Qué pasó en mi barrio – Los Lagos

Los Lagos
El barrio con la biblioteca más “verde” del planeta

En Cali, en pleno Distrito de Aguablanca, está ubicada la Biblioteca Daniel Guillard, escogida por la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) como la ganadora del premio Green Library Award 2019, un reconocimiento por sus acciones para disminuir la contaminación y cuidar el medio ambiente. La historia del barrio se marcó por el sacrificio, la entrega y el espíritu de lucha que heredaron sus habitantes de quien inspiró el nombre de esta biblioteca, ahora reconocida internacionalmente.

Por: Natalia Vinasco Martínez
Estudiante de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos




Después de ser una frontera invisible, la comunidad se apropió de nuevo del parque donde funciona la biblioteca.
Foto: Natalia Vinasco Martínez.


El 10 de abril de 1985 es una fecha que los habitantes del Distrito de Aguablanca recuerdan con amargura, y no es para menos: ese día el Ejército atacó a balazos a uno de los hombres que dignificó a quienes viven en esa zona. Se trata del sacerdote asuncionista originario de Bélgica, Daniel Guillard, quien llegó hasta ese sector a cumplir con la misión que le encomendó el evangelio en Colombia: ayudar a los demás, sobre todo a los más desamparados. Así lo hizo al llegar a Cali a los barrios Antonio Nariño, El Diamante, La Unión, El Vergel y Los Lagos, donde contribuyó para que los más pobres adquirieran una vivienda y accedieran a sus derechos básicos, pues centenares de familias sobrevivían sin agua, sin energía y, algunos, hasta sin qué comer. El sacerdote aprovechaba sus influencias para conseguir recursos de otros países. Así fue como se construyeron las primeras escuelas y algunos centros de salud en la zona. En Los Lagos lo recuerdan como el hombre que pregonaba la justicia social. Cuentan los habitantes más antiguos de este barrio que su trabajo por los más pobres lo convirtió en objetivo militar. Fue víctima de un rumor mal intencionado, se decía que el padre Daniel no era un cura sino un guerrillero, que incitaba a la comunidad a hacerle demasiadas exigencias al gobierno. En realidad, lo único que él buscaba era que quienes habitaban el marginado Distrito de Aguablanca tuvieran una vida digna.

El asesinato de Daniel Guillard fue un duro golpe para los habitantes del Distrito. En Los Lagos su legado fue acogido por la comunidad que no paró de exigir sus derechos y luchar por ellos. Los Lagos se construyó como la mayoría de los barrios populares en Cali. Centenares de familias provenientes de otros departamentos como Nariño, Chocó, Cauca y también de municipios del Valle, llegaron hasta esa zona huyendo de la violencia o la pobreza rural, otros llegaron desde distintos sectores de Cali donde pagaban arrendamiento e invadir un terreno fue su única oportunidad de obtener una vivienda propia. Un urbanizador pirata les vendió los terrenos y con lata, esterilla y cartón, comenzó la construcción de las primeras casas. También consiguieron, con su propio esfuerzo, servicios básicos como agua y energía eléctrica. Los residentes con conocimientos en electricidad se encargaban de instalar guaduas para subir los cables que eran conectados a un poste de un barrio vecino que ya contaba con el servicio; en cuanto al agua, a diario debían desplazarse a una distancia aproximada de dos kilómetros cargando baldes para recogerla. Con el tiempo abrieron huecos en la tierra, donde instalaron tubos con los que improvisaron un acueducto, todo con la asesoría del “fontanero” del barrio. Pese a la improvisación, el mejoramiento en la calidad de vida de la comunidad fue evidente. Las personas aprovechaban los fines de semana para reunirse y aportar sus conocimientos y su trabajo al mejoramiento del barrio. El esfuerzo de hombres y mujeres fue fundamental para pasar de ser una “invasión” a convertirse en un barrio legalmente constituido. No fue una tarea fácil. Era la década de los ochenta y los habitantes de este barrio debían cargar con la estigmatización, pues el sector era frecuentado por integrantes del M-19, situación que produjo una constante persecución de la fuerza pública que los acusaba de simpatizar con ese grupo guerrillero. En busca de los supuestos armamentos, que según el Ejército escondían en el barrio, los militares irrumpían en sus humildes viviendas y les “revolcaban” lo poco que tenían. Los habitantes de Los Lagos recuerdan que, aunque nunca pertenecieron a ese grupo, el M-19 hizo por ellos lo que el Estado nunca les brindó. Nos traían leche para los niños, mercado, nos trajeron el primer transformador con el que pudimos tener energía eléctrica, y nos colaboraron con herramientas para la construcción de las redes de acueducto y alcantarillado, recuerdan.


El padre Daniel Guillard tenía 52 años cuando fue asesinado por el Ejército, llevaba 20 años en Colombia trabajando por los más pobres Foto: Comisión Intereclesial de Justicia y Paz.
Foto: Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca.


