Reportaje – Algunas controversias de las criptomonedas: La forma de pago que le ha dado la vuelta al mundo

Algunas controversias de las criptomonedas:
La forma de pago que le ha dado la vuelta al mundo
China se ha convertido en su principal detractor



Por: Lorena Tello Gálvez
Estudiante Lic. en Literatura





¿Alguna vez imaginaste pagar casi cualquier cosa con una moneda digital como en los videojuegos? Pues esto ya es una realidad. La primera compra real con bitcoin la realizó Laszlo Hayneck en 2010, quien pagó 10,000 bitcoins por dos pizzas, lo que equivaldría en aquel momento alrededor de 30 dólares.

Desde entonces, el Bitcoin se ha posicionado y evolucionado a pasos agigantados. Este año El Salvador lo ha reconocido como una moneda de curso legal y se instalarán alrededor de 1500 cajeros para su circulación. Y aunque el dólar sigue siendo su moneda oficial, es un gran paso, ya que facilitará que los salvadoreños residentes en el exterior envíen dinero a sus familiares, conocido como remesas, a menor costo y rapidez, según dijo el mandatario. Además, declaró en Twitter tras la sesión plenaria: “La Ley Bitcoin es ambiciosa pero sencilla, además está bien estructurada, el riesgo es mínimo para quienes no deseen asumirlos. El gobierno garantizará la convertibilidad al valor exacto en dólares al momento de la transacción”.

Bitcoin surge después de la crisis financiera de 2008 debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, momento en el cual las entidades bancarias rompieron la confianza que las personas habían depositado en estos debido a grandes pérdidas no retribuidas.

Por esto, desde sus inicios el Bitcoin fue programado para ser una moneda descentralizada y deflacionaria, es decir, no hay una entidad o institución que la controle y solo se puede crear un límite exacto de estas monedas. Como cada vez son menos las monedas creadas por los mineros, quienes se encargan de aportar el poder computacional necesario para mantener la red segura y en movimiento, disminuyen los riesgos a la inflación.

En Venezuela las criptomonedas han sido una alternativa de resguardo, inversión, envío de remesas y usabilidad para sobrellevar la crisis económica, resultado de medidas gubernamentales que lo llevaron a registrar los mayores niveles de inflación del mundo entero, y quienes sufrieron las peores consecuencias fueron sus ciudadanos al estar restringidos a nivel monetario y además soportar la devaluación del bolívar, lo que principalmente disparó las cifras de migración.

Las criptomonedas son dinero netamente digital. Utiliza la criptografía para asegurar las transacciones, controlar la creación de monedas y verificar la transferencia de activos. Este nace oficialmente en 2009 con el Bitcoin y fue creado con la idea de descentralizar el dinero, es decir, cada persona administra su propio dinero sin un banco central que lo controle o lo respalde por medio de un sistema Peer-to-Peer o sistema de pares distribuidos. Su creador, Satoshi Nakamoto, no creía en la seguridad de las entidades bancarias, las cuales administraban mal el dinero de quienes ingenuamente guardaban sus ahorros ahí, y además todo el sistema generado por la confianza depositada en esas instituciones y entidades, era costoso para el usuario.

“La raíz del problema con la moneda convencional es toda la confianza que se requiere para funcionar. Se debe confiar en que el banco central no degradará la moneda, pero la historia de las monedas fiduciarias está llena de violaciones de esa confianza. Se debe confiar en los bancos para retener nuestro dinero y lo transfieran electrónicamente, pero lo prestan en oleadas de burbujas crediticias con apenas una fracción de reserva”. (Fundación P2P en febrero de 2009). De ahí florece el Bitcoin y con él desaparece en 2011 su creador, quien sigue siendo un completo misterio.

Un solo Bitcoin al día de hoy vale más de 40 mil dólares, y aunque es la moneda mejor posicionada, existen otras no tan elevadas que a su vez generan grandes beneficios económicos.

El trading o intercambio de divisas es una de tantas formas para entrar en el mundo cripto. El principal objetivo de esta actividad es ganar un excedente monetario, esto significa: comprar más barato y esperar a que suba la demanda para vender, así lo que ganas es la diferencia entre el valor inicial de lo comprado y el valor final al momento de vender. Parece muy sencillo, pero es un poco más complicado de lo que parece; como lo mencionaba, es un mercado extremadamente volátil, de allí uno de sus mayores riesgos.

Sin embargo, no todo el mundo le ha dado el visto bueno a estos cripto activos, por lo que algunos gobiernos han aumentado su regulación tras diversas causas. La otra cara de estas monedas ha generado controversias a nivel internacional. Una de estas es la forma de producción de algunas monedas, en las cuales se utiliza el 60% de energía proveniente de combustibles fósiles, acentuando la degradación del medio ambiente.

