Tema Central – Los bolsillos de Colombia en disputa ¿Necesitamos esta reforma tributaria?

Los bolsillos de Colombia en disputa
¿Necesitamos esta reforma tributaria?

La reforma tributaria propuesta por el gobierno de Duque fue presentada ante la opinión pública el pasado 15 de abril y la polémica no se hizo esperar: inmediatamente diferentes sectores de la sociedad manifestaron su inconformidad con el proyecto. Ante la hostilidad del ambiente, la Presidencia y el Ministerio de Hacienda recalcaron la importancia de la reforma en un momento coyuntural como este. No obstante, sus argumentos solo sirvieron para caldear aún más las llamas de protesta que ardían en el corazón de un pueblo azotado por la crisis. A raíz del extenso debate que ha dividido a la nación, exploramos argumentos a favor y en contra del polémico proyecto.



Por: Luis Carlos Gallardo e Isabel Tamayo
Estudiantes de Economía




La razón principal que llevó al gobierno a desarrollar la propuesta de reforma tributaria se debe al crítico déficit fiscal que presenta la Nación.
Foto: https://bit.ly/3tjBgo2


Argumentos a favor de la reforma

La razón principal que llevó al gobierno a desarrollar la propuesta de reforma tributaria se debe al crítico déficit fiscal que presenta la Nación. Incluso Carrasquilla confesó a mediados de abril que solo quedaba caja para unas siete semanas. Es decir, en menos de dos meses Colombia se quedaría sin plata. El viceministro de Hacienda respaldó lo anterior agregando que, sin reforma, sería imposible seguir con el Ingreso Solidario de mitad de año. La declaración generó preocupación en el país: ¿es decir que estamos al borde de la quiebra? Luis Mejía, de Fedesarrollo, indicó que en realidad no estamos quebrados, pues el país seguirá recibiendo ingresos a través de diversas fuentes. El ministro se refería a la liquidez.

Según Alberto Carrasquilla, el sistema tributario actual tiene serias falencias. Es un sistema complejo, repleto de exenciones tributarias y tremendamente regresivo. Otra falencia señalada por el ministro se refiere a que las empresas son las que aportan más impuestos en comparación con las personas naturales. Según la OCDE, para 2020, el impuesto sobre el ingreso, beneficios y ganancias de capital seguía la siguiente distribución en Colombia: el 75% era aportado por personas jurídicas, mientras el 25% restante fue aportado por personas naturales y otros. En los países de la OCDE, el aporte de las personas naturales es casi del 70%, frente a un 30% de las empresas. Con la nueva reforma, el gobierno quiere seguir esta tendencia.

Argumentos en contra de la reforma

Los opositores concuerdan en que las modificaciones propuestas por el gobierno para aumentar el recaudo son insostenibles. El reconocido economista y ex-ministro, José Antonio Ocampo, apoya los apartados de inversión social y compromiso fiscal de la reforma. No obstante, está en desacuerdo con el punto del recaudo a través del IVA. En una columna para El Tiempo, afirmó: “…Los niveles efectivos de tributación de Colombia son bajos (…). La gran disparidad es en el impuesto de renta a las personas naturales, donde en el país se paga el 1,2 por ciento del PIB, contra 8,1 por ciento en la Ocde. Allí están los principales beneficios tributarios, no en el IVA, donde el Gobierno Nacional ha afirmado una y otra vez (…) La tasa efectiva de tributación tiende a disminuir para el 5 por ciento y aún más en el 1 por ciento más rico de la población…’’ .El experto también plantea que reclasificar ciertos alimentos de la canasta familiar perjudica la competitividad de los bienes agrícolas producidos a nivel nacional: ‘‘En IVA se pueden reclasificar algunos productos, pero ciertamente no pasar los productos agropecuarios de la canasta familiar de excluidos a exentos, porque eso los pondría en desventaja frente a productos importados. Una alternativa es establecer un IVA bajo para esos productos, que les permita deducir lo que pagaron por sus insumos.”

Los gremios

Algunos gremios del sector agrícola como PorkColombia y Fenavi explicaron al periódico La República que la reforma causará un alza de $350 por cada kilo de pollo, de $18 por huevo, y de 9% en los pescados frescos. El presidente de PorkColombia, Jeffrey Fajardo, comentó: ‘‘El presidente Duque había reiterado que los alimentos no se iban a tocar, y claramente sí se tocan y de manera profunda, afectando el agro y los productos que pasan de exentos a excluidos (…). En este país no tenemos cómo subsidiar el agro, pero esta reforma nos pone a merced de las importaciones, porque va a ser más rentable traer el producto que producirlo, con las pérdidas que eso supone en empleo”. Por su parte el presidente Fenavi, Gonzalo Moreno, comentó que la reforma traería consigo tres efectos principales en el sector: el alza de precio para el consumidor final, aumento de la informalidad, y pérdida de competitividad.