Mientras tanto, el Estado enviaba sus tropas para sacarlos del barrio, como ocurrió el 20 de julio de 1985, cuando tuvieron que enfrentarse con palos y piedras contra el Ejército y la Policía que llegaron a desalojarlos de sus improvisadas viviendas. La represión dejó muchos heridos, pero su resistencia les permitió permanecer en aquel lugar. Un mes después de este hecho, el 7 de agosto de 1985, obtuvieron las escrituras de sus lotes.

Además de la vivienda y los servicios públicos, los vecinos de este barrio buscaron suplir otras necesidades como la educación, la recreación y la cultura. Fue así como desde los primeros años algunas personas se unieron para llevar a cabo procesos de alfabetización y para organizar una guardería que les garantizara a las mujeres un espacio donde dejar a sus hijos mientras trabajaban.

En el barrio Los Lagos siempre han tenido clara la importancia de la educación, otro de los legados que les dejó Daniel Guillard, por eso con esfuerzo se dieron a construir su primera biblioteca comunitaria que hoy lleva el nombre del sacerdote. En un pequeño Centro de Desarrollo Comunitario empezaron a recoger algunos libros de segunda, donados por los mismos habitantes del barrio con el ánimo de tener una biblioteca que ayudara a los niños en su formación escolar. Su proceso comunitario fue tenido en cuenta por la Alcaldía de Cali, que decidió invertir recursos para reconstruir el lugar y convertirlo en una moderna edificación que ahora es una verdadera biblioteca. Fue inaugurada en febrero de 2018, formando parte de la Red de Bibliotecas Públicas adscritas a la Secretaría de Cultura de Cali. Está ubicada en uno de los escasos parques del barrio, que antes era un lugar sombrío, sucio y solitario que pocos se animaban a visitar. Esa realidad llevó a sus bibliotecarias Zeidy Riveros, Magnolia Vargas y Natalia Toro, a iniciar un trabajo de recuperación de la zona verde. El proyecto se denominó “Gaia, en mi biblioteca la tierra es de todos”. De la mano de los vecinos empezaron a limpiar, pintar y a sembrar árboles y plantas. El esfuerzo trajo frutos rápidamente. En cuestión de meses la comunidad comenzó a apropiarse de este parque y a involucrarse en el cuidado del medio ambiente que promovía la biblioteca: no arrojar basuras, reciclar y usar menos plástico. Fue tal impacto del proyecto que la Daniel Guillard fue la ganadora, después de competir con bibliotecas de 34 países, entre los que se encontraban Austria, Egipto, Francia, México y Portugal, del premio Green Library Award 2019, un reconocimiento internacional por el trabajo de concientización en el cuidado del medio ambiente a través de actividades que contribuyen al liderazgo en sostenibilidad ambiental de la comunidad.


La biblioteca Daniel Guillard se ha convertido en el principal lugar de recreación de los niños de Los Lagos.
Foto: Natalia Vinasco Martínez.


Ahora la biblioteca no es solo un espacio para la lectura, también es un amable lugar para el reencuentro de la comunidad. Los más adultos la han convertido en un espacio donde por medio de la oralidad recuperan la memoria de su barrio que con tanto esfuerzo construyeron, promoviendo entre los más jóvenes el sentido de pertenencia por su territorio. Con actividades culturales que incentivan la lectura y el cuidado del medio ambiente, han logrado romper los prejuicios hacia su sector y combatir los conflictos que habían convertido el parque en una frontera invisible. El barrio Los Lagos fue fundado en el año 1985, el mismo año en que los abandonó para siempre el padre Daniel Guillard, quien después de seis meses en estado de coma, murió tras el ataque perpetrado por las veinticinco unidades militares, adscritas al B-2 y al DAS, que le dispararon en un retén cuando conducía su vehículo hacia la parroquia del barrio El Vergel, en la madrugada del 10 de abril. Cinco balas impactaron su cabeza; el dolor se apoderó de quienes construyeron comunidad junto a él. La investigación por el asesinato del sacerdote fue asumida por un juez penal militar, quien no dudó en absolver a los militares implicados. Tres años después de su muerte la investigación fue archivada y el crimen quedó inmerso en la absoluta impunidad. La comunidad de Los Lagos no olvida lo que este cura hizo por su barrio, por eso también el grupo de Adulto Mayor lleva su nombre, “Renacer Daniel Guillard”, y siempre tienen en cuenta que su trabajo comunitario no puede parar porque, como les solía decir el sacerdote, “Donde hay voluntad siempre hay un camino”, y es precisamente con su voluntad que siguen transformando el barrio que ahora muchos visitan para disfrutar de la biblioteca más “verde” del mundo.




El grupo de Adulto Mayor Renacer Daniel Guillard, está conformado en su mayoría por los fundadores del barrio.
Foto: Natalia Vinasco Martínez.

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