Por otro lado, dicha descentralización y falta de control ha propiciado un espacio idóneo para camuflar dinero de dudosas procedencias. Lavar dinero o comprar artículos ilegales por la deep web nunca fue más fácil gracias a la tecnología de estas monedas. Si bien en casi todas las monedas las transacciones de cada persona son un libro contable público que muestra todos los movimientos, aunque permite rastrearlos no permite saber exactamente quién está detrás de esa transacción o billetera, solo son visibles las “claves” de encriptación de manera pública, pero no los nombres o identificaciones, como pasa con el sistema bancario y estatal. A raíz de ello algunos países han establecido medidas más estrictas para la regulación y posible control de las cripto.

La batalla de China por el control del mercado de las monedas digitales

Pero, ¿si todo pinta tan bien, por qué la quieren prohibir o regular de forma tan abrupta? ¿Una potencia mundial como lo es China, no querría abrir sus horizontes a un mercado tan lucrativo? Pues no. De hecho, desde el 2013 la Asociación Nacional de Finanzas de Internet de China, la Asociación Bancaria de China y la Asociación de Pagos y Compensación de China, han implementado ciertas prohibiciones; entre ellas, a las instituciones financieras, brindar cualquier servicio relacionado con transacciones de criptomonedas, además su circulación ha sido ilegal desde el 2019 para frenar el lavado de dinero. Por esto en mayo del presente año estas entidades publicaron una nota reafirmando sus posturas y las regulaciones consecuentes.

En primer lugar, China es un país caracterizado por ser un Estado unitario centralizado, plenamente administrado por el Partido Comunista de China, que tiene una jurisdicción y autoridad completa en el país. Así entonces, el sistema de las criptodivisas no encaja para nada, porque este sistema precisamente busca no centralizar el control de la moneda. Consecuente a ello, dicho gobierno ha decidido tomar medidas más estrictas, desencadenando gran preocupación entre muchos mineros alojados allí gracias a los bajos costos de energía eléctrica, lo cual les permitía rentabilidad con base a las ganancias recibidas por minar y por ende sus trabajos se verían afectados. Lo curioso es: la moneda digital no se puede comercializar en China, pero más del 75% de la minería de Bitcoin en todo el mundo se realizaba allí hasta antes de implementar más regulaciones al respecto.

Para tomar medidas en el asunto el Banco Central de China trabaja desde 2014 en la gestión del Yuan digital, siendo este la primera criptomoneda estatal en circulación oficial y, al contrario de las otras criptomonedas, su valor estará ligado al del yuan tradicional y no dependerá de la volatilidad del mercado cripto. El banco seguirá desarrollando el sistema, pero no establecerá una fecha exacta para su implementación oficial.

Por otro lado, el impacto medioambiental, se supone, es la segunda razón más influyente para limitar el uso de criptomonedas en el territorio chino, ya que el índice de consumo eléctrico del Bitcoin, publicado por la universidad británica de Cambridge, debería consumir 0,6% de la electricidad mundial en 2021, y como es sabido, China es el país más contaminante del mundo y la cantidad de CO2 emitido es exorbitante. Además, dicho país está en la cuerda floja frente al Acuerdo de París, el cual fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático que empezó a aplicar en 2020.
Este acuerdo compromete a más de 90 países firmantes y a la Unión Europea en pro de la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), entre ellos está el país asiático, que tras albergar a una cantidad inimaginable de poder de minado ha aumentado las probabilidades de no cumplir con su meta medioambiental. Esta razón justifica en parte su reacción.

Las criptomonedas nacen con la intención de revolucionar al mundo, de quitarle el control a los bancos corruptos para manipular a su antojo el dinero, y darle el poder a cada persona de tenerlo bajo su propia custodia y manejo. Para muchos es una maravilla. Ahorrar de alguna forma parece mucho más fácil al confiar en la autonomía y privacidad de tus movimientos financieros, a diferencia de guardar el dinero en un lugar donde no sabes qué hacen realmente con él y en caso de una crisis quizás perderlo todo. Sin embargo, a pesar de dicha libertad financiera, las monedas se han salido de las manos de todos y el riesgo al que pueden estar expuestos los inversores/as es bastante, por la misma inestabilidad en la que se encuentran sumergidos estos activos digitales.

Pero no todo está perdido. Es un modelo muy nuevo, todavía le faltan ajustes y quizás bajo regulaciones, políticas de seguridad, medidas estrictas medioambientales, etc., podrían funcionar muy bien. No es nada fácil, pero puede existir un punto de equilibrio que permita más garantías que desventajas. La idea de descentralizar el dinero es revolucionaria y brinda una libertad única a las personas. Algo tan importante como ello en este mundo capitalista en el cual todo es monopolizado y manipulado al antojo de las grandes industrias y magnates no debería terminar, sino ser reestructurada sin costarle tanto a la humanidad.

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