Tema Central – Lecciones que ha dejado la pandemia del coronavirus

Lecciones que ha dejado la pandemia del coronavirus
Por: Edgar Varela

La Universidad del Valle también se piensa la crisis sanitaria mundial. En su texto Políticas públicas de gestión del riesgo. Algunas lecciones en la pandemia del coronavirus Covid-19, publicado el pasado 14 de abril, el rector Edgar Varela Barrios reflexiona sobre cinco temas: las políticas públicas de gestión del riesgo; los principales obstáculos que se le presentan frente a la pandemia; las respuestas que se han venido desarrollando; los principales dilemas que implican estas respuestas, y el transfondo filosófico que está detrás de lo que ocurre a lo largo del año 2020. A continuación, algunos apuntes esenciales.



Por: Redacción La Palabra




Foto: Reuters


¿Qué son las políticas públicas de gestión del riesgo?

En el primer apartado del texto, el doctor Edgar Varela Barrios aborda el origen y propósitos, conforme han ido cambiando, de las políticas públicas de riesgo. Éstas surgen hace más de medio siglo en paralelo con la construcción del campo de las políticas públicas generado en los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. La política pública de gestión del riesgo es de naturaleza global, transnacional, e irrumpe conjuntamente con la creación del marco multilateral de Bretton Woods.

En cuanto a sus propósitos, en una primera etapa que caracteriza la década de los años cincuenta y parte de los sesenta, las políticas públicas no estaban relacionadas a riesgos naturales ni demográficos, sino a riesgos políticos que giraban en torno a la seguridad nacional y confrontaciones bélicas. Posteriormente, en la última parte del siglo XX, se da un viraje hacia lo que tiene que ver con la gestión del riesgo ambiental (calentamiento global, cambio climático, y muy tímidamente la salud pública en el caso de las pandemias) como producto de replantearse la visión antropocéntrica que concibe la naturaleza como un medio para las finalidades humanas, y como respuesta a las contradicciones del modelo económico neoliberal desarrollista, que por un lado habla de desarrollo sostenible o sustentable, y por otro lado sostiene que la sociedad no debe crecer ni decrecer.

¿Cuáles son los obstáculos y limitaciones de las respuestas frente a la pandemia?

En el segundo apartado del texto, Varela revisa lo que para él han sido los principales obstáculos que se presentan en las políticas públicas para combatir la pandemia.

En primer lugar, señala las fuertes influencias a las que está sometida la Organización Mundial de la Salud (OMS) por parte de las grandes empresas que explotan la salud como negocio y de los gobiernos como la Unión Europea, Estados Unidos, China y Rusia, cuyos laboratorios, lejos de desarrollar una vacuna colaborativamente para mitigar la pandemia, compiten individualmente por quién logrará primero la patente para comercializarla a nivel global.

El segundo obstáculo es los intereres nacionales manifiestos en las decisiones adoptadas por China, que obedeciendo a la razón de Estado, oculta la información sobre el origen de la pandemia, minimizándola, aunado a la incomprensión de la naturaleza de la amenaza, su control burocrático y policivo, y a su tardía respuesta, impidiendo una conjuración adecuada cuando la pandemia apenas iniciaba.

Otro obstáculo señalado por el autor es la incapacidad de los gobiernos nacionales de comprender la naturaleza de la amenaza. A este respecto, Varela pone como ejemplo el gobierno de Trump, Bolsonaro y López Obrador, quienes subestimaron la amenaza y hoy sus paises sufren las nefastas consecuencias como producto de las medidas tomadas de manera tardía. En el caso de paises como España e Italia, señala la débil respuesta de sus sistemas de salud pública, en su mayoría privatizados y mercantilizados por seguir los lineamientos del neoliberalismo.

El interés de la ciencia por priorizar sus investigaciones en el campo de la genética, que está detrás de la enorme industria de la alimentación, por sobre las investigaciones en el campo de la biotecnología en relación a la medicina curativa o preventiva, por ser menos rentable, es otro de los obstáculos.

La última dificultad que se presentan en las políticas públicas para combatir la pandemia, según Varela, es la ausencia de un gobierno mundial capaz de coordinar políticas públicas que luego desciendan a los gobiernos territoriales, donde los cursos de acción son muy disímiles (México y Brasil como casos negativos, por un lado, y Colombia, como caso positivo, por el otro) dada la incapacidad probada de organismos como la OMS o el Sistema de Naciones Unidas.

¿Cuáles son las principales respuestas y estrategias de política pública frente a la pandemia?

En éste apartado del texto, Varela identifica y evalúa las principales acciones que se han llevado a cabo para contener la pandemia, a saber: el confinamiento; la trazabilidad, identificación y aislamiento de los pacientes sospechosos de contagio; los controles biométricos, y la investigación médica sobre el tratamiento y cura del virus.

En cuanto al confinamiento como la principal respuesta de política pública, medida de vieja data en la historia de la humanidad ante pandemias como la gripe española, por ejemplo, Varela la evalúa como válida, mas no suficiente, a la hora de disminuir o repartir en el tiempo el número de pacientes que las unidades médicas pueden atender, cosa que sí puede resolver una respuesta desde la salud.

