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Novela: ¿historia o realidad? 

En el marco del 3er Simposio Internacional Jorge Isaacs, se  presentó la mesa “Las relaciones entre la historia y la ficción”, en la que se expuso la relación de la novela con la historia y la ficción.

De izquierda a derecha: Alejandro J. López Cáceres, Oscar Osorio, Evelio Rosero, Marcio Souza y Octavio Escobar.

Por Ángela Castro* y Carolina Abadía Quintero**/  Fotos: Andrea Mesa Villegas

¿Existe una relación entre la historia y la realidad? Muchos suponen que el novelista aprovecha la historia para que la ficción aparezca, mientras que el historiador se basa en los hechos para hablar de la historia. ¿Hasta que punto la ficción se ha convertido en tema de discusión entre aquellos académicos, que reivindican por una parte la 'manipulación' literaria y por otro la 'veracidad' histórica?

Con la presencia de Óscar Osorio, Marcio Souza, Evelio Rosero y Octavio Escobar, se inició la mesa “Las relaciones entre la historia y la ficción”, en el marco del 3er Simposio Internacional Jorge Isaacs, evento que sirvió como punto de encuentro entre aquellos escritores que se preguntan sobre la verdadera relación entre éstos dos hermanos narrativos.

Realidades ficcionables

Óscar Osorio, ganador de la XXXII Premio “Cáceres” de Novela Corta, del año 2007, planteó que el proyecto del novelista se funda en la realidad y puede basarse en ella, como en el caso de la novela histórica, mientras el proyecto del historiador se atiene a la realidad. Ejemplo de esto es la novela real, que participa de un doble estatuto periodístico-literario. En su dimensión periodística se emparenta con la historia, con hechos constatables; en su dimensión literaria se relaciona con la novela, con el tratamiento de la información y con la indagación del mundo.

Según Osorio, para el escritor la realidad es una pluma de la conciencia del hombre, la relación con la realidad es de subordinación, el texto se atiene a los hechos. La imaginación se limita a la pesquisa y a la escritura, a la trama y no a la diégesis. Sin embargo, la orientación de la investigación, la organización del relato, los silencios, los perfiles comportan una mirada sobre el mundo, una idea sobre la realidad; es decir, el mundo contado por el relato está contaminado por los escritores.

En “El cronista y el espejo”, novela más reciente de Óscar Osorio, se presenta un caso distinto; la novela ocurre en Cali entre el año 2000 - 2002, tiene dos hilos narrativos fundamentales: el profesor universitario que investiga para hacer un reportaje a un asesino y la historia del asesino. Es la historia de la violencia, el narcotráfico y el asesino en serie; recoge una dinámica social de lo que ocurre en nuestro país. Con lo anterior se construye esta ficción. La novela está fundamentada en la realidad, con una temporalidad definida, en la cual persiste la violencia ampliamente historiada y analizada, una geografía existente, personajes con una dinámica social constatable. Aunque la novela se funda en esa realidad, no se atiene a ella, no existe un sujeto real, un asesino poeta de sobrenombre “Machete” que trabaja para el cartel del norte del Valle.

De historias y realidades

Evelio Rosero, escritor y periodista bogotano, reciente ganador del Premio Tusquets, con su novela “Los ejércitos”, reconoce que desde hace mucho años se ha venido discutiendo sobre el tema, al ser la historia y la ficción dos maneras complementarias de acercarse a la realidad. “Hay que descreer de los historiadores quienes también recurren a la ficción”, dice Rosero, para quien resulta difícil encontrar a un historiador que no tome partido y cuente las cosas tal como ocurrieron y no las acomode a su gusto. Es la condición humana la que se refleja en una obra. Además, el novelista saca más provecho de la historia que el mismo historiador.

Marcio Souza, escritor brasileño, ha tomado mucho de la historia para recrear sus novelas, entre ellas 'Mad Maria'. Souza comenta que los problemas que se presentan cuando se elige un personaje, pueden ser advertidos de distinta forma por el lector. Por otro lado Octavio Escobar Giraldo, manizaleño que ha publicado libros como 'De música lígera' y '1851. Folletín de cabo roto', nunca tuvo interés real en hacer una novela histórica, pues la fundación de ciudades y la colonización paisa sirvieron de excusa para retomar la historia y hacerla ficción, aunque se subvirtiera la realidad.

Coda

La realidad se vuelve un espejo para el novelista, pero también es la excusa perfecta para el historiador. La ficción es la línea que cruza ambos motivos de narración. Si la realidad significa todo lo que existe sea o no perceptible, accesible o entendible por la ciencia y la filosofía o cualquier otro sistema de análisis, entonces ésta se convierte en indefinible para el novelista.

 

*Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle. angieca18@hotmail.com. ** Estudiante de Licenciatura en Historia, Univalle. cabaquin@hotmail.com