Reportaje – Un problema de salud pública

Un problema de salud pública
La importancia de hablar del suicidio más allá del tabú

El suicidio es un problema de salud pública que sigue siendo tabú y se encuentra altamente estigmatizado. La falta de compresión de este fenómeno ha provocado que cada año las cifras aumenten o se mantengan en lugar de disminuir.



Por: Melissa Tabares
Estudiante de Lic. En Historia




A pesar que desde el 2008 el suicidio y la salud mental aparecen como prioridades en la agenda de la OMS, las cifras siguen sin disminuir.
Foto: https://www.psyciencia.com/5-senales-que-debemos-conocer-para-prevenir-el-suicidio/


Levantarse, ese acto que parece tan simple y rutinario, puede significar un gran esfuerzo para aquellos que cada día buscan una razón para mantenerse vivos. Debo confesar que traté de abordar este tema desde la distancia y las cifras, pero me fue imposible, pues día a día el tema me toca mucho más. La información aquí mencionada, más que el resultado de una investigación es la suma de episodios vividos con mis amigos más queridos, la memoria de su sufrimiento y también el mío.

El 10 de octubre se conmemoró el Día Internacional de la Salud Mental, y justo aquel día mi querida Mariana recibió una llamada con una voz quebrantada por el dolor. Le pedía que la ayudara a morir, o dicho de otra forma, demandaba ayuda para terminar lo que ella ya había empezado, pues parte de sus venas y un tendón ya estaban lastimados.

Tengo miedo, dijo Emilio después de confesarme su deseo de morir. Palabras que me hicieron recordar mi propio miedo, recordé las crisis de Alejandro y lo pequeño que se hizo el mundo aquella vez que pensé que lo mejor era dejar de existir. La suma de estas pequeñas experiencias me hizo comprender la importancia de la depresión, las crisis y demás patologías que conllevan al suicidio. Las cifras son alarmantes, pero muy poco se habla de ellas. Según un artículo publicado en septiembre de 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) aproximadamente 800.000 personas se suicidan cada año y es considerada la tercera causa de muerte en la población de entre 15 y 29 años. El 79% de los suicidios se producen en países de ingresos bajos y medios. En Colombia las cifras no son muy alentadoras, pues según un informe de Medicina Legal, hasta septiembre del presente año se habían dado aproximadamente 1725 casos de suicidio.

Sin embargo, la OMS nos dice que los datos respecto a número de suicidios son insuficientes en todo el mundo, por lo cual puede que la cifra sea mayor. Para esta organización esto constituye un problema en la medida que llevar un seguimiento riguroso de los casos es uno de los puntos fundamentales para crear estrategias eficaces de prevención. A pesar que desde el 2008 el suicidio y la salud mental aparecen como prioridades en la agenda de dicha organización, las cifras siguen sin disminuir.

Ahora bien, ¿cuál es la causa del suicidio? ¿Por qué las personas deciden acabar con su vida en un país como Colombia que, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), para el 2017 era el país más feliz del mundo y este año se encuentra entre los primeros cincuenta de este top mundial?

Quizás algunas de las causas son las condiciones sociales, políticas y económicas en las que vive la mayoría de los colombianos. Sin embargo, las razones por las cuales se produce un suicidio o intento del mismo son de diferente índole, pueden estar asociadas a patologías como la depresión, ansiedad, trastorno de límite de la personalidad, esquizofrenia, entre otros, pero también pueden estar determinas por momentos de crisis en los cuales se reducen la capacidad de hacerle frente a ciertos problemas.

Según un artículo de Enrique Echeburúa, catedrático español de psicología clínica, en la toma de decisiones de una persona que se implica en una conducta suicida hay tres componentes básicos: a nivel emocional, un sufrimiento intenso; a nivel conductual, una carencia de recursos psicológicos para hacerle frente; y a nivel cognitivo, una desesperanza profunda ante el futuro, acompañada de la percepción de la muerte como única salida. Por lo tanto, este autor nos dice que el suicidio no es un problema moral. Es decir, los que intentan suicidarse no son cobardes ni valientes, sólo son personas que sufren, están desbordadas por el sufrimiento y no tienen la más mínima esperanza en el futuro. Uno de los mitos más comunes de este fenómeno es aquel que dice que aquellos que intentan suicidarse solo quieren llamar la atención, pero la verdad, según Echeburú, es que muchas de las personas que llevan a cabo un acto suicida no quieren morirse, lo único que quieren es dejar de sufrir y en ese mundo que se hace tan pequeño la muerte parece la única salida. He aquí la importancia de una atención psicológica oportuna y el acompañamiento empático de familiares y personas cercanas.

Otro de los problemas estriba en la dificultad para encontrar ayuda profesional. Por lo general la gran mayoría desconocemos del tema y a la hora de necesitar ayuda, no siempre sabemos a dónde recurrir o no contamos con los recursos suficientes para hacerlo. Por lo general las Entidades Promotoras de Salud (EPS) suelen brindar este servicio, e incluso instituciones educativas y algunas empresas, pero los trámites burocráticos y la gran demanda del servicio pueden provocar que el proceso tarde un poco, y en este tipo de problema, cada segundo sin recibir el apoyo requerido puede significar un mayor riesgo. No obstante, en Colombia el Ministerio de Salud tiene habilitadas líneas telefónicas de ayuda en salud mental totalmente gratuitas y existen una gran cantidad de fundaciones no gubernamentales y sin ánimo de lucro dedicadas a ofrecer acompañamiento y ayuda igualmente gratis o con un bajo costo. Es necesario recordar que el tema es más común de lo que parece y que es sumamente necesario buscar ayuda profesional.

El suicidio es considerado un problema de salud pública, sin embargo, hablar de ello en algunos casos puede ser un tabú. Por general una persona que recurre al suicidio no lo hace de forma fortuita. Antes de cometerlo, miles de ideas sobre cómo acabar con su vida han pasado por su mente, pero el tema está tan estigmatizado que se evita hablar al respecto y esto impide que se pueda prevenir. Ante los estados depresivos de hijos o personas cercanas, las respuestas suelen ser poco empáticas y generan la sensación de ser juzgado. Esta incomprensión puede provocar que una persona con idas suicidas deje de hablar de lo que siente y en muchos casos se abstenga de buscar ayuda profesional.

El suicidio y la salud mental son temas que requieren de educación. Debemos informarnos más sobre el asunto y más importante aún, debemos dejar de estigmatizarlo. Tan solo las palabras suicidio, depresión o salud mental, pueden provocar escándalo, sin embargo, mientras más tardemos en entender el tema, menos podremos ayudar a nuestros seres queridos e incluso ayudarnos a nosotros mismos. Se trata de ser un poco más empático y dejar de lado una gran cantidad de prejuicios que nos hacen sentir que buscar ayuda está mal, que el acompañamiento psicológico y psiquiátrico es para locos y que nuestra tristeza y ansiedad son bobadas que se pasan con el tiempo. Al final, estas ideas solo provocarán que nos abandonemos en el problema o abandonemos a quienes más nos importan.




Las razones por las cuales se produce un suicidio pueden estar asociadas a patologías como la depresión, ansiedad, trastorno de límite de la personalidad, esquizofrenia, entre otras.
Foto: https://www.metro.pr/pr/estilo-vida/2018/09/10/buscan-romper-estigma-relacionado-al-suicidio.html

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