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Un camino de desdoblamientos para leer el
cristianismo
El Signo del Pez
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ESPINOSA, Germán. El signo del pez. Bogotá:
Punto de Lectura, 1987.
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Por Carolina González Aguiar*
El signo del pez,
novela de Germán Espinosa, escritor Colombiano,
presenta una historia situada en medio Oriente en el
primer siglo de nuestra era. Es una novela de 384
páginas que atraviesa la constante búsqueda humana
por encontrar respuestas y sentido a lo que hoy
llamamos Cristianismo, el siguiente fragmento de la
novela ejemplifica esa búsqueda y la duda del propio
redentor: Su mente, otra vez, se confundió en la
duda. ¿Cómo conciliar, Yahweh mío, el forzoso rigor
de tu ley y la necesidad de presentarte risueño ante
los gentiles?
El autor de La Tejedora de Coronas, obra que
sin duda es la más conocida de las suyas, goza en la
actualidad de amplio reconocimiento. Su erudición se
hace presente a lo largo de El Signo del Pez,
obra donde confluyen varios discursos que intentan
interpretar el fenómeno deJesús de Nazareth,
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y a su
vez el dilema entorno a la misión que asume desde su
niñez, dentro de la cultura occidental, como la
nuestra, regida por el catolicismo, dicha reflexión
se evidencia en el siguiente fragmento: ¿Qué
diría, para sí, el hombre infatigable, casi
sobrenatural, acerca de la anómala empresa que se
había impuesto desde su juventud, que había
absorbido la totalidad de sus años, de sus días, de
sus minutos sobre la tierra? ¿Estaría ya
considerándola un fracaso un fracaso? ¿O aún la fé
en su Dios único le daría fuerzas para creer en un
triunfo final, acaso póstumo, acaso confinado a una
indefinida o ilímite posteridad? Allí es tomado
el guión del evangelio y se presenta una
reelaboración en la que se alteran los enunciados de
la historia tradicional, para proponer desde la
literatura, que el Cristianismo ha sido producto de
entrecruzamientos descritos en el interior de la
novela. También se pretende mostrar que estamos
influenciados por la tradición Judeo-Cristiana, la
filosofía, el esoterismo y algunas prácticas paganas
a considerar.
A pesar de haber sido publicada en 1987, ésta novela
posee un discurso vigente, sujeto al paso del tiempo
y al tipo de lector, ya que en sus páginas no existe
pretensión alguna por contar la verdad absoluta,
sino más bien la de mostrar en medio de tanta
literatura Light, que sólo toca los grandes
paradigmas de nuestra sociedad, pero que no los
penetra. Por un lado, las historias son profundas y
a la vez de gran valor e ingenio; por el otro,
constituyen la otra cara de la literatura nacional.
El lector encontrará en el Signo del pez una serie
de acontecimientos que nos hacen reflexionar sobre
los discursos de la fe católica.
*Estudiante de Literatura/ carolinagonzalez87@yahoo.com |