Tema Central – Periódico El Tiempo. Nuevo aliado estratégico de La Palabra en el camino hacia la multimedialidad

Periódico El Tiempo.
Nuevo aliado estratégico de La Palabra en el camino hacia la multimedialidad

El pasado 28 de septiembre, el equipo del periódico La Palabra visitó las instalaciones del periódico El Tiempo, nuevo aliado estratégico en esta nueva etapa de transición hacia la multimedialidad. Carlos Solano, director de la Escuela de Periodismo Multimedial, nos hizo un recorrido guiado por las instalaciones del periódico y nos mostró cómo trabaja uno de los medios líderes en esta materia.



Por: Julio César Pino Agudelo
Estudiante de Lic. en Literatura, Univalle




Carlos Solano (segundo de izquierda a derecha), director de la Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo, con el Equipo de La Palabra.
Foto: Marino Canizales Palta.


Carlos Solano es un periodista con más de 18 años de experiencia en medios de comunicación (prensa, radio, televisión e Internet), especialmente en dos campos: periodismo digital y periodismo cultural. Egresado de la Pontificia Universidad Javeriana, labora en El Tiempo Casa Editorial desde 2003. Fue reconocido con Mención de honor del Premio Nacional de Periodismo del Ministerio de Cultura en su primera edición, en 2015; fue finalista en los Premios de la Online News Association 2012 con el especial multimedia colectivo ‘Las cuerdas que nos unen’, que dirigió. Es reconocido como autor del blog musical ‘Caja de Resonancia’. Su experiencia docente se desarrolló en las universidades Javeriana, Externado de Colombia, Central, Cooperativa y Santo Tomás, así como en la Especialización en Periodismo Digital de la Universidad Jorge Tadeo.

La estructura de El Tiempo

El espacio físico del periódico se divide en dos zonas: “la fábrica”, que es el edificio donde están las rotativas y el proceso de distribución, y el edificio de la redacción. “Si bien se puede ver a simple vista cómo se va haciendo el periódico de un edificio al otro, El Tiempo es más que un periódico: es una empresa convergente que se transformó de ser un diario a ser muchas cosas para suplir una demanda informativa que va desde que nos despertamos y vemos la notificación en el celular, hasta que nos acostamos. Así pues, el periódico está adaptado para responder a esta demanda y a los retos que se nos plantean desde que somos líderes en internet desde 1996”, afirma Carlos Solano.

El modelo

Según Solano, el modelo de redacción digital de El Tiempo combina talento joven y experiencia, y se sostiene por la unión de tres pilares fundamentales: editores y redactores de mucha experiencia, y redactores de información.

Una de las estrategias del periódico para que todo funcione, consiste en la separación de la redacción y los desarrollos tecnológicos. “Cuando llegué al periódico”, dice Solano, “hace más o menos 20 años, redactores e ingenieros trabajábamos juntos en un mismo espacio y sólo nos separaban escritorios, lo cual, en términos estratégicos, no era viable, por lo que se separaron. Identificamos que se necesitaba un equipo de inteligencia que no funcionara bajo las órdenes de los periodistas porque eso no se integraba bien, ya que tenía que operar bajo su propia lógica y no bajo la lógica del periodismo. Hay unos puentes que comunican a los dos departamentos, y uno de ellos es el director general, quien se encarga de coordinar ambos hemisferios: el de la redacción de un lado, y el creativo del otro. En uno de los hemisferios sueñan algo y en el otro lo hacen realidad”.




Mesa central de la redacción de El Tiempo.
Foto: Marino Canizales Palta.


La Escuela

La Escuela de Periodismo Multimedia es una iniciativa que crearon en 2015 Roberto Pombo, entonces director de El Tiempo Casa Editorial, y Andrés Mompotes, actual director, para formar a los estudiantes en los más altos estándares de calidad periodística. Es un espacio en constante movimiento donde los estudiantes de diferentes disciplinas aprenden sobre arquitectura, producción y elaboración de contenidos en diversos formatos y lenguajes para impreso, Internet y televisión, de la mano de experimentados y especializados periodistas de este grupo de medios. Los participantes tienen la oportunidad única de vivir en la práctica y el día a día de las redacciones de El Tiempo. Los alumnos de la Escuela son preparados en temas como habilidades periodísticas, multimedia, investigación, redes sociales, convergencia de medios y en entender el negocio.

El aula de la Escuela, en la que se puede ver todo el exterior desde adentro y el interior desde afuera, simboliza un principio acuñado por Eduardo Santos, ex director del periódico, consignado en las primeras páginas de todas las ediciones del Manual de redacción El Tiempo: “El escritor de un diario debe vivir en casa de cristal”.

