Reportaje – Del Paraíso Al Infierno

Del Paraíso Al Infierno
Balance climático global

Tras el 2019 infernal, ¿qué pronostica el 2020 para nosotros y para el planeta?


Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen… macho y hembra los creó. Además, los bendijo Dios: Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.
Génesis 1:27, 28.


Por: Daniela Páez Avilés
Licenciada en Literatura




Foto: https://www.tiempo.com/noticias/actualidad/cambio-climatico-eres-negacionista-esceptico-o-calentologo-veamos.html


Es muy probable que la mayoría se halle familiarizado con estas palabras al punto de ser incluso capaz de recitarlas sin necesidad de terminar de leer los versículos anteriores. Al parecer, más que palabras de un texto sagrado conocido por todos, estas se han convertido en la ley tergiversada del ser humano en su corto y destructivo paso sobre la Tierra. Nuestro planeta es el lugar ideal, algunos podrían decir “paradisiaco”, en el que la vida ha prosperado, ya sea por causas evolutivas o a causa del poder de la divinidad. Sin embargo, las acciones que hemos emprendido la han debilitado hasta un grado en que los científicos y autoridades ecológicas determinan alarmantes y, en ocasiones desfavorables, sin retorno.

En definitiva, el 2019 fue prueba de lo anterior. Su apertura fueron los incendios alarmantes en el estado de California a finales del 2018. El llamado “Camp fire”, que comenzó en noviembre de dicho año y tuvo una duración de 229 días, ha sido hasta la fecha el peor de la historia de California con 62.053 hectáreas quemadas, 187.000 estructuras destruidas y 85 personas fallecidas. Acto seguido, de enero a agosto del 2019, fecha que coincidió con el inicio del periodo de mandato del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, los datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales Brasileñas (INPE) contabilizaron 82.285 puntos de incendio en un 51,9% de la selva amazónica. Estas cifras alarmantes representaron un aumento del porcentaje de la deforestación del Amazonas en un 90% y de las conflagraciones en un 80%.

Paralelo a estos casos, el continente africano y Siberia tampoco lograron escapar de las llamas. En plena agitación mundial por los incendios del Amazonas, una imagen satelital difundida por la NASA y analizada por Weather Source, reveló que en África central había cerca de 10000 puntos de incendio. A pesar de que las autoridades gubernamentales afirmaron que estos respondían a técnicas agrícolas ancestrales y que no afectaban a grandes masas de bosque sino a pastizales y a tierras de cultivo, se calculó que alrededor del 10% de estos incendios se escapaban de control y eran los responsables del 90% de la superficie que continuaba ardiendo. Fue este aparente mínimo porcentaje inicial el que generó incalculables daños materiales, muertes y, por supuesto, un funesto impacto ambiental. Por otro lado, Siberia, que, por ser una región normalmente congelada cumple un papel fundamental en el sistema de enfriamiento del planeta, desde principios de agosto estuvo cubierta por el fuego que, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se extendió por más de 5 millones de km2 y emitió más de 166 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.


Clearlake Oaks, California. El llamado “Camp fire”, que comenzó en noviembre de 2019 y tuvo una duración de 229 días, ha sido hasta la fecha el peor de la historia de California.
Foto: https://www.clarin.com/mundo/california-alerta-incendios-grandes-historia_0_HysqccLHQ.html


Tras ese 2019 infernal, ¿qué panorama se abre para el planeta y para nosotros en el 2020? Por cierto, uno no muy esperanzador. La temporada de incendios forestales de Australia que comenzó en septiembre del 2019 y se ha extendido hasta lo que va del presente año, ha tenido un fuerte impacto en varias regiones del estado de Nueva Gales del Sur, como la costa norte, la costa norte central, la región Hunter, Hawkesbury y Wollondilly en el extremo oeste de Sídney, las Montañas Azules, Illawarra y la costa sur. Los más de 200 incendios han arrasado un estimado de 6 300 000 hectáreas, destruido más de 2500 edificios (incluidas más de 1300 casas), acabado con la vida de 24 personas, con otros seis desaparecidos en el estado de Victoria, y afectado a más de 500 millones de animales.

