Perfil – Último adiós al Señor del Pacífico

Último adiós al Señor del Pacífico

Nada, la vida de los negros no importa nada, lo primero que dicen es ‘andaban en cosas raras”.
Junior Jein



Por: Daniel Zapata Villa
Estudiante de Doctorado en Humanidades




Foto: Patata Caricaturas. Tomada de: https://www.instagram.com/p/CQHGrXcrIy7/


La llegada de paramilitares al Pacífico colombiano trajo consigo una serie de asesinatos selectivos y políticos, los cuales impactaron de sobremanera a la población civil, la cual, al principio quiso esclarecer los crímenes. No obstante, con el tiempo, sumado a las múltiples masacres y el abandono de los entes estatales, las comunidades despertaban con la noticia de un asesinato tras otro. Al no obtener respuesta o explicación, desarrollaron un mecanismo de autoprotección que perdura hasta nuestros días, el cual consiste en que ante la presencia de un asesinato o una masacre se dice “andaban en cosas raras”, con lo cual se descarta por completo cualquier investigación o culpabilidad del homicida, cayendo así el peso moral de la acción sobre la víctima.

Quizás esta no parezca una acción correcta. Sin embargo, le ha permitido a los pobladores dar un cierre a estos sucesos y no entrar en especulaciones o investigaciones que los pudiesen llevar a la verdad de los hechos, lo cual los pondría (como ha sucedido en el pasado) en una situación de peligro. Con el pasar de los años, esta acción ha perdurado e incluso se ha trasladado hacia contextos urbanos, en los cuales los entes estatales poseen una mayor presencia. Por ende, cuando se observa que frente al asesinato de un afrocolombiano en una ciudad como Cali, la explicación es “andaba en cosas raras”, este ya no es un mecanismo de protección sino que es un acto de racismo y violencia estructural.

De lo anterior nace la crítica de Junior Jein en la canción “Quién los mató”, cuya cita da origen al presente texto. Resulta irónico que tras el homicidio de este cantante la respuesta de muchos internautas fue “andaba en cosas raras”. Incluso, después se infundo que se debía a la extorsión de un grupo delincuencial en Buenaventura, noticia que fue perfilada por los principales medios de comunicación del país y hasta se mencionó que la extorsión era por el monto de 300 millones de pesos. Esta versión fue descartada a los pocos días por los investigadores del caso. Pese a ello, deja en evidencia que para una sociedad racista resulta imposible que la muerte de un afrodescendiente se deba a motivos ajenos a la ilegalidad.

Junior Jein fue un artista bonaverense de gran repercusión en el Pacífico colombiano y en parte del interior. Esto se debe a que incursionó de forma temprana en el género urbano en nuestro país y años después en la Salsa Choke. Así mismo, fue uno de los pocos artistas locales que logró sobrevivir y continuar vigente ante la decadencia del consumo de música en formato CD y la consolidación de las plataformas de música streaming. Tras su muerte, El Teacher, otro reconocido artista de Buenaventura y quien fue su rival musical en los últimos años posteó lo siguiente:

“Para mi @JuniorJein fue quien hizo creer que en Buenaventura también se podía ser artista, porque antes de él, yo en Buenaventura solo escuchaba artistas de USA (…) destaco que fue alguien muy carismático, elocuente y con mucho sentido de pertenencia, porque por más que viajo a distintas partes del mundo nunca perdió su acento bonaverense, y siempre resaltó a Buenaventura donde sea que estuviese”.

Quizás su pervivencia en la escena musical se debió en gran medida a la evolución que sus producciones tuvieron tanto a nivel instrumental como de contenido, puesto que en la última década observamos que las canciones de Junior Jein, además de adaptarse a los nuevos ritmos que eran tendencia a nivel internacional y mezclarlos con sonidos tradicionales del Pacífico, contenían composiciones con contenido social y de denuncia, el cual se incluía de forma sutil y posteriormente fue ganando un mayor espacio en sus sencillos. Un ejemplo de esto lo encontramos en la canción “Quiero un marido nuevo”, la cual, en apariencia, no es una canción con un mensaje de conciencia social, aunque, en ella encontramos el siguiente pasaje:

“El tiempo de los traquetos ya se terminó, sin estudio, la vida se complicó… lipo, culo y teta, es solo decoración, si no hay inteligencia… lipo, culo y tetas, prefiero una regordeta, con la cabeza llena”.

Vale la pena recordar que debido a la falta de oportunidades y el abandono estatal, el Pacífico colombiano se ha convertido en uno de los principales corredores de droga y narcotráfico del país. Por ende, los jóvenes (muchos de los cuales escuchan a Junior Jein) encuentran en las economías iliciticas la única oportunidad de obtener bienestar económico y ascenso social. Por ende, se ha desarrollado una cultura de ilegalidad en contra de la cual este cantante se pronunciaba e incentivaba otro tipo de valores.

El asesinato de Junior Jein impactó a muchos jóvenes, ya que les recordó que en nuestro país cualquier persona se encuentra expuesta a ser asesinada, incluso figuras públicas como él, quien para muchos era la cara más visible de buenaventura y gracias a esa posición, dedicó sus últimos años a hacer visibles las problemáticas del puerto y solidarizarse con las causas sociales, tanto de su región como del país entero.

Suscribirse

* indicates required
/ / ( dd / mm / yyyy )