Las centrales obreras

Las centrales obreras son quienes han mostrado mayor inconformidad con respecto al proyecto de reforma. En palabras de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para la revista Semana: “Es tan desacertado pretender resolver la crisis económica sacándole más plata a los colombianos de clase media y pobres, que la ANDI, en cabeza de su presidente Bruce McMaster planteó la no aplicación de la reforma del 2019 con exenciones por cerca de 14 billones al sector empresarial, propuesta que dejó sin piso los argumentos del gobierno para seguir pretendiendo la reforma, pero fue ignorada olímpicamente por el ministro Carrasquilla.” Para las centrales obreras del país, la reforma es un golpe a las clases más afectadas por la pandemia. Ellos recalcan que los estratos más altos mantendrán sus beneficios en el largo plazo, pues a pesar de que tendrán que pagar mayores impuestos con la nueva ley, esto solo será de forma temporal.


El sentimiento generalizado de las masas se entiende como un sentimiento de “desgobierno” selectivo ejercido por la Presidencia, pues las clases baja y media, año tras año con cada nuevo gravamen, están siendo estranguladas.
Foto: https://allevents.in/soacha/paro-nacional-no-a-la-reforma-tributaria/200020916090843


Impacto sobre la educación superior pública

De ser aprobada, la reforma también impactará la educación superior pública. El colectivo estudiantil “Univalle Unida” expuso su inconformidad frente a la propuesta de ley con respecto a la financiación de las instituciones de educación superior. Vía Facebook manifestaron lo siguiente: “Queremos alertar sobre el posible incumplimiento del gobierno de Duque al acuerdo con la mesa educativa de 2018 producto del Artículo 33 de la reforma tributaria. El incumplimiento implicaría desconocer el incremento de 4,65% por encima del IPC en 2022, lo que equivaldría a dejar de recibir $184.562 millones de pesos para la base presupuestal de las IES Públicas en 2022, de los cuales $168.753 millones serían para las universidades públicas y más específicamente $159 mil millones de pesos de funcionamiento.”

Las contradicciones del aspecto ecológico

La reforma social, solidaria y sostenible trae consigo un paquete de “impuestos verdes” que tiene la aparente función de mejorar la crisis socio-ambiental, tomando como preocupación principal el cambio climático. No obstante, las contradicciones del proyecto de ley crean confusión. En un frente el gobierno aboga por un país sostenible, mientras que por el otro actúa de forma contraria al objetivo. La reforma incluye varios puntos sobre la modificación de impuestos al carbono, junto a dos impuestos nuevos: un impuesto a plásticos de un solo uso, y un impuesto nacional de vehículos.

Según el presidente de Andemos (Asociación Nacional de Movilidad Sostenible), “[la propuesta del impuesto a vehículos] es bien intencionada pero mal formulada, porque no desestimula la tenencia de carros viejos, que son los que más contaminan.”. La reforma en otro apartado impone un IVA del 19% a las bicicletas con un precio menor a 1.8 millones de pesos. Según el periódico Portafolio, “…al IVA del 19% para la gasolina y el diésel, al igual que para los servicios públicos de energía, gas natural y GLP en los estratos 4, 5 y 6, y el tributo al carbono, ahora se suma además la tasa de IVA del 5% a los bienes y servicios para el desarrollo de plantas solares’’

Los impuestos verdes perjudicarán al agro colombiano a través del gravamen a los plaguicidas. De acuerdo con expertos consultados por El Espectador, “a pesar de que el campo colombiano ha sido muy improductivo, y este impuesto al plaguicida podría agudizarlo, se debe tomar más bien como un potencial para que la economía agro de Colombia sea más ambiental”. Es decir, el gobierno busca gravar parte de los insumos agrícolas buscando un efecto benéfico sobre el ambiente, mientras que, al mismo tiempo, planea reanudar las aspersiones con glifosato, que según El Heraldo, empezarán desde el segundo semestre de este año.

El paro nacional del 28 de abril

El conocimiento de la reforma tributaria generó una profunda indignación entre muchos sectores de la sociedad. Incluso viejas promesas salieron a la luz: Duque promocionando el lema ‘‘¡Más salarios, menos impuestos!’’ en su época electoral. Por su parte Alberto Carrasquilla, acérrimo defensor de la reforma, también contribuyó con el descontento social demostrando su ignorancia con respecto al precio de los alimentos de la canasta familiar en una charla con Vicky Dávila. Por ende, los colombianos entraron en paro nacional el pasado miércoles 28 de abril. El sentimiento generalizado de las masas se entiende como un sentimiento de “desgobierno” selectivo ejercido por la Presidencia, pues las clases baja y media, año tras año con cada nuevo gravamen, están siendo estranguladas: se les ha quitado el derecho mínimo a vivir en paz. Necesitamos una reforma, ¡pero no esta!

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