La causa inmediata de esta catástrofe es el clima provocado específicamente por un fenómeno llamado “dipolo del Océano Índico” o “el Niño Indio”. Este fenómeno marca la diferencia en las temperaturas de la superficie del mar en zonas opuestas al océano que lleva su nombre. Por lo general, las temperaturas en la parte oriental del océano oscilan entre cálido y frío en comparación con la parte occidental, pasando por fases denominadas “positivas”, “neutrales” y “negativas”. En esta ocasión, el dipolo se encuentra en su fase positiva, sin embargo, según varios expertos, esta es mucho más fuerte que la de años anteriores y marca un récord en comparación con las últimas seis décadas. Lo anterior significa que en la región occidental del Índico la temperatura del mar es más cálida de lo normal y, en la oriental, más fría. Las consecuencias de este dipolo positivo inusualmente fuerte han sido las lluvias e inundaciones en África oriental y las sequías en el sudeste asiático y Australia.

Los incendios forestales son normales en Australia como parte del ciclo natural, pero, según algunas estimaciones, la escala de los actuales puede ser la peor registrada, mencionó Adam Hodge, un oficial de información regional del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas en Bangkok. En efecto, el calentamiento global está provocando que eventos extremos como sequías, olas de calor e incendios forestales sean más intensos y más probables, concluyó. A finales del 2019, Australia estableció dos veces un nuevo récord de temperatura: el 17 de diciembre se alcanzó un máximo promedio de 40,9ºC, y al día siguiente 41,9ºC. En noviembre, las lluvias ocurridas no solo estuvieron muy por debajo del promedio, sino que hicieron del mes el noviembre más seco registrado en 120 años.

Si el cambio climático es la causa inmediata de estos incendios, cabría preguntarse, entonces, cuál sería la causa de fondo de estas sequías sin precedentes. El reporte del Instituto de Australia señala que el CO2 potencial de las exportaciones de combustibles fósiles australianos, principalmente carbón, representa el 7% del total mundial y el 20% dentro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), donde el país austral ocupa el primer puesto. El informe se basa en los datos de producción de petróleo, gas y carbón de la Agencia Internacional de la Energía y cálculos de emisiones de gases contaminantes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

El carbón es el segundo mayor generador de ingresos de Australia después del hierro, y muchos legisladores acogen con satisfacción los esfuerzos para impulsar una industria que genera 60.000 millones de dólares australianos (US$42.000 millones) al año. Entre los que la apoyan con fervor se encuentra el primer ministro, Scott Morrison, quien como tesorero del país hace dos años blandió un trozo de carbón en el parlamento para burlarse de los legisladores del opositor Partido Laborista y decir que “temían al combustible porque favorecían más recortes a las emisiones de carbono.”


Cumbre sobre la Acción climática de la ONU, New York, septiembre de 2019.
Foto: https://www.terram.cl/2019/09/la-cumbre-de-nueva-york-se-cierra-con-un-compromiso-insuficiente-contra-la-crisis-climatica/


No es de extrañar que las acciones del gobierno australiano, dados los actuales acontecimientos, sean fuertemente criticadas por los habitantes afectados. Sin embargo, la policía, el ejército y la marina se han involucrado en los esfuerzos de rescate y evacuación, y Morrison anunció recientemente que desplegará a 3.000 soldados de reserva para contener los incendios en el país. Ayudas internacionales provenientes de Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda también se han sumado a esta causa.

¿Cuál es el efecto a nivel mundial de los incendios? Además de afectar gravemente la salud de ancianos, mujeres embarazadas y niños en Australia por la inhalación del humo, la OMM determinó que se han liberado aproximadamente unas 400 megatoneladas de CO2 a la atmósfera extendiéndose hasta Nueva Zelanda e incluso a Sudamérica al evidenciarse, sobre todo, en el cielo gris y con humo de Chile y Argentina.

En la Cumbre sobre la Acción climática de la ONU del 2019 se expresó lo siguiente: Las emisiones a nivel mundial están alcanzando unos niveles sin precedentes que parece que aún no han llegado a su cota máxima. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria. A fin de contrarrestar estos efectos, el Secretario General de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a todos los líderes a transformar completamente las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. El objetivo: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.

Es cierto que las políticas públicas y económicas podrían dar un giro significativo en el devenir de la Tierra, no obstante, es fundamental que las aparentes pequeñas acciones individuales se sumen a fin de que transformemos de manera consciente nuestra huella en el planeta. Si destruimos el paraíso que se nos ha concedido, ¿podremos sobrevivir en el infierno que hemos creado?




“Los incendios forestales son normales en Australia como parte del ciclo natural, pero, según algunas estimaciones, la escala de los actuales puede ser la peor registrada”. Adam Hodge, un oficial de información regional del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas en Bangkok.
Foto: https://ecoosfera.com/australia-incendios-forestales-donaciones-ayuda-cambio-climatico

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