Tema Central – Una Lección De Dignidad

Una Lección De Dignidad
Minga Indígena Social Y Comunitaria Por La Defensa De La Vida, El Territorio, La Democracia Y La Paz, 2020

“Con el bastón de la paz en alto marchamos en defensa de la vida y la madre tierra”
Entre el 6 y el 21 de octubre cerca de 10000 integrantes de comunidades indígenas, afro, campesinas y estudiantiles se unieron en un llamado por la paz y por la vida a fin de entablar un diálogo político con el presidente de la nación. La silla que éste ocuparía permaneció vacía.



Vinimos de la otra tierra cuando en un sueño nuestros abuelos nos dieron cuerpos. Su deseo era darnos una casa grande y para ello trajeron el espíritu del agua y el espíritu de la piedra, el espíritu del aire y el espíritu del fuego, en el sol. Soñando mucho, y aconsejándonos, fuimos surgiendo los volcanes y los nevados, las lagunas y los ríos, los desiertos, la luna, las estrellas y todas las especies…En cada especie los abuelos nos muestran los dones. Todos tenemos dones, para hacer así nuestras vidas.
Fragmento de El Sueño, relato de origen del pueblo Nasa.

Por: Daniela Páez Avilés
Licenciada en Literatura




Bastones de mando en alto.
Foto: Fernando Vergara. Tomada de https://www.infobae.com/america/colombia/2020/10/20/galeria-de-fotos-la-minga-se-toma-la-plaza-de-bolivar/


La “minga”, esa palabra de origen quechua que implica el trabajo compartido para el bien común, un espacio de reunión donde fluye en espiral la palabra y el pensamiento a través de los cuales se construye el “buen vivir”, no se limita a las marchas pacíficas de las comunidades rurales, principalmente indígenas, presentes desde hace unos años en este país. El fragmento del relato mítico elegido para el encabezado refleja la trascendencia espiritual de este acto sagrado originario. Los abuelos, grandes ancestros de todo lo existente según la cosmovisión nasa, se reúnen en “minga” en ese mundo del “sueño” para aconsejar y otorgar dones a todas las especies emergentes. De este modo, los dones y saberes individuales se retroalimentan en el colectivo “para hacer así la vida”.

Actualmente, los pueblos indígenas representan un 5% de la población total de cerca de 50 millones de habitantes del país. La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) afirma que, de los 300 pueblos en el territorio colombiano, 160 se encuentran en riesgo de exterminio físico y cultural, en donde influye un porcentaje de pobreza que triplica el de otros sectores sociales de la nación.

La minga como acto político y pacífico de resistencia adquirió mayor fuerza hacia finales del siglo anterior. Tras el incidente de la Masacre de El Nilo, el gobierno acordó con las poblaciones indígenas afectadas restituir sus tierras y respetar la biodiversidad cultural de las mismas. Desde entonces el gobierno ha incumplido y los pueblos indígenas y las comunidades rurales han sido por décadas víctimas del conflicto de contrabando de mercancías, extorsión, secuestro, apropiación ilegal de sus tierras y viviendas, destrucción del territorio a manos de empresas de minería y de ganadería extensiva, así como de asesinatos y masacres de sus líderes sociales.


Minga Indígena 2020 en la ciudad de Cali.
Foto: Fabio Steven González.


Dichas injusticias y ataques violentos fueron el detonante para que, desde el 6 de octubre del presente año, las voces de diferentes sectores del suroccidente del país se unieran en el grito desgarrador: “¡Marchamos porque nos están matando!” Con tal alegato se convocó en reunión al presidente de la república a fin de dialogar y debatir sobre cuatro aspectos englobantes: vida y paz, territorio y democracia. Las razones del llamado directo al Jefe de Estado residen, según Hermes Pete, consejero mayor del Consejo Regional Indígena (CRIC), en que los congresistas representantes de los pueblos “no han sido escuchados… En el Congreso hay situaciones de censura porque democracia no hay en este país.” Además, el despojo de sus tierras de parte de las multinacionales y los problemas con las consultas previas y la extracción en las minas representan situaciones en las que “si nosotros no protestamos y no lo hacemos directo con el mandatario, ya nos habrían eliminado.”

