|
|
Un nuevo papa, una nueva conferencia,
la misma coyuntura
Brasil escenario de
controversia de la Iglesia Católica
La controversia entorno a la V conferencia Episcopal
Latinoamericana se acentúa a un mes del encuentro,
el papa Benedicto XVI, quien hasta ahora había sido
contradictor de la teología de la liberación
latinoamericana, presidirá la discusión. Habrá
cabida a reflexiones sobre la problemática
latinoamericana y sus incidencias.
Por Carolina González Aguiar*
“Discípulos y misioneros de Jesucristo para que
nuestros pueblos en Él tengan vida”, es el lema de
la V Conferencia Episcopal Latinoamérica y del
Caribe (CELAM), que tendrá lugar en mayo de 2007, en
el Santuario de Nuestra Señora Aparecida (Sao
Paulo-Brasil), y estará presidida por el papa
Benedicto XVI, en la primera visita a América del
pontífice en su papado. Éste evento sin duda
agolpará la atención de creyentes y detractores, en
tanto que el encuentro retomará la reflexión
teológica de Latinoamérica, planteada a favor de los
pobres, y en denuncia de la opresión.
La Conferencia surge a partir de una reflexión de fé
y de la realidad de nuestros países. Inició en Río
de Janeiro (1955), con su segunda edición, Medellín
(1968), toma carta de ciudadanía latinoamericana y
dicha reflexión se sintetiza en la expresión
Teología de la Liberación, utilizada por primera
vez a finales de los 60’s por los sacerdotes y
teólogos católicos, Rubén Alves y Gustavo Gutiérrez.
Posteriormente se encuentran la Conferencia de
Puebla (1979) y Santo Domingo (1992), que vienen a
afianzar la idea de una iglesia latinoamericana que
debe ser abordada desde las realidades concretas que
afronta, muy lejanas a las del primer mudo.
Aunque hablar de Teología de la Liberación genera
malestar para muchos miembros de la Iglesia, el
término aparece de forma clara, como la preocupación
por la repercusión de la pobreza y las vicisitudes
del pueblo latinoamericano. Situación que resultó un
desafío para la Iglesia Católica, que direcciona su
labor al reconocimiento de los horizontes de nuestra
cultura, las negritudes, los indígenas, los jóvenes,
la tierra y su uso, los emigrantes y las nuevas
espiritualidades y sectas. Fue preciso realizar un
acercamiento –como lo afirma el Padre Germán
Martínez-, de lo teológico a lo cotidiano, en un
compromiso social con los menos favorecidos a la luz
de los efectos de políticas neo-liberales y más aún
globalizadoras que repercuten en el imaginario y
acontecer colectivo.
En medio de tantos intentos por consolidar una
iglesia latinoamericana reflexiva, e interesada en
evolucionar y renovar sus discursos, ésta recibe con
expectativa la V Conferencia. De acuerdo con los
comunicados del CELAM, los desafíos son muchos, por
un lado, encontramos que los medios de comunicación
marcan los modos de pensar y las costumbres a seguir
de nuestros países, por otro, el desplazamiento y
los procesos migratorios, la creciente pobreza, la
violencia, el peso del pasado y nuestro futuro, los
sesgos de la globalización, el narcotráfico, entre
otras situaciones, y la búsqueda constante de la
consolidación de una identidad propia.
El lema de la V Conferencia alude a un proceso de
nueva evangelización y de reconocimiento de nuestros
pueblos. Aunque es positivo y sorprendente el apoyo
del papa Benedicto XVI a este evento, estando casi a
un mes de su realización de ésta, el día 13 de mayo
será definitivo.
Joseph Ratzinger conocido hoy como Benedicto XVI,
en 1981 fue elegido por el –aún-, papa Juan Pablo
II, para dirigir la Congregación para la doctrina de
la fé y
una de sus primeras campañas fue contra la
Teología de la Liberación y la figura de
sacerdote-político que se perfilaba en América
Latina. Por lo anterior, resulta interesante seguir
la postura que tomará él
–siempre controversial-.
¿Su posición estará en continuidad con la de las
demás Conferencias?, pues cabe resaltar que su
personalidad y perspectivas difieren mucho de las
del fallecido Juan Pablo II.
Según el perfil del papa de la cadena informativa
BBC,
Benedicto XVI ultraconservador y durante años
guardián del dogma católico, intentará conservar y
afianzar una estructura centralizada de la Iglesia y
sus discursos estarán encaminados a los juicios de
la doctrina y la fé.
Ahora la duda más grande gira entorno a la posición
que adoptará el pontífice en éste enfrentamiento con
la teología de la liberación.
Finalmente, ¿Qué esperamos de la Conferencia? ¿Qué
compromisos se asumirán a favor de Latinoamérica?
¿Seguirá viva la llama de la Teología de la
Liberación?. Sin duda éste será un espacio
determinante para el debate y para el papa Benedicto
XVI. Ratificará su imagen de ultraconservador o, por
el contrario, mostrará otra faceta. La reflexión
queda planteada y con éste legado, ¡Vaya
responsabilidad!
*Estudiante de Literatura/
carolinagonzalez87@yahoo.com |