Reportaje – El arte como forma de resistencia La Loma de la Cruz

El arte como forma de resistencia
La Loma de la Cruz

De todos los puntos de protesta en Cali, la Loma de la Cruz sobresale como el epicentro de las manifestaciones artísticas y culturales. Palabras en medio de la resistencia.



Por: John Restrepo Aparicio
Estudiante de Administración de Empresas





En Colombia, con el estallido de la protesta social, se han vuelto a agitar las aguas de la confrontación y con ella el repertorio de medios para enfrentar al Gobierno. Para ser honestos, la situación ya venía mal desde hace tiempo. El colombiano promedio se había familiarizado con las malas noticias relacionadas con grandes y recientes escándalos de corrupción (Reficar, Oderbrecht, el cartel de la toga y un largo etcétera), la acostumbrada violencia de guerrillas, paras, narcos, delincuencia común, el vecino, además de la pobreza, la falta de empleo, el sistema de salud deficiente y un montón de dificultades sociales más. A todo lo anterior súmele la pandemia del Covid, con todos sus muertos y contagios, la recesión económica causada por el virus y, para rematar aún más las cosas, un presidente como Duque que no parece dar pie con bola, luciendo como un oso amaestrado cada vez que habla.
Pese a todo, un pueblo como el colombiano, tan acostumbrado a las desgracias, las había sabido torear estoicamente hasta entonces. Pero cuando el Gobierno despistado intento colar una reforma fiscal con impuestos hasta para café y los huevos, fue como tirar un fósforo a un barril de pólvora. Y todas las inconformidades soportadas en silencio durante muchos años detonaron de golpe como no se había visto.

Desde ese momento las calles de Colombia, especialmente las de Cali, se han llenado de bloqueos, enfrentamientos a piedra con la Policía, quema de edificios, destrucción de bienes públicos y también de muertos. Tal panorama caótico llena los medios de comunicación, dando una impresión dolorosa de los hechos. Pero en un pequeño sector de esa ciudad, la resistencia ha tomado otros caminos, apostándole al arte y la cultura como la manera de contar a un gobierno las inconformidades de un pueblo.

Aunque en otros puntos de Cali también se han presentado maneras alternativas de resistir, la tradicional Loma de la Cruz ha sido reconocida como el epicentro de las protestas artísticas y pacificas por antonomasia. Con un amplio repertorio de actividades casi diarias, la música y el baile han tomado el puesto que en otros lugares lo han hecho las peleas y los gases lacrimógenos, congregando a miles de personas.

Dos motivos en especial dieron lugar a que este reconocido sector se convirtiera en el principal punto de la resistencia alternativa: la propia identidad cultural de la zona y los habitantes del sector.

Desde hace mucho la rotonda de la Loma ha servido como tarima a cientos de artistas, con sus miércoles de poesía, los jueves de música andina, los sábados de cuenteros y humoristas. Es también el punto de reunión de colectivos como el LGTBI o distintas tribus urbanas quienes aprovechan el espacio para reconocerse e interactuar entre sí. Los artesanos con sus puntos de venta, los restaurantes y bares terminan por darle un toque bohemio reconocido por los vecinos y visitantes al lugar. Tales características, además de su cercanía con otros sitios turísticos, la convirtieron en uno de los puntos elegidos para la primera protesta, por allá el 21 de abril. De ahí a volverla uno de los principales puntos para las manifestaciones, hubo poco trecho.

El segundo motivo por el cual se convirtió en un centro artístico y alternativo de resistencia, fue la propia voluntad de los habitantes del sector y de otros lugares que han venido a acompañar la zona. No se puede decir que algún político mañoso, con ganas de votos, ha metido la mano para organizar esto. Desde las primeras marchas, las protestas en la Loma empezaron a convocar a artistas y gestores culturales, quienes se encargan de organizar las actividades sin cobrar un solo peso en compañía de los vecinos del sector. Así se han dado conciertos, presentaciones de baile, cuenteros y grafitis, convocando a miles de personas.