Los voceros de la minga reiteraron que su propósito de ser escuchados por el presidente se debe a que “no ven acciones para frenar los crímenes contra miembros de sus comunidades y buscan respuestas sobre planes relacionados con la sustitución de cultivos ilícitos.” Por ello, tras la negativa de Iván Duque a la cita en la ciudad de Cali el 12 de octubre, cerca de 4000 indígenas decidieron movilizarse el día 14 con sus bastones de mando en alto hacia la capital del país. En el trayecto de más de 600 kilómetros por ciudades y municipios como Armenia, Ibagué, Fusagasugá y Soacha, se unieron miembros de comunidades indígenas, afro, campesinas y estudiantiles para dar lugar a una minga de casi 10000 personas que arribó el domingo 18 de octubre en horas de la tarde al Palacio de los Deportes de Bogotá D.C.


Minga Indígena en Bogotá. Bandera del CRIC.
Foto: Cesar Melgarejo. Tomada de https://www.eltiempo.com/bogota/minga-indigena-fotos-de-las-marchas-en-bogota-544092


Ahora bien, ¿por qué se realiza la Minga en el mes de octubre y por qué se citó expresamente en diálogo al presidente el día 12 de este mes? Manuel Antonio Ussa, médico tradicional de la comunidad Misak, y Campo Elías Ticué, orientador de la comunidad Nasa, responden esta pregunta. La famosa fecha que ha enmarcado durante siglos la celebración del Descubrimiento de América en realidad se trata de “un encubrimiento, puesto que, en esa época, 1492, en el gran Cauca ya existía una organización”, afirma Manuel Ussa. Y continúa: “Para nosotros el oro es un elemento fundamental en la medicina y en el pagamento a la naturaleza que, tras la llegada de los europeos, se ve arrinconado a ser un simple elemento de intercambio y así se genera ese choque cultural en el que una parte somete a la otra y niega nuestra existencia y nuestra capacidad de ser sujetos políticos.” Campo Elías Ticué agrega que resulta absurdo hablar de una celebración si hace un año entraron a sus casas a destruir, a robar y a violar a las mujeres: “No hay nada que celebrar”. Por otro lado, continúa con voz firme e inflexible: “Conmemoramos a aquellas comunidades hermanas que fueron masacradas y despojadas de sus territorios y costumbres, cegadas de sueños y de un proyecto de vida…Conmemoramos con altivez y tristeza a los pueblos indígenas, porque a pesar de todo el tiempo que ha pasado, consideramos que la historia no está en el pasado. Aún sigue.”

En efecto, la historia del avasallamiento en el continente no ha quedado en el pasado; la violencia perpetrada hace 500 años hacia las comunidades indígenas y afro ha mantenido sus formas de represión y discriminación basadas en un sentido incomprensible de superioridad de parte del europeo. La colonialidad de las mentes permanece. Un informe del Instituto de Estudios para El Desarrollo y la Paz (Indepaz) advirtió que un total de 269 líderes indígenas han sido asesinados en los últimos cuatro años en Colombia. El documento expone, además, que, tras la firma de los Acuerdos de Paz, 242 líderes indígenas fueron acribillados, de estos crímenes 167 han tenido lugar en el gobierno actual y 14 de ellos en el periodo de confinamiento por la pandemia. Al exigir su derecho a la Vida y a la Paz, la Minga exclama: “La vida no tiene precio, la vida no se negocia, la dignidad del pueblo no se negocia, el territorio no se negocia.”

