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Toda una vida para la pintura en Cali:
Maria
Thereza Negreiros rompe espacios 
“Es curioso, llegó gente de varias partes, lo que
nosotros llamamos en portugués Aconteció, y
Cali pasó a ser el centro de la cultura Colombiana”.
Palabras de Maria Thereza Negreiros, la pintora
brasilera que llegó a Cali a instalarse para
siempre. Homenaje en la próxima Feria del Libro
Pacífico.
Por: Patricia Lasso Buitrago*
Maria Thereza Negreiros es brasileña, nació en Maués,
Estado del Amazonas, vive en Colombia desde 1954, y
desde el año 71 hizo parte del Grupo del Taller,
que significó el comienzo de todo un movimiento
artístico, y sobre todo plástico, en Cali. A
propósito de la 13ra. Feria del Libro Pacífico,
la Universidad del Valle tiene el honor de presentar
su retrospectiva Rompiendo Espacios, que se
expondrá en el Museo de Arte Moderno La Tertulia
desde el 11 hasta el 17 de septiembre. Igualmente,
la Universidad prepara un documental sobre su
trayectoria pictórica, del cual hemos extraído las
siguientes palabras:
“Brasil es mi primera Patria, porque ahora yo tengo
dos patrias, Brasil y Colombia, pero como la primera
es la patria madre, yo siento en Brasil todo el
principio de mi vida. Estudié Bellas Artes, en Río
de Janeiro, la misma ciudad en que me casé con un
caleño graduado de Arquitectura. En 1954, un año
después de mi matrimonio, llegamos a Colombia y tuve
la suerte de que encontré un país amable, un país
con el cual yo me identifique, muy parecido al
brasilero”.
Estrenando país, idioma, cultura, María Thereza
halló en la crianza de sus dos hijos un tiempo que
le permitió adaptarse al nuevo medio y, mientras
tanto, conocer las obras y los artistas de la época:
Hernando Tejada, Lucy Tejada, Jam Bartelsman,
Tiberio Vanegas; después vendría Óscar Muñoz y todas
las otras generaciones más jóvenes.
Recuerda: “Mi primera exposición fue en el año de
1961 y se llamó Alas de Mariposa y Magia
en la Montaña, atraída por las cordilleras de
ustedes, y como mi visa vencía cada seis meses,
tenía que viajar con mi esposo al sur hasta llegar
al Ecuador, con el fin de renovarla, lo cual se
convirtió en un paseo que añoraba, porque Nariño es
una región fantástica”.
En esa misma época se llevó a cabo el Primer
Festival de Arte de Cali con Fanny Mikey, Enrique
Buenaventura, entre otros, lo que fue el Gran
sacudón de Cali, según palabras de María Thereza:
“Es curioso, llegó gente de varias partes, lo que
nosotros llamamos en portugués Aconteció, y
Cali pasó a ser el centro de la cultura Colombiana.
Hacer énfasis en esto es muy importante. Siempre
hago absoluta gestión de hacer hincapié en lo que
fueron esos años. Aquí venían los grandes artistas
que se paseaban por todos los festivales de arte.
Martha Traba, la ‘papira’ del momento en crítica de
arte. Obregón y Grau no se perdían un solo Festival.
Cali, por ejemplo, tuvo su primer Museo de Arte
Moderno, antes que Medellín. Cali lideró la cultura
colombiana, aquí venían los nadaístas, al Taller, un
taller improvisado, porque no teníamos plata, pero
se adaptó con luces para la primera exposición que
se hizo del 1er Festival de Arte de Cali. Todos
éramos amigos, nadie tenia plata, éramos idealistas,
pensábamos que estábamos haciendo cultura y eso era
lo que nos importaba. Por eso siempre que tengo la
posibilidad de dirigirme al público llamo a que Cali
vuelva a ser lo que fuimos, es una cuestión de
coraje, de fe.
“Desde 1961 al 2007, siempre son 40 o 60 años, si no
me falla la matemática, es toda una vida. En 1962,
cerca de Florida y Pradera, tenía mi taller en una
finca donde sembramos girasoles, ¡Eso fue
fantástico¡ porque los girasoles florecieron al
mismo tiempo; me emocionó inmensamente, y comencé a
pintar girasoles abstractos. Una obra es Premio del
X Salón Nacional de Artistas y se encuentra en el
Museo de Arte de Bogotá. La voy a prestar para la
exposición.
“En el año 63, fuimos a San Agustín, un lugar que
todo el mundo debería conocer, y me conmovió mucho
el Lavaplatos. Entonces saqué varias fotos
observando el agua que va brotando de las piedras y
esas figuras que parecían prehistóricas, entonces
nació la serie Génesis. Comencé un día con
líneas, sobre una superficie muy blanca y un poco
‘lacada’ era brillante, y lentamente fui usando
materiales más fuertes, pastas resinas, piedras,
arenas, polvo de mármol; compré mucha pintura
fresca. Esa fue una gran experiencia porque todavía
se tenía la idea que las pinturas debían ser hechas
en caballeta, pero yo había visto en Bogotá un gran
exposición de Informalistas españoles, y me llamó la
atención que era pura materia y muchas pinturas, era
un líquido que se chorreaba. Mi obra no es
chorreada, ustedes lo van a ver, pero tiene mucha
textura, mucha cosa liquida, y eso, me ayudó a tener
el coraje de pasar de lo abstracto al informalismo,
y continuar investigando”.
Posteriormente, María Thereza se interesa por la
figura humana, una figura ilógica, y en el 76 ya
había digerido todo lo que fue la búsqueda y la
investigación en pinturas, materiales y texturas,
dando como resultado la serie Ángeles.
“La llamé Ángeles un poco por ironía, en la
realidad no hay nada de ángeles, son figuras como un
gran rompecabezas que van ensartandose una en la
otra, tienen relieve, son vitrales bajo una técnica
muy depurada y logré lo que quería, esa carnosidad,
esa sensación de porcelana. Por suerte no fue del
agrado del público, y no vendí nada, aunque luego,
pasados los años, fue elogiada por la crítica, y
ahora la tengo para la Exposición”.
Así, llegó para María Thereza, el momento de
explorar los soportes:
“Después de la obra en madera, me lancé a la fibra
de vidrio y fundí dos obras muy grandes que se
llaman Mujer en la Escalera Rodante, un ser
humano muy horizontal, muy bajo, con unos senos y
un vientre voluptuosos, y metido en una forma que da
la sensación de un triturador. Curioso ¡no¡ Esa obra
también fue premiada y la tengo conmigo”.
Vendrían luego series y obras como: Batalla de
hombres y de hierro, Rompiendo espacios, Con los
puños cerrados, Recuerdos de un antepasado,
Multitud: serie de ojos, Metro cúbico para un
hombre, Misterio de una carcajada, y la serie
Amozonas, que tendremos la oportunidad de
observar durante la 13ª. Feria Del Libro Pacífico.
“Hago una invitación especial a todo el público, a
todos los intelectuales, las personas que están
ligadas a la Literatura y el Arte, de cualquier
manera, para que disfruten de estos momentos de paz,
de este encuentro entre dos países hermanos”.
*Comunicadora social/ Universidad del Valle |