De acuerdo con Solano, “la Escuela es otro de los proyectos necesarios para la renovación del periódico. Hay mucha gente que entró en los 90 y hoy trabajan con nosotros. Se creó para resolver un problema muy complejo, y era que las universidades mandaban practicantes, pero dado que la experiencia sólo dura seis meses, los practicantes se iban y sólo quedaba la frustración de la despedida y no se hacía una renovación generacional. Entonces la pregunta era: ¿cómo hacemos la renovación generacional? Por ello se creó esta experiencia, que es como una especie de práctica, sumado a clases y formación. En esos seis meses los estudiantes cursan mes y medio de clases intensivas con los principales editores, reporteros, fotógrafos y líderes de innovación; otro mes y medio en los que tienen media jornada de clases y media de inmersión en las secciones; luego, tres meses dedicados exclusivamente al trabajo y aprendizaje en las secciones, aplicando sus conocimientos en proyectos que traen innovación a la organización. Primero hacemos una selección entre candidatos que se postulan de todo el país, de los cuales la mitad provienen de Bogotá y la otra mitad de las demás regiones. La renovación generacional ha sido muy exitosa porque se integran muy bien al trabajo y son los mejores. En los últimos seis años hemos ganado muchos premios de periodismo, y en muchos de ellos han participado no sólo como reporteros, sino también aportando ideas. Tenemos una tasa de contratación que oscila entre un 40 y 50%”.

La redacción

En la “redacción caliente”, como le llaman en los pasillos del periódico, está concentrada la redacción de la parte digital y la parte impresa para las secciones Política, Justicia, Nación, Deportes y Economía. Cada línea es como una sección. Todo se conecta con la mesa central, en la que se sienta el editor del periódico impreso, quién es el encargado de cerrar las páginas del periódico; dos editores de la parte digital, y alguien de City TV, todos concentrados en pensar cómo distribuir el contenido, y le responden, evidentemente, al director, Andrés Mompotes.

“Lo importante es saber cómo se dan las conversaciones periodísticas en la redacción. Por ejemplo, si yo soy la sección Justicia y acaba de salir lo nuevo del caso MinTic, voy a la mesa central a discutir sobre cómo vamos a reaccionar rápidamente en punto.com, que es el primer paso que se debe dar, usando una estrategia de distribución; y en el impreso discuten sobre cómo será el análisis para mañana. Por eso es tan necesario el espacio físico de la sala de redacción (espacio que por la pandemia se ha desplazado a la virtualidad), pues simboliza cómo se trabaja aquí: a través de conversaciones que tienen que funcionar”, afirma Solano.




“El escritor de un diario debe vivir en casa de cristal”. Aula de la Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo.
Foto: Marino Canizales Palta.


La analítica

“Luego viene la analítica. El editor de audiencias dice: ‘Okay, esto es lo que está pasando’, pero también determina qué es lo que nos está pidiendo la audiencia a partir del análisis de cifras y métricas a través de herramientas que nos dicen cuál es el comportamiento del día. Por ejemplo, nos puede arrojar que a las ocho de la mañana tenemos un pico de tráfico y que, por lo tanto, ese pico de tráfico hay que aprovecharlo. Esto no significa que a las ocho de la noche la gente no esté viendo el celular para leer noticias; también está pasando, pero hay una concentración particular en las horas pico, y esas horas pico se están moviendo. Las herramientas miden, entre otras cosas: la concurrencia, es decir, la cantidad de gente que está en este momento interactuando con la página web; por dónde llega la gente: si por motores de búsquedas, por redes sociales o por tráfico interno; cuánta gente está compartiendo el hipervínculo de una nota periodística; la recirculación, que es la tasa de cuánta gente se está moviendo de una página a otra; cuáles son las notas más leídas y el índice de atracción por redes sociales; los tiempos promedios de lectura, etcétera. El análisis inteligente que nos brindan este tipo de herramientas es fundamental. Hay gente que dice que en cierta forma van a desplazar al editor, pero realmente no es así. Esto lo que hace es integrar las decisiones periodísticas con la métrica, se juntan las dos y se toman decisiones. Así pues, en la toma de decisiones no sólo hay que tener en cuenta el cerebro del editor, que también está ahí, sino que hay que tener en cuenta la métrica. Debe haber como una especie de ‘humildad editorial’, porque las herramientas tecnológicas demuestran que uno no se las sabe todas, así tú tengas 40 años de experiencia, y tampoco te las tienes que saber todas porque la métrica te termina diciendo ciertas cosas importantes. Ahora bien, tampoco se puede basar solo en esto porque se vuelve muy sintético cuando dejas todo en manos de la tecnología, o si terminamos solo siguiendo las tendencias y no poniendo nosotros la discusión en el debate nacional”, afirma Solano.

Sin ninguna duda, esta alianza entre La Palabra y El Tiempo le servirá al periódico univalluno para transitar el camino hacia la multimedialidad de manera exitosa, de la mano de uno de los líderes en periodismo digital del país.




Rotativas del periódico El Tiempo.
Foto: Marino Canizales Palta.


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