Qué pasó en mi barrio – Atanasio Girardot

Atanasio Girardot

Un barrio resultado de los choques de la violencia de mediados de siglo. La fuerza de voluntad de una sociedad que pensaba en grande, forjó con esfuerzo y amor las calles y arboledas de uno de los barrios más significativos de la comuna 8.

Por: Seb M Coronnel
Estudiante Lic. en Literatura




Canal Monark, barrio Atanasio Girardot. Calle 39 con carrera 15.
Foto: Seb M Coronnel


Hagamos un pequeño zoom in: en la ciudad; más específicamente en la comuna 8, justo en todo su centro, se encuentran las calles adornadas con árboles y canales que cada vez que llueve se convierten en ríos turbulentos. Amplios andenes que permiten a los habitantes del barrio Atanasio Girardot transitar entre sus viviendas y negocios todos los días, acompañados del movimiento comercial que promueven los locales de la vivaz carrera 15, una de las primeras avenidas y arterias principales que vio nacer el sistema de transporte Masivo Integrado de Occidente, MIO, el cual trajo consigo progreso y movilidad y aumentó considerablemente la calidad de vida de los moradores de uno de los tantos barrios que surgen producto de los coletazos de la violencia a mediados del siglo XX.

Corre el año 1958 y el país atraviesa una de las etapas de mayor conflicto bélico y político interno. Esto da paso a las invasiones por parte de campesinos o gente de los pueblos más pequeños cercanos a las ciudades emergentes. Muchas personas buscan construir un mejor futuro, esto mismo piensan los hermanos Oscar y Alfredo Rizo quienes fundan, gracias al fenómeno de las invasiones, en pos de evitar pérdidas de sus terrenos, la urbanización La Floresta, la cual por medio de parcelaciones delimita los terrenos de los futuros barrios caleños e icónicos que tendrán su nacimiento gracias a esta movida administrativa, pero más específicamente el del barrio Atanasio Girardot.

Con el tiempo lo urbano se impuso en estas tierras, en los primeros años, según los registros que son posibles de encontrar en la Biblioteca Departamental, el señor Alfredo Rizo resulta como el principal financiador de los proyectos que afianzan a la comunidad del barrio Atanasio Girardot. Su donación corresponde a los terrenos donde hoy están construidos la iglesia de “Nuestra señora de Lourdes” y el edificio del Sena de la calle 34 con carrera 18. En 1961, ya formada una de las etapas de la urbanización la cual estaba compuesta por unas cuantas viviendas ubicadas en lo que hoy es las carreras 15 con calle 33F, 33H y 34, habitaban personas de distintas procedencias quienes decidieron que había que encargarse de mejorar su hábitat. Fue como surgió el comité pro-junta comunal, siendo su principal preocupación la de decidir un nombre propio, diferenciador del nombre de la urbanización. El señor Arturo Gómez, presidente del comité, propuso el nombre de ATANASIO GIRARDOT en honor al criollo que combatió en las guerras independentistas de Colombia y Venezuela. Esto a modo de metáfora ante la ansiada libertad frente a las decisiones concernientes a su vivienda que tenían los habitantes. Fue entonces cuando el día 29 de septiembre de 1961 se realizó la misa campal que conmemoraba el bautizo del barrio, la cual se llevó a cabo en la esquina de la carrera 15ª con calle 34. A partir de ese día los habitantes trabajaron en conjunto, realizando eventos benéficos para el progreso del barrio. Por ejemplo, la pavimentación y la construcción de la casa comunal (aún ubicada en la carrera 16 No.34-25). En representación de la urbanizadora, se firman acuerdos de sesión de terrenos para la construcción de puntos de encuentro y espacios comunes.

Entre 1963 y 1964, se estableció la primera junta de acción comunal, esto dio pie para que los lugareños encontraran en las directivas las soluciones a todas las venideras necesidades que los años traerían al barrio. La sectorización política, la inseguridad que llevó a la policía a abusar de la autoridad, los problemas de ubicación de las instituciones escolares, la escasez de iniciativa de la alcaldía de cumplir con los procesos de pavimentación, etc. En 1987, debido a este último inconveniente, los moradores del barrio, más específicamente en la calle 39 con carrera 15ª, fueron testigos de un accidente que puso en riesgo la integridad de los habitantes.