“El territorio es nuestra madre y, por tanto, nuestra madre no debe repartirse como hace la otra cultura, sino al contrario, se trata de respetarnos entre hermanos, entre pensamientos y sentires”, afirma Campo Elías Ticué. Esta visión sagrada del territorio contrasta con la visión neocolonial expuesta por Manuel Ussa cuando menciona que, desde el mundo no-indígena, se les ha enseñado a trascender hacia el “desarrollo” y el “progreso”, una idea que muchas veces va en contra de su existir como sujetos ancestrales. Los pueblos indígenas no somos pobres, agrega la concejala de Bogotá Ati Quigua, “tenemos territorio, cultura y planes de vida. El empobrecimiento llega con el glifosato, con los actores armados, con las minerías a contaminar la naturaleza.”


La Minga en la Plaza de Bolívar.
Foto: Cesar Melgarejo. Tomada de https://www.eltiempo.com/bogota/minga-indigena-fotos-de-las-marchas-en-bogota-544092


Por todo lo anterior, el llamado de la Minga es a crear junto al Estado una democracia inclusiva que atienda y respete la biodiversidad de sus pensamientos, saberes y formas de vida ancestrales, “se trata de contrarrestar esos imaginarios, esa forma de ver el mundo y la naturaleza en la medida en que reivindicamos otras maneras de estar en el territorio”, menciona Manuel Ussa. “Los pueblos organizados estamos dispuestos a construir nación bajo esas lógicas de reconocimiento y autoridad, puesto que la construcción de paz y la sustitución de los cultivos debe nacer de las comunidades porque son ellas quienes proyectan su vida en “el Buen vivir”.” Sin embargo, está claro que para ello se debe reivindicar el concepto de democracia en el país; “todos tenemos un ancestro indígena y un ancestro afro; tenemos en nuestra sangre la sabiduría y energía ancestral. Por ello, el mensaje que queremos dar es que el derecho y la defensa por la vida, la paz y la dignidad de todos los que hacemos parte de esta nación es tanto del movimiento indígena como de todos los que vivimos en este territorio”, culmina Manuel Ussa.

A pesar de los esfuerzos de la Minga para llegar hasta Bogotá con el fin de entablar la conversa política y pacífica, la respuesta de la oposición no se hizo esperar. Tres senadores del Centro Democrático radicaron una acción popular en contra de la Alcaldía de Bogotá, varias organizaciones indígenas y el movimiento MAIS, al considerar que la minga indígena estaría violando los protocolos de bioseguridad y poniendo en riesgo a la ciudadanía. Como si fuera poco, también hubo intentos de deslegitimar la Minga al anunciar posibles infiltraciones de grupos terroristas.

Acorde a las acciones antidemocráticas de estos senadores, la arrogancia e intereses netamente capitalistas de la doble negativa de Iván Duque a dialogar con los sectores rurales quedaron en evidencia con su respuesta: “Nada justifica que en estos momentos pongamos en riesgo la salud y la vida. Si tenemos discusiones démoslas en el marco de la democracia, sin que tenga que haber emplazamientos, ni ultimátums, ni invocar juicios que no tienen asidero… Si seguimos teniendo la cultura ciudadana como elemento central para salir adelante tendremos un noviembre lleno de oportunidades, con capacidad de reactivación y aun mejor un diciembre, pero si empezamos a relajarnos en la disciplina social y a justificar aglomeraciones que traigan repercusiones negativas traeremos retrocesos y no podemos darnos ese lujo como país”.

Debido a la falta de recursos, la permanencia de la Minga en Bogotá no podía ser indefinida. Se decidió entonces, que la gran mayoría regresaran a sus territorios el miércoles 21 tras participar en las marchas del Paro Nacional; algunos líderes indígenas permanecerían una semana más. No obstante, y, a pesar de la negativa del presidente, la Minga ha prevalecido como ejemplo de organización y de resistencia pacífica; la Minga es la semilla ancestral de consciencia mediante la cual las comunidades nos están ayudando a despertar.




Minga Indígena 2020 en la ciudad de Cali.
Foto: Fabio Steven González.


Suscribirse

* indicates required
/ / ( dd / mm / yyyy )