Tema Central Septiembre 2019

Los sabores del Pacífico

El Festival Petronio Álvarez no solo es un homenaje a la música y el baile de los pueblos del Pacífico, también es una oportunidad para conocer sus costumbres, vestimentas, comidas e incluso sus bebidas alcohólicas, algunas de las cuales han sido usadas con propósitos medicinales desde hace siglos. La Palabra hace una reseña de los elixires protagonistas de esta fiesta.


Por: John Restrepo Aparicio
Estudiante de Administración de Empresas




“Sin viche no hay corrinche”.
Foto: http://www.cali.gov.co/cultura/publicaciones/116937/el_viche_es_el_rey_de_las_bebidas_del_pacifico/


“Sin viche no hay corrinche”. Dice sonriente el vendedor, mientras sostiene en sus manos una botella con un misterioso líquido transparente. Y es que irse de Petronio es también conocer una amplia variedad de alimentos y bebidas, para aderezar el baile y la música de la festividad. Infusiones con nombres tan curiosos como el arrechón o el tumbacatre, se pueden encontrar en los pasillos del evento, siendo parte esencial de la fiesta y el desquite, pues detrás de todas estas bebidas existe una sólida tradición unida a los pueblos afros del pacífico. Como quien dice, tomarse uno de estos traguitos no es solamente emborracharse sino hacer parte de una larga historia, conectarse con los saberes ancestrales de un pueblo.

Todas las bebidas vienen del viche, la más popular de ellas. La palabra es de origen africano, más precisamente de los pueblos bantúes del África central donde significaba verde. Y es así porque la caña de donde se saca debe estar de ese color, verde, o biche como quiera decirse, a diferencia de otros licores cuya preparación necesita una planta madura. La receta se aprende en familia, la abuela enseña a la madre quien a su vez enseña a las hijas y así mantienen viva la tradición. Se destila en alambiques y algunos hasta la entierran para darle un toque de fermentado mayor. El método de preparación es similar, aunque cada autor le dé su toquecito personal. Esta curiosa cualidad artesanal de la bebida, da lugar a un montón de marcas diferentes. No espere encontrar un registro de las autoridades sanitarias o del grado de alcohol en la botella. Esto es de confianza. Sin embargo, para que no se preocupe, los cálculos dan un porcentaje de 35% similar a otros tragos como el aguardiente.

Durante siglos, los pueblos del litoral la han usado para varias cosas. Además de amenizar fiestas, el Viche funciona como desparasitante, contra la picadura de serpientes, para limpiar heridas, potenciador sexual y hasta para proteger de los malos espíritus. En algunas zonas cercanas al mar como Cisneros, cuando muere una persona, las mujeres solicitan el licor para poder cantarle al difunto hasta el amanecer. De sabor fuerte, parecido al aguardiente, al ingerirse deja un ligero ardor en la garganta. Definitivamente, no es una bebida para bebedores culpables, esos que al terminar la tomada se arrepienten y juran no volver a hacerlo.

Más suavecito al anterior es la crema de viche. Con un poco de leche y algunas hierbas aromáticas, se rebaja el líquido anterior hasta dejar una bebida dulzona, pero que aún deja el calorcito cuando pasa por el paladar.

Aparte vienen los clásicos arrechón y tumbacatre. Como su nombre lo indica, son afrodisíacos cuyo fin es potenciar las habilidades sexuales de los consumidores. Por supuesto la eficacia de estos brebajes en las lides del romance está poco probada, sin embargo, sí es cierto que después de unos traguitos quienes la consuman van a sentirse más desinhibidos tanto como para bailar como para soltar la lengua. De ahí para allá es cosa de los enamorados. Para lograr el arrechón, al mismo viche se le adiciona 3 leches, condensada, descremada y en polvo, además de nuez moscada, clavos, canela, kola granulada, maní, chontaduro y borojó. Al finalizar se obtiene un líquido cremoso y blancuzco, una especie de sabroso Baileys criollo. Para el tumbacatre además de los anteriores ingredientes se le agrega un bejuco secreto de la zona selvática, con el cual se consigue un verdadero viagra, un tonificante natural de color rosado para espabilar tímidos y pusilánimes.

El último licor por mencionar en nuestra pequeña reseña, es el bien conocido tomaseca. Si el viche es fuerte, el tumbacatre y el arrechón dulces, esta bebida estaría en un rango intermedio. Ancestralmente las mujeres la consumían como medicina pues funciona para fortalecer la matriz, aliviar cólicos menstruales y curar miomas y quistes. Para fabricarla se emplean los clavos, la canela, pimienta y algo de nuez moscada al gusto, los cuales se sienten bastante y le dan un saborcito único, entre picante y caliente.

El pacífico colombiano es un lugar mágico, lleno de sabores por conocer, donde la mezcla entre licor, música y alegría es harto conocida. Y por supuesto, bailar con unos traguitos siempre es más rico. Las inhibiciones desaparecen, como es universalmente conocido en todas las culturas. Por lo mismo se vuelven parte de la historia de un pueblo, una forma de acercarse a una tradición como es la fiesta del Pacífico, y cada año harán las delicias de los asistentes al festival Petronio Álvarez. No se asuste y atrévase a probar alguno.




Para lograr el arrechón, al mismo viche se le adiciona 3 leches, condensada, descremada y en polvo, además de nuez moscada, clavos, canela, kola granulada, maní, chontaduro y borojó.
Foto: https://twitter.com/armandoardilad/status/909248356974759941?lang=bg

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