacional se den cuenta de todo.

L.C.C.: ¿Dónde te podemos encontrar?

I.P.L.: Ustedes en este territorio me van a encontrar a mí.

L.C.C.: ¿Entonces vas a estar aquí?

I.P.L.: Ustedes vienen y por radio ya sabemos quién entra y quién no.

L.C.C.: ¡Perfecto! ¿Entonces vas a estar aquí mañana por la mañana? ¿Cómo te identificamos?

I.P.L.: Me van a encontrar en un sitio que se llama la oficina de TR. No soy vocero de ellos, pero…

L.C.C.: Tranquilo, realmente a nosotros nos interesa más que los voceros, la gente como tú, auténtica, genuina, que ha vivido esto desde adentro. Te pregunto: mañana que vengamos, ¿cómo preguntamos por ti? ¿Cómo te podemos llamar?

I.P.L.: No, inteligencia, compréndanos.

L.C.C.: No, no, no, claro que entendemos, sabemos completamente.

I.P.L.: Pero quiero que el pueblo también sepa que no es porque nosotros no queramos, porque no le debemos nada a nadie; pero tenemos 900 desaparecidos y debemos cuidar nuestra seguridad, la de todos los de la primera línea.

L.C.C.: Claro, por supuesto, porque ahí está la vida.

I.P.L.: Y no solo la mía, sino la de varias generaciones. Por eso es una pregunta que no puedo responder, me comprenderán.

L.C.C.: Tranquilo, te comprendemos.

I.P.L.: Además, ya están ubicados, estaré en la “ofi”.

L.C.C.: Perfecto, mañana venimos con cámaras para hacerte una entrevista. Pero usted sí acuérdese mi nombre, Luis Carlos Castillo, vengo con la misma camiseta.

I.P.L.: Tranquilos, no hay necesidad. Ustedes no me preguntaron, bueno, mañana será otra cosa, pero yo estoy parado desde ayer porque me tocan unas funciones muy importantes en el punto donde estoy.

L.C.C.: Bueno, cuánto te agradecemos por esta entrevista, nos vemos mañana.




Foto: José Vargas. Tomada de https://www.elespectador.com/colombia/cali/en-fotos-habitantes-de-siloe-cali-denuncian-que-recibieron-disparos-de-la-policia-article/

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