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Ruby Mejía, una
vida
para la docencia y la investigación

Por: Andrea Mesa Villegas*
Cuando Ruby Mejía, una de las científicas más
reconocidas en el área de ingeniería de materiales
en el país, se graduó de bachiller a los 15 años, no
tenía claro cuál sería su destino. Finalmente
decidió estudiar Tecnología Química en la
Universidad del Valle porque desde el colegio mostró
aptitudes para la física, la matemática y la
química.
Al terminar la Tecnología, en 1970, decidió
proseguir estudios en Química y conseguir un
trabajo. La primera oportunidad le llegó de la misma
Universidad. Se requería un estudiante de Química o
un egresado de Tecnología Química para crear un
laboratorio dedicado al análisis de materiales para
la construcción en el Instituto de Ciencias de la
Construcción, IDELAC, en ese entonces dependiente de
la antigua Facultad de Arquitectura.
Ruby Mejía fue seleccionada para el trabajo y empezó
a laborar con un grupo de investigadores en 1972.
Dos años más tarde terminó sus estudios de Química y
meses después la Universidad realizó una
reestructuración administrativa y traslado a los
funcionarios del IDELAC a otras dependencias de la
Facultad de Ingeniería, para crear así, la Sección
de Materiales del Departamento de Mecánica de
Sólidos.
Con este cambio se inició lo que ella llama su
“proyecto de vida” porque inició un proceso de
formación como docente e investigadora, a los 22
años, mientras realizaba paralelamente sus estudios
de Maestría en Ciencias en el área de énfasis en
Química Analítica en la misma Universidad.
Gracias a la investigación y el desarrollo que
alcanzó el cuerpo docente de la Sección de
Materiales durante varios años, en 1992 siendo jefe
de Sección la profesora Ruby Mejía de Gutiérrez, se
creo el Departamento de Materiales de Ingeniería y
dos años después el Programa de Ingeniería de
Materiales.
En
1994 la investigadora Ruby Mejía de Gutiérrez
renunció al cargo como Jefe de Departamento para
cursar su doctorado en Ciencias de los Materiales en
la Universidad Complutense de Madrid, en España. En
aquel tiempo, mientras ella permanecía temporadas de
más de siete meses en España, su esposo y sus tres
hijos que estaban entre los 12 y los 16 años de
edad, se quedaron en Cali para no interrumpir sus
estudios.
Para hacer su doctorado tomo tres años, ya que
“en ese momento había realizado y dirigido varias
investigaciones, tenía publicaciones y era una
persona que sabia lo que quería y para donde iba”,
explica la investigadora. A su regreso
retomo la jefatura de Departamento y participo en la
creación de la actual Escuela de Ingeniería de
Materiales (2000), en la cual se desempeño como
Directora, cargo que entregó a finales del 2006. Hoy
esta unidad académica cuenta con un programa de
Maestría y de Doctorado del cual ya hay varios
egresados.
Las
satisfacciones del trabajo
La
investigación exige invertir mucho tiempo y piensa
que cuando se tiene un hogar se debe tener un apoyo
pleno, lo cual es fundamental para una mujer que
trabaja en actividades que demandan más tiempo que
en una de oficina. Los trasnochos ahora son
menores, la tecnología y nuevas metodologías han
posibilitado realizar las actividades en horarios
más usuales.
Pero, todos los años de trabajo, trasnochos,
lecturas interminables e incluso la separación de la
familia por largas temporadas tiene sus beneficios.
Uno de ellos es el reconocimiento de sus estudiantes
y exalumnos. Otro es el Premio “Leonardo Santamaría
Lenis” que le fue otorgado por el Consejo Superior y
la Facultad de Ingeniería en diciembre del 2005 por
sus calidades académicas, humanas, su compromiso
institucional y sus aportes a la docencia y al
conocimiento.
Otra satisfacción la recibe con el Grupo de
investigación que dirige, denominado “Materiales
Compuestos”, pues está desde hace varios años en el
nivel A de Colciencias, al que sólo llegan aquellos
grupos consolidados, maduros, con publicaciones y
resultados para mostrar. El Grupo se creó en 1986 y
está integrado por varios docentes y estudiantes de
pregrado, Maestría y Doctorado. Las líneas
investigativas son: desarrollo de materiales
compuestos y materiales alternativos, valoración y
aprovechamiento desechos industriales y corrosión y
durabilidad de materiales. Hoy este hace parte del
Centro de Excelencia en Nuevos Materiales.
El
Grupo trabaja en el ámbito de los materiales en
general, y la Profesora Mejía particularmente en
materiales cerámicos y materiales de construcción.
Actualmente tiene cuatro proyectos de investigación
activos. Entre estos, el denominado “Geoconcret”
financiado por Colciencias. “Realmente este
proyecto inició en el 2001, financiado por
Colciencias y el Consejo Superior de Investigaciones
de España, dado sus excelentes resultados hemos
continuado en el tema. Es el proyecto que más me
motiva, porque somos el único grupo de investigación
nacional que trabaja en ello, básicamente pretende
el desarrollo de nuevos materiales constructivos a
partir del uso de minerales y desechos o
subproductos industriales, mediante procesos de
geosíntesis. Actualmente hemos ampliado el espectro
hacia al desarrollo de otros materiales cerámicos
para aplicaciones de mayores desempeños”.
Además de las satisfacciones propias del trabajo, la
investigadora tiene otros pasatiempos no académicos.
Le gusta compartir y viajar con su familia,
disfrutar de una fogata o un asado, otro pasatiempo
es cocinar. También le gusta leer, pero cada vez
tiene menos tiempo para las lecturas no
especializadas; sin embargo siempre está disponible
para ser investigadora, docente y ama de casa. Por
eso expresa: “Me siento
satisfecha, pienso que la vida me ha dado grandes
cosas, que la Universidad me permitió crecer, como
persona, docente e investigadora y me da total
libertad para crear. La ingeniería de materiales fue
y es mi proyecto de vida, las cosas que se hacen con
cariño, con vocación y con gusto siempre salen
bien”.
*Estudiante de Comunicación Social Univalle. /andreamv@univalle.edu.co |