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Raymond Carver:
escritor del realismo sucio

En 1988 murió el escritor Raymond Carver, quien ha
sido considerado el máximo representante del
minimalismo, y uno de los cuentistas
norteamericanos más importantes del siglo XX. Hoy,
20 años después, vale pena hacer un recorrido por la
vida y obra de quien demostró que se puede hacer
buena literatura tomando como punto de referencia la
vida cotidiana.
Por Martha Angulo Ríos*
“Es posible, en un poema o en un cuento, escribir
sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando un
lenguaje común y corriente pero preciso, e
impartirle a esas cosas – una silla, una cortina, un
tenedor, una piedra, un arete de mujer – un poder
inmenso, incluso perturbador”. En estas palabras,
que se encuentran en su libro ‘La vida de mi padre:
cinco ensayos y una meditación’, Raymond Carver hace
alusión a uno de los elementos que caracterizan su
obra: la capacidad de abordar, a partir de un estilo
sencillo, aquellos hechos cotidianos que pueden
parecer triviales y poco interesantes , pero que en
realidad encierran un profundo significado.
El escritor del minimalismo
La vida de este cuentista, poeta y ensayista
norteamericano, que nació en Clatskanie, Oregon el
25 de mayo de 1938, estuvo marcada por hechos que lo
afectaron profundamente, y que se ven reflejados en
sus relatos. Se casó cuando apenas tenía 19 años, y
su matrimonio estuvo marcado por la infelicidad, la
misma que podemos observar en las relaciones de
pareja que predominan en sus cuentos; al principio
de su carrera como escritor debio afrontar una dura
situación económica y una adicción al alcohol que
casi termina con su vida. En sus últimos años logró
encontrar la tranquilidad que le proporcionó
casarse con la escritora Tess Gallaguer, y
abandonar el alcoholismo, pero cuando apenas tenía
50 años, un cáncer de pulmón terminó con la
existencia del autor que logró se le comparará con
el ruso Antón Chejov, a quien él consideraba uno de
sus maestros. Durante su vida, Raymond Carver
publicó cuatro libros de cuentos: “¿Quieres hacer el
favor de callarte, por favor?” (1976), “De qué
hablamos cuando hablamos de amor” (1981), “Catedral”
(1983) y “Tres rosas amarillas” (1988). “Si me
necesitas llamame” fue publicado tras la muerte de
Carver, y reúne cinco relatos encontrados y
reelaborados por su viuda.
El
nombre de Raymond Carver siempre ha estado asociado
a la corriente artística denominada Minimalismo; en
el ámbito literario, esta tendencia se caracteriza
porque los textos están reducidos a lo esencial: son
generalmente cortos y su lenguaje es sencillo,
desprovisto de adornos y grandes innovaciones
técnicas.
En Raymond Carver el Minimalismo se traduce en un
estilo simple, en imágenes precisas y frases cortas
y justas. La obra poética de Carver, en la que se
encuentran libros como ‘Un sendero nuevo a la
cascada’ (1985) y ‘Bajo una luz marina’ (1986),
también está atravesada por ese leguaje desprovisto
de metáforas y recursos estilísticos y se
caracterizan además por en ellos casi siempre se
cuenta una historia, lo que hace que se parezcan
mucho a sus cuentos. Este tipo de poesía, como lo
afirma Orlando López, propia de los escritores
norteamericanos e ingleses, es muy distinta a la
nuestra que está más llena de imágenes, pero tiene
un gran valor ya que como él lo dice, es poética
obtenida a partir de la observación de la
cotidianidad, y este factor poético está presente
no tanto en las figuras retóricas, sino en la manera
como aborda los diferentes temas. Para Orlando
López, no es acertada la apreciación de quienes
crítican la obra de Carver porque afirman que carece
de elementos literarios. Para él no siempre es
necesario extenderse en las descripciones de los
objetos y las personas, y en la creación de
suspenso, porque se puede despistar al lector y
aburrirlo. Lo que logra Carver es central la
atención en el asunto principal, y fascinar a partir
de la claridad y precisión de su estilo.
Para el escritor Alejandro López también es
pertinente señalar la diferencia entre nuestra
tradición literaria y la corriente que representa
Raymond Carver: “Nosotros somos escritores del
trópico y por eso empleamos un lenguaje más
<exótico> y barroco; Carver lo que nos demuestra es
que es posible crear historias muy bien contadas
con los elementos mínimos sin que por eso dejen de
tener grandes cualidades como textos literarios”.
En cuanto a los temas presentes en los cuentos de
Raymond Carver, vemos que varios de sus relatos son
protagonizados por parejas cuya vida está inmersa
en la rutina y en el aburrimiento, y cuyos
conflictos se reducen a problemas domésticos que
aparentemente no tendrían nada de trascendente, ya
que como lo afirma Gilberto Rangel, profesor de la
Escuela de Estudios Literarios de Univalle, suele
pensarse que lo cotidiano no es significativo, y
por eso pocos escritores se ocupan de ello. Pero,
según Rangel, es precisamente esa capacidad de
retratar lo que podría denominarse “el orden de las
necesidades domésticas” lo que más se destaca en la
cuentística de Carver, entre otras cosas, porque es
más difícil hacerse cargo de esas minucias, ya que
se necesita una habilidad especial para dar una
nueva mirada sobre hechos que comúnmente pasan
desapercibidos para nosotros.
El Realismo Sucio
A Raymond Carver también se le relaciona con el
Realismo Sucio. La inscripción del autor
norteamericano en esta corriente es problemática, ya
que como lo señala Alejandro López, el Realismo
Sucio hace referencia a una literatura cuyo lenguaje
es explícito e incluso obsceno, como el que
encontramos en la obra de autores como Charles
Bukowski. En todo caso, aunque el termino “sucio” no
es el más afortunado y puede sonar hasta peyorativo,
quienes consideran a Carver como parte de él, lo
hacen refiriéndose a la manera como el escritor
devela lo que ocurre en la sociedad norteamericana,
todo el aburrimiento y la infelicidad que esconden
seres solitarios e inconformes con la vida que les
ha tocado vivir.
*Estudiante de Licenciatura en
Literatura y Comunicación Social, Univalle.
martha1218@gmail.com |