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Habla Miguel
Gonzáles: el arte de hoy está hecho de mitologías
personales

‘Cortázar decía que las grandes obras son las que
uno ve y dice ante ellas; yo hubiera podido escribir
ese libro, ese es el cuadro que hubiera podido
pintar’. Con esta frase termina Miguel González de
opinar sobre la crítica del arte. Desde su
apartamento ubicado en la vieja Calle Sexta con
quinta, reiteró que el arte aún persiste, pero que
debemos olvidar su sacralización.
Por: Ángela Castro*
Miguel González es toda una leyenda. Actual curador del
Museo de Arte La Tertulia, comienza a relacionarse
con el arte desde los años 70. Recuerda que su
primera relación con las artes activas fue en la
Galería Ciudad Solar, en la Calle Sexta, en donde
hicieron sus primeras expresiones del fotógrafo
caleño Fernell Franco, el artista Oscar Muñoz, y en
donde el mismo Andrés Caicedo diseñó su película
‘Angelita y Miguel Ángel’.
Después González dictó clases de Historia del Arte en el
Instituto Departamental de Bellas Artes, trabajó en
la Universidad del Valle en los tiempos del rector
Álvaro Escobar Navia, y allí estuvo al frente de las
exposiciones históricas, luego dirigió el Museo Rayo
en Roldanillo. Pero lo que hay que destacar de este
crítico de arte es que perteneció a la generación de
los primeros curadores: Eduardo Serrano en Bogotá,
Alberto Sierra en Medellín y Álvaro Barrios en
Barranquilla; ellos fueron llamados ‘Los cuatro
evangelistas’, porque en las ciudades en donde
vivían determinaban quién era quién cuando se
hablaba de arte. Escribe desde 1970 y afirma que en
Colombia se han creado muchas revistas alrededor del
tema, pero que la única que ha permanecido es la
revista latinoamericana de mayor circulación, ‘Arte
en Colombia’, o ‘Art Nexus’, en su versión en
inglés.
El arte hoy: Mitologías particulares
Para González, la crítica de arte, tal como se conocía con
la célebre Marta Traba, terminó, en el sentido de
que ya no existen juicios que dicen qué vale y qué
no, qué es lo bueno y qué no lo es. Lo que
verdaderamente existe son investigaciones e
indagaciones, porque a final de siglo XX surgieron
las grandes teorías de lo multicultural, lo
multiétnico, el sexismo, la liberación, los ghettos,
de la periferia.
Ahora se estudia una obra no sólo por sus resultados
finales, sino también por las motivaciones que la
han producido: “Si una mujer es transexual,
lesbiana, negra y chicana y con parientes asiáticos,
eso fortalece su discurso y le va dando una
dimensión mucho más allá de lo plástico. Ya no
existen movimientos hegemónicos como en la
Modernidad y los primeros años de la
contemporaneidad como el Por Art, o el Arte Óptico o
el Hiperrealismo”. González dice que lo que hoy
existe son mitologías particulares y experiencias
que se materializan a partir de usos distintos que
hacen prevalecer los conflictos de la sociedad, las
ideologías, las migraciones, la pérdida de
territorios y las hibridaciones; es decir, lo que
nos interesa actualmente. El mundo del arte
sacralizado, puesto en un altar, inalcanzable, ha
cambiado; la crítica del arte indaga, investiga,
señala, pero no hace divisiones de verdad.
¿Y el arte en Cali?
Hoy el mundo está mucho más especializado, afirma Miguel
González. El universo del arte es una secta en el
mundo del hombre. La gente tiene la ilusión de
acercarse a las cosas como a la música salsa, pero
es importante saber cuándo se produce aquello que me
hace mover. El mundo intelectual sigue muy parecido
siempre, pero lo que lo enriquece son las nuevas
ideas y las nuevas actitudes. El hombre es un ser
creativo y siempre existirá arte y ciencia. Para
Carlos Marx éstas son las dos super-estructuras de
la sociedad humana, lo que nos distingue de las
otras especies. Cuando las personas no acceden a la
ciencia y al arte, entonces son como unos infra
hombres: analfabetas, los que viven y vegetan, los
marginados del saber y de la experiencia del
conocimiento. Por eso suceden las revoluciones, las
huelgas, porque la gente pide un bienestar en todos
los sentidos, afirma González.
En Cali conviven artistas de distintas generaciones muy
visibles en el arte colombiano, los últimos
representantes de la década del 40 y del 50, con
Lucy Tejada, la más antigua de la comunidad
artística; la generación de los 60, con artistas
como Pedro Alcántara y la brasilera María Thereza
Negreiros. Después, artistas de los años 70 como
Oscar Muñoz. “La lista es inconmensurable, pero
también debemos señalar que los performances,
ilustradores, comics, video/arte, fotografías e
instalaciones se han tomado la ciudad, es decir, que
los espacios alternativos y posibilidades del
lenguaje artístico son inmensos.”
Las obras de arte son, para González, producto de la
inteligencia, pero éstas deben transcender y poder
ser analizadas en su total significado. Cuando los
argumentos transcienden y se vuelven simbólicos,
retomando la alegoría, retratando a la sociedad y
reinventando el lenguaje, decimos que están naciendo
trabajos que son artísticos o creativos. Es el poder
de la persuasión de la poética y de la emoción que
lo hace vigente. El artista es un hacedor, una
persona que propone y ataca a las conciencias que
parecen saberlo todo, pero simplemente estamos
anestesiados. El arte es el resultado de una
experiencia, el ser humano se auto nombra. Todos
pensamos que tenemos una verdad, somos mesiánicos,
porque nos creemos capaces de comunicárselo a los
demás. Nos autodenominados Mesías y predicamos
nuestras ideas. Un artista es alguien que convence
al mundo de su mundo aunque este sea aberrante,
inconfesable, terrible, placentero o maravillosos.
*Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle.
angieca18@hotmail.com |