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"Los perros
prefieren el sol y otros cuentos":
El maravilloso
entramado de la escritura.
Por María Eugenia Rojas Arana*
La colombiana Sonia Nadhezda Truque, filóloga,
investigadora de asuntos literarios, escritora de
cuento y poesía, periodista de crónicas y
reportajes, nos propone con su libro: "Los perros
prefieren el sol y otros cuentos", una manera
de ver el mundo y de ser vista, a través de una
escritura, que conoce las diversas formas que asume
la condición humana, para defenderse o agredir
ciertas manifestaciones del poder
institucionalizado, que la trasciende y amenaza.
Estos cuentos, toman dos grandes vertientes, una
primera titulada: "Los perros prefieren el sol",
contiene historias que suelen transcurrir en la
nueva Colombia que padecemos, hecha de azarosas
ciudades, por donde deambulan hombres y mujeres
enfermos de violencia, desamor y tristeza,
consecuencia necesaria, al vivir en un país que, por
todos los medios, propicia el crimen, la ambición y
la muerte.
El trabajo testimonial, es abordado posiblemente por
una narradora anónima, que se pasea por todas las
historias y tiene a su cargo dar a conocer la
dimensión cognitiva de todos los cuentos, como
espectadora que recrea espacios y personajes,
provenientes de diversos lugares que motivados por
sus deseos, realizan programas narrativos que
trasgreden de manera criminal, el orden y el poder
social que se les impone.
Es indudable que en este contexto caótico y triste,
Sandra Zambrano: la investigadora de la historia en
"La doble agente"; la flaca: desvalijadora de
carros en "Los perros prefieren el sol";
Leticia: la reportera en "Encuentro en la
frontera" y Marcela Castro: candidata a la
alcaldía en "El muñeco en la acera", son
mujeres que asumen temerariamente ciertos modelos
masculinos, en torno a temas como el viaje, la
aventura, los romances sin compromiso, la
infidelidad, la ambición o el asesinato.
Estos personajes de total protagonismo, se realizan
también en un juego de identidades, de verdades a
medias, de crisis de afecto, crímenes y suspenso;
con un nihilismo, manifestado en la conciencia de
que nada importa y que todo sucede en vano, en su
breve trascurrrir sobre la tierra.
"Cuentos de Barcelona", segunda vertiente del
libro, nos habla de historias del exilio, del viaje,
del estar de paso y es, tal vez, por la condición de
extranjera de su autora, que nos permite nuevos
descubrimientos vitales y propicia el recuerdo
querido, indagando en la memoria, el pasado dichoso
con toda su carga de afecto.
Aquí, el lenguaje literario poetiza la soledad y la
ausencia, el desencuentro amoroso o tal vez la
fantasía del encuentro feliz, ubicando aquello que
más nos duele o que más nos divierte.
En el relato: "Algo del verano pasado", Un
narrador, participante como protagonista, de la
historia que relata, evoca a una mujer amada, la
Susana tantas veces perdida y recuperada en los
encuentros con Ana, la otra mujer, la que no puede
calmar, aunque se lo proponga de todas las formas
posibles, su nostalgia de amor.
En los cuentos: "La otra ventana", o en
"El mirador", o "Día de Guardia", en
"Hermanas" o en "Nuria en el rompeolas",
la trama se construye en torno al ansia, a ese
reclamo eterno y femenino por el hombre imaginado,
para llenar el vacio y la ausencia, o en los finales
verosímiles de destino incierto, donde lo vivido es
narrado como artificio necesario, de la realidad de
la fantasía, para mover con arte, las pulsiones que
nos conmueven.
Concluimos entonces que en "Los perros prefieren
el sol y otros cuentos" se construyen
personajes que instauran su identidad en la
carencia, esa falta que tanto les duele y los lleva
a actuar en busca del objeto perdido o deseado y en
su búsqueda solo encuentran la fatalidad que se les
impone como destino trágico.
Así, Sonia Nadhezda Truque, se interroga, se indaga
y nos indaga, en esta nueva estética escritural,
que busca tocar la otra pasión que nos desorganiza;
el instante de la lectura, por medio del cual
abandonamos lo más querido de la infancia, para
descubrir finalmente, que nosotros, los lectores,
también hacemos parte de esos mundos ficcionados,
donde el amor no es felicidad pura, si no
sentimiento de soledad, desarraigo y tal vez un poco
de esperanza.
*Profesora Escuela de Estudios Literarios, Univalle. |