Algo llamativo hay en estas formas alternas de manifestarse, sin conflictos, como una especie de protesta light, pero protesta, al fin y al cabo, que sirvió para convocar a más personas, en especial a quienes no están dispuestos a resistir a la manera ruda de los bloqueos y peleas contra la Policía como en otros puntos de la ciudad.
Para algunos manifestantes más partidarios de una línea dura, este tipo de protesta artística banaliza los reclamos y convierte algo serio en una rumba. Ciertamente, mucha gente se la ha tomado de fiesta, con botellas de alcohol y risas hasta altas horas de la noche. Sin embargo, para personas como ancianos, niños y quienes no la van con formas más agresivas de protesta, el lugar ha sido un refugio para mostrar sus inconformidades frente Gobierno en el baile, la música, los cuenteros y las pinturas. Es la famosa combinación de “todas las formas de lucha”, enarbolada por los revolucionarios de antaño, la cual sirve para ampliar las bases populares de la resistencia y asegurar su éxito.

Quizás por esto mismo, el número de heridos ha sido mucho menor que en otros sitios de resistencia en Cali. Si quienes intentan callar las voces de la protesta con balas pueden sacar la excusa de la violencia ejercida por los manifestantes como motivo para usar las armas, acá simplemente no pueden hacerlo. No pueden decir que usaron una pistola para contener la manifestación; sí, quienes están protestando andan armados, pero con instrumentos musicales. Tampoco se han presentado otros episodios lamentables de las marchas como saqueos a locales o supermercados, ni se han visto cobros a la gente por dejarla pasar, los famosos peajes ilegales, como sí se han reportado en otras partes de la ciudad.

Sin embargo, esto no significa que la Loma haya estado exenta de tropeles y violencia. Varias veces la Policía ha llegado a desalojar las protestas y se han presentado peleas, en especial en la zona de la calle quinta. Allí los manifestantes hacen uso de la geografía montañosa de la zona para resistir, atacando desde arriba en la loma a los policías que vienen desde abajo, con tácticas dignas del Arte de la guerra de Sun Tzu. Usan las calles pequeñas del sector para esquivar los embistes y sorprender a las autoridades rodeándolas. Suben por entre las casas para replegarse cuando las cosas andan mal, apertrecharse y tomar un respiro para volver a bajar a enfrentar a las autoridades cuando las cosas les son más propicias.

Por desgracia, en la zona también ha habido reportes de misteriosos ataques a tiros hacia los manifestantes. Como en otros sitios de la ciudad, las balas invisibles de la violencia intentan callar con muertos lo que no pueden hacer con argumentos.

Sin embargo, nada de esto ha podido aplacar la resistencia pacífica de la zona. Arriba en la montaña, el antiguo CAI de la Policía fue transformado en una biblioteca comunitaria por los vecinos del sector con donaciones voluntarias. La tradicional rotonda ha sido espacio para conversatorios donde se discuten las problemáticas del país, aunque no sean estas las cosas que está negociando el comité del paro con el Gobierno. El lugar entero fue rebautizado con otro nombre y ahora le llaman la Loma de la Dignidad.

Ha habido muchas historias delirantes desde el comienzo de las protestas. En cierta ocasión se había formado un baile en la parte de la rotonda con la música a todo volumen. En esas estaban cuando la Policía llegó a la parte de abajo y empezó a dispersar la manifestación con gases lacrimógenos, lo que provocó la trifulca con quienes estaban allí. Mientras abajo todo era un caos, arriba la Loma era una fiesta.

Las incontables injusticias que todo colombiano ha vivido a lo largo de su vida en silencio, han visto su expresión en las protestas del último mes. En estos tiempos de caos, muertos y confrontaciones, la Loma surge como ejemplo de manifestaciones pacíficas, donde la creatividad intenta quitarle peso a la violencia. Sirve como una muestra de que las armas para enfrentar a gobiernos cuestionados son muchas, y con el arte también se resiste.




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