Perfil – Mujeres Colombianas En La Ciencia

Mujeres Colombianas En La Ciencia:
Miryam Monsalve Benavides

Bióloga, botánica, ilustradora y profesora colombiana, ha trabajado en un sin número de investigaciones para diferentes entidades nacionales e internacionales. ¿Quién es Miryam Monsalve y cuál es su importancia para el contexto de la botánica nacional?


Por: Óscar Hembert Moreno Leyva
Licenciado en Historia




Miryam Monsalve Benavides, bióloga, botánica, ilustradora y profesora univalluna. Herbario – CUVC Luis Sigifredo Espinal – Tascón, Ciudad Universitaria Meléndez.
Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva.


Una mujer menuda con apenas atisbos de canas, me esperaba puntual en la cafetería de la Universidad del Valle. Es la investigadora Miryam Monsalve, a quien me habían presentado como un referente desconocido, pero de trascendencia en el ámbito de la botánica de Colombia. Fue gracias a su trabajo que se pudo señalar algunos problemas de deforestación y conflictos con varias comunidades originarias en zonas del país que se vieron afectadas con las multinacionales papeleras y mineras. Miryam me fue señalando una a una, a paso lento, en una caminata que hicimos dentro del campus de la Universidad del Valle, las plantas, los árboles y las especies de flora y fauna que en ella habitan. Las conoce como si fuesen sus hijas. Con una memoria impecable y siempre crítica, me contó su historia y parte de la historia moderna de la botánica en nuestro país.

Casi siempre que hablamos de botánica en Colombia solemos remontarnos dos siglos atrás, donde algunos nombres de exploradores hicieron eco dentro de la academia con la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, como José Celestino Mutis, Francisco Antonio Zea, Jorge Tadeo Lozano y Francisco José de Caldas; por supuesto, también es importante señalar al gran científico y explorador alemán Alexander Von Humboldt, pero al hablar de la historia botánica reciente, la del siglo XX, desconocemos buena parte de los nuevos nombres, los nuevos exploradores, los científicos que intentan rescatar la memoria de nuestra flora que va siendo arrasada por ganaderos, multinacionales papeleras, petroleras y agroindustriales. Científicos que intentan dar cuenta de todo el material endémico propio de Colombia y que probablemente no volveremos a ver. Ahí entra el nombre de Miryam Monsalve Benavides.

Miryam nació en Cali hace 64 años. Sus padres, oriundos del Valle del Cauca, eran artesanos que trabajaban el vidrio y con su oficio le dieron educación a su hija. Desde temprana edad pasó por varios colegios de la ciudad, ya que buscaba la excelencia en sus estudios. Su pasión por la biología la llevó a estudiar esta carrera en la Universidad del Valle. Recibió su título en 1982 y gracias a sus dibujos de la vegetación local que hacía para un amigo del profesor Isidoro Cabrera, no tardó en trabajar junto con grandes de la botánica nacional e internacional en diferentes territorios de nuestro país.

Isidoro Cabrera, uno de los biólogos y botánicos colombianos más reconocidos en el ámbito nacional, y quien tiene algunas especies de flora y fauna con su nombre con más de seis especies vegetales, dos de ellas del yagé, y con una colección clasificada por él con más de 22.000 plantas oriundas de la Amazonia, la Orinoquia, el Magdalena Medio, el Darién y el Pacífico, fue quien le dio la primera oportunidad a Miryam para trabajar en ilustración de flora de la región. Para Miryam haber trabajado con el científico fue uno de los primeros pasos más importantes de su carrera, ya que así pudo conocer al botánico estadounidense Alwyn Howard Gentry, uno de los mayores expertos de bosques tropicales del mundo, quien creó un programa interdisciplinario para dar información científica a diferentes gobiernos en crisis de amenazas de conservación. Este “Programa de Rápida Respuesta” de la “Conservation International”, fue tan importante que logró fomentar la creación de un sin número de parques y reservas en el planeta. Para Miryam trabajar con Gentry representó también cierta resistencia y hasta amenazas en algunos sectores de la comunidad académica, como de algunas comunidades locales por considerarla parte de las multinacionales, pero para ella lo importante era aprender de flora con los grandes biólogos y botánicos que solo estas empresas podían llegar a contratar, como lo fue Gentry. Miryam trabajó con el botánico estadounidense a inicios de la década de los 80, aprendiendo con él, como ella misma señala, más que en todos sus años en la universidad, ya que le enseñó a identificar de manera muy detallada las diferencias en los grupos y géneros de la flora. Con él además llegó a conocer todo lo relacionado con las grandes madereras y su funcionamiento, y aprendió de la vida de algunas comunidades locales y de su afectación en el territorio por parte de algunas multinacionales.


Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva


Miryam elaboraba sus etiquetas en máquina de escribir para luego enviarlos al Herbario de Missouri cuando el tiempo se lo permitía, ya que pasaba más de 14 horas por día en estas zonas de tala. Ella cuenta cómo fue la primera vez que escuchó y vio caer un árbol gigante en la zona del Bajo Darién: El suelo temblaba. Lloré al ver cómo caían uno a uno los árboles, y tenía que correr porque sólo eran tres minutos que los leñadores demoraban en cortar cada árbol. Corría para recolectar lo máximo posible en bolsas, todo en plantas, y del mismo árbol que caían al suelo. Subir cada uno era dispendioso, demorado, y ni la empresa ni los leñadores nos esperarían. Cada árbol representaba un pequeño banco de datos de flora y fauna. Ver cómo derrumbaban los nidos de las aves era sumamente triste, pero tenía que hacer mi trabajo, si no, ¿quién daría cuenta de todas estas especies? Notaba las condiciones más extremas de trabajo, las vivencias de los leñadores con el ambiente, siempre descalzos y sin ropas adecuadas para su labor, pues la que les daba la empresa la guardaban para ocasiones especiales. Eran hombres que habían perdido alguna extremidad de su cuerpo, y su salud física y psicológica estaban afectadas de alguna manera. Para ella, este interesante mundo evidenciaba los supuestos límites geográficos y sociales que rompen con todas las narrativas que creemos en la ciudad acerca del bosque.

La científica renunció y buscó otros horizontes, y es ahí cuando conoce a Philip Arthur Silverstone, quien por más de tres décadas fue el director del Herbario CUVC de la Universidad del Valle, y se destacó inicialmente como zoólogo experto en ranas venenosas, logrando una colección científica de 7.000 especímenes de anfibios y reptiles. En honor a Silverstone, fue nombrado un género nuevo de ranas, la Silverstoneia, y se ha llegado a catalogar más de 25 especies nuevas de estas ranas. Silverstone dedicó su vida a la botánica colombiana, y como él mismo decía, “vio la luz”, dejando un legado que actualmente el Herbario CUVC de la Universidad del Valle, cuenta gracias a él con más de 12.000 especímenes colectados, de los cuales casi 70 fueron especies nuevas para la ciencia, y 18 de ellas descritas por él mismo. Silverstone murió el pasado diciembre de 2018 en Cali.

Miryam, entregada a su profesión con profundo amor y arduo trabajo, puede decir con orgullo que ha catalogado cientos de plantas, descubriendo nuevas especies endémicas, algunas de las cuales llegaron a tener su apellido: Monsalveae como (Araceae) Philodendron monsalveae, la (Araceae) Rhodospatha monsalveae, la (Linaceae) Roucheria monsalveae, la (Myrsinaceae) Ardisia monsalveae, y la (Rubiaceae) Faramea monsalveae. Un trabajo preciso y de gran importancia para la botánica nacional. Sus muestras siempre han ido a tres diferentes herbarios para su conservación: el Jardín Botánico de Missouri, el Herbario Nacional y el Herbario de la Universidad del Valle.

Miryam Monsalve también escribió un libro junto con María Isabel Salazar Ramírez, y con las fotografías de Diego Miguel Garcés Guerrero, titulado Selvas inundables del departamento del Valle del Cauca, Colombia, muy recomendado para entender la flora de esta región de Colombia.

La científica Miryam Monsalve tiene inscrito su nombre en el Natural History Museum (BM) de Estados Unidos, y tiene suscritas más de 14 especies en la colección del The Smithsonian Institution, y en Harvard University Herbaria & Libraries, y su apellido aparece como miembro de la Asociación Colombiana de Botánica.

Después de varias horas de charla y caminata por el campus, Miryam seguía cargando sus dos maletas con celo, pues ahí tenía un sinfín de elementos para observar las plantas y entenderlas en su género y familia. No demoró mucho en percatarse del tiempo, miró su pequeño reloj, pero se distrajo de nuevo con otra planta, una de las miles que hay en el campus de la universidad y que conoce como la palma de su mano.




Miryam Monsalve señalando una a una las plantas, los árboles y las especies de flora y fauna que habitan en la Universidad del Valle.
Foto: Óscar Hembert Moreno Leyva

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