La segunda línea de respuesta, esto es, la trazabilidad, identificación y aislamiento de los pacientes sospechosos de contagio, a través del Big Data, ha permitido un aislamiento riguroso en países como Corea del Sur y China, a diferencia de paises occidentales que no cuentan con esa tecnología, como Colombia, en donde se apela al autocuidado de los ciudadanos a riesgo de imponer sanciones de no hacerlo. Además del factor tecnológico, la cultura también juega un papel fundamental, señala Varela, pues en paises asiáticos la obediencia de los ciudadanos, propia de regímenes autoritarios, ha sido importante a la hora de cumplir con el confinamiento; caso contrario a los países democráticos occidentales, donde ha sido más difícil hacerla cumplir por causas que pasan, además de lo cultural, por lo económico y por la incredulidad ciudadana ante las políticas estatales.

En tercer lugar tenemos los controles biométricos, que fue la enorme falla que permitió el origen de esta pandemia, pues no existe biometría ni control de biotecnología para impedir que pacientes que sean portadores del virus, puedan ser identificados en los lugares de circulación masiva como los aeropuertos, lugar desde donde se expandió el virus de manera exponencial a través de miles de vuelos desde China hacia Estados Unidos y Europa, y posteriormente a Latinoamérica como un segundo reflejo de los contagiados europeos y norteamericanos.

Finalizando este punto, Varela aborda las principales respuestas de fondo, que son la investigación médica sobre el tratamiento y cura a partir de vacunas para generar una condición de inmunidad. En este caso, se señala la incapacidad de determinar si la efectividad de la posible vacuna puede ser permanente o pasajera, dada la capacidad del virus de mutar y variar, dándose la posibilidad de que se contagien nuevamente personas que se recuperaron de la enfermedad en un principio.


No se puede determinar si la efectividad de una posible vacuna puede ser permanente o pasajera, dada la capacidad del virus de mutar y variar.
Foto: CNN Español


¿Cuáles son los principales dilemas que plantea la pandemia a las políticas públicas?

En este apartado el autor plantea algunos dilemas interesantes que giran alrededor de la relación entre salud, vida y política pública, planteados por filósofos y expertos en la actualidad.

El primero de ellos enfrenta el control de la vida versus las libertades individuales, y consiste en si es válido, en función de priorizar la vida, restringir las libertades individuales sin caer en el autoritarismo.

El segundo dilema se presenta en la relación entre salud pública y mercado, y se manifiesta en que al momento de restringir la movilidad, se afectan los mercados, pero si se aumenta la movilidad, se disminuye el control sobre la salud pública. Al respecto, Varela se posiciona: “No concuerdo con los que dicen que no hay contradicción entre salud pública y desarrollo económico”. Siguiendo la argumentación, señala que hay sectores de la economía que han resultado beneficiados por la crisis, así como sectores que han resultado perdiendo. ¿Y el confinamiento extendido? Es una alternativa necesaria, mas insuficiente, afirma el autor, pues afectaría profundamente a la economía y llevaría a un desorden social complejo. ¿Pero no se pondría en riesgo la salud pública si se reanudan las actividades económicas? He ahí la cuestión.

El principal dilema de la política pública en las respuestas a la pandemia, señala el autor, es la necesidad de pasar del confinamiento a la identificación biométrica mediante la trazabilidad de los pacientes sospechosos y determinar poblaciones de riesgo para implementar asilamiento selectivo, no colectivo. Esto es lo que ha funcionado en Wuhan, por ejemplo.

¿Qué pasa con el individuo frente al confinamiento? ¿Qué transformaciones en el comportamiento social y económico de las personas se vislumbran? ¿Cómo serán los cambios en las dinámicas familiares y comunitarias? ¿Cuáles serán las implicaciones de la externalización de ciertos costos laborales que recaen sobre los individuos y las familias en virtud del trabajo en casa? Son debates que quedan abiertos.

¿Hobbes 2.0?

Por último, Varela pone sobre la mesa una reflexión de carácter filosófico que se adentra en lo que parecería ser una oposición entre la vida y la libertad en tiempos de confinamiento. Al respecto, el autor es claro: hay que privilegiar la vida, como bien primario, sobre la libertad, lo cual es uno de los fundamentos esenciales de la teoría contractual hobbesiana, que decía que la función esencial del Estado es la seguirdad sobre la vida por encima de la libertad. ¿Y el autoritarismo? Es una tentación de muchos gobiernos, afirma Varela. El afán de gobernar con decretos-leyes, suspender los congresos o impedir el control constitucional de las cortes, es real. Por lo que, ante este riesgo, es la propia ciudadanía la que tiene que hacerse oír y hacer control político, al igual que participar en la definición de las políticas que buscan su autocuidado y el resguardo de la vida.

En suma, concluye el autor, dado que los riesgos y las amenazas son globales, la gestión ha de ser internacional, lo que puede dar cabida a la configuración de un nuevo sujeto político transnacional capaz de comprender la configuración de una comunidad no territorial de riesgo.

*Leer el texto Políticas públicas de gestión del riesgo. Algunas lecciones en la pandemia de coronavirus Covid-19, aquí

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