Calle 34 con 15. Primeras casas del barrio Atanasio Girardot y punto donde fue fundado.
Foto: Seb M Coronnel


El barrio Atanasio Girardot en sus orígenes era una hacienda que eventualmente se convirtió en la urbanización antes mencionada, pero siendo una extensión de tierra en primera instancia sin urbanizar, contaba con canales de agua estancada que alimentaban los sembradíos primigenios en los que trabajan los primeros dueños del terreno. Debido a esto los canales siguieron existiendo, ignorando el paso de los años y la presencia de los cada vez más moradores que construyeron y edificaron una comunidad alrededor de dichos canales de aguas lluvias. El nivel del agua, en las peores tormentas, llegaba a unos pocos centímetros del borde del canal, el cual estaba a la misma altura de las calles y andenes. Por consecuencia a la no pavimentación de las carreteras y las falencias del sistema de alcantarillado, una tarde más lluviosa de lo normal el caudal de agua se desbordó por encima del límite del canal, a esto se le suma el taponamiento del primitivo sistema de alcantarillado con el que contaban solo algunas de las calles. Como resultado, una turbulenta inundación afectó a más de diez viviendas y enseres, ya que el agua del canal alcanzó una altura considerable. Muchos habitantes demandaron lo sucedido a las empresas de servicios públicos, puesto a la cantidad de pérdidas materiales. “A doña Margarita y doña Flor les llegó el agua hasta el garaje, se les mojaron un montón de cosas”, comenta la señora Carmen Alicia Marmolejo, quien es residente del barrio desde 1981. Por suerte, no se registró perdida humana ante la tragedia.

Después de esto se llevaron a cabo reuniones de la junta de acción comunal buscando soluciones ante posibles inundaciones o desbordamientos. Incluso se llegaron a dialogar acuerdos de solicitud con otras juntas comunales de los barrios aledaños que también estaban atravesados por los canales de agua lluvia. Pero una vez más la mala administración y los fallos en la comunicación llevaron a que los habitantes del barrio Atanasio Girardot, a día de hoy, jamás vieran el resultado de la solución más viable para los inconvenientes con los canales. En la carrera 12 con calle 34, en el barrio Las Américas se puede ver una plancha de pavimento de unos dos metros de grosor que sella uno de los canales. Se supone que era lo que se proponía como solución, pero esto nunca tuvo cabida entre las calles de Atanasio Girardot, ya que sin rastros de los fondos los años pasaron y los canales siguieron igual, amenazando a la comunidad con posibles catástrofes. Si bien esta no fue una opción viable, los proyectos de pavimentación se aceleraron con la intensión de modificar el nivel de las calles y carreteras. También se dotó al barrio de un sistema de acueducto más moderno y grande.

En los años 90 el barrio presenció un crecimiento exorbitante, las calles ya estaban casi en su totalidad pavimentadas o en trabajos de obra. La expansión de las viviendas y los negocios se debió a la cercanía con la carrera 15, vía principal y ruta de conexión con el sur y el oriente de la ciudad. Era posible divisar uno de los aspectos más llamativos de la cultura caleña: las peculiares rutas de bus que abastecían el servicio de transporte público, ya que la mayoría de las rutas pasaban por dicha calle. También se llevaron múltiples siembras en pequeñas aceras cubiertas de césped que rodeaban los canales, esto con la intención de embellecer las calles. En la actualidad es apreciable el resultado y fruto de las acciones de las juntas comunales. “Todos nos poníamos de acuerdo en diciembre, los vecinos y amigos, pintábamos los cordones de los andenes y plantábamos los arbolitos en frente, ahí en el canal”. Comparte doña Amparo García, habitante activa de la comunidad. “Era muy bonito verlo el día de las velitas. Ya hoy es todo muy diferente”, responde Elizabeth Millán, dama de edad avanzada que ha sido testigo por muchos años de los cambios que ha tenido el Barrio. “Todos mis hijos mayores recuerdan esas tardes”. Concluye con los ojos llorosos y la voz rasposa.

Actualmente el barrio Atanasio Girardot resuena en el nombre de los caleños, ya sea por su particular crecimiento o porque la carrera 15 sigue siendo uno de los brazos importantes en cuestión de movilidad, el corredor de las rutas de MIO que abordan miles de personas diariamente que se mueven entre el oriente de ciudad (Andrés Sanín, el distrito de Agua Blanca, etc.) y el norte o sur, a los cuales tiene fácil acceso debido a la privilegiada ubicación geográfica con la que cuenta el barrio. O simplemente por su cercanía a uno de los centros recreativos más famosos y representativos de la ciudad: El parque de la caña, ubicado en la carrera 8va con calle 39. Sin lugar a dudas, sus calles son escenario para el desarrollo de la cotidianidad de 7.634 personas que habitan orgullosos el barrio, muchos de ellos ansiosos de escuchar, luego de una ardua jornada, que la próxima parada del MIO es: Atanasio Girardot.




Estación del MIO del barrio Atanasio Girardot.
Foto: Seb M Coronnel

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