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Marlin
Murillo: la voz del Pacífico para la salsa.
Por Umberto Valverde
Marlin Murillo es la voz más reconocida como
intérprete de música del Pacifico en su condición de
voz líder de Bahía, la agrupación de Hugo
Candelario González, sin embargo es una excelente
salsera a través de su grupo Manglar, con el cual
tiene una propuesta original llamada “El
Fantástico”, pero lo paradójico es que empezó en la
adolescencia como baladista. Por otra parte, tiene
una vertiente para explorar, el bolero, tan acogido
por grandes cantantes de la salsa de Nueva York como
Herman Olivera. Es negra, con un encanto especial
cuando esta frente al publico, con una hermosa
sonrisa, pero no tiene, en estricto sentido, voz de
negra. Es soprano con buena dicción, cualidad que
tanto caracterizo a cantantes como Tito Rodríguez.
Estudió con monjas, nació en 1974, tiene 32 años y se
siente como de veinte. Su cuerpo y su rostro así lo
indican. Es hermosa y lo sabe. Vivió en Buenaventura
hasta los 16 años. Curso la primaria en la escuela
Las Américas y prosiguió en la escuela Normal Juan
Ladrillos. Sus padres, campesinos de la costa del
Pacífico, Omar Murillo y Mélida Ibarguen. Su madre
ya murió, hace 8 años. Tiene dos hermanos, Diomar y
Gelmar, este último es cantante de Guayacán, es el
compositor de los temas de Marlin y director musical
de Manglar.
A conciencia empezó a cantar a los 15 años. El coro de la
Normal, integrado por 30 jóvenes, era lo máximo
musicalmente hablando en Buenaventura, entonces
cuando venia el presidente de la Republica o algún
alto funcionario del gobierno, el Coro interpretaba
los himnos o para hacer una interpretación como
homenaje. Estudiaba Música y folclor y la
profesora, Marleny Alomía, escogía a las futuras
integrantes.
Luego entró a la Normal como rectora Fidelina Monsalve,
que tocaba la guitarra y cantaba muy bonito. Su
propósito fue mejorar el nivel musical del coro.
Marlin pertenecía a las que hacían los contraltos,
un día la monjita la escucho y le dijo que hiciera
un solo, y le dio la orden de hacer un cancionero.
Se trataba de transcribir canciones que les gustaban
a Marlin, como las baladistas de esa época, Rocío
Durcal, Marisela, Yuri, Ana Grabiel, como también
las canciones a la madre y a la profesora. A estas
nuevas responsabilidades se le sumaba entretener
el recreo de rectoría.
La hermana Fidelina le preguntó si tocaba un instrumento,
respondió que la flauta, entonces le recomendó
estudiar otro instrumento porque la flauta no
ayudaba a explotar la voz que tenia. Hoy en día,
Marlin siente que deseaba estudiar piano y en
Buenaventura no había con quien. Estaba la tuna del
colegio, pero no pertenecía a ella. Para entrar el
requisito era aprender a tocar guitarra y lo tuvo
que hacer como reto.
En 1989 conoció un sacerdote llamado Jorge Iván Fernández,
quien llega a vivir al barrio La Independencia.
Había nacido en Yarumal, Antioquia. Habló con sus
padres y le enseñó a tocar guitarra, pero a cambio
cantaba en su iglesia todos los domingos. El éxito
fue tanto en la parroquia que venían a oír la misa
de otros barrios. En Semana Santa, las misas se
hacían en la cancha de fútbol porque no cabía la
gente en la iglesia. Marlon todavía canta misas y
acaba de hacer una grabación de estos temas.
Después llegó a Buenaventura Jorge Sanclemente, jubilado
de Puertos, que le gustaba cantar boleros. Por
iniciativa de Sanclemente, aliado al sacerdote Jorge
Iván Fernández y al padre de Marlin, crearon una
orquesta llamada Los Hijos del Puerto. Esto sucede
en 1990. Muchos músicos que posteriormente se
destacaron hicieron parte de la agrupación. Por
ejemplo, Jhonny López, quien es bongosero de Son de
Cali, y fue integrante de la orquesta de Yuri
Buenaventura. El primer concierto se hizo en el
Coliseo de Buenaventura, alternando con Guayacán,
eso fue todo un acontecimiento. En 1997 se fundo la
orquesta Manglar, grabaron un CD, entre los cuales
iba un tema titulado Como se quiere, de Cheo
Angulo, que fue escuchado en Buenaventura y en las
propias emisoras de Cali porque eran los años de
auge de las orquestas femeninas. La producción se
realizo en Estudios Niche bajo la dirección de
Andrés Viáfara.
A los 16 años, Marlin se fue a Quito, a estudiar medicina
en la Universidad Central. Solo hizo el premedico (4
meses) porque el bachillerato normalista no le
servia para estudiar la carrera. Regresó a
Buenaventura, pensó en estudiar a distancia y
finalmente se decidió por ir a Bogotá para hacer la
carrera de Ingeniería de alimentos. Trabajo en
Carulla, después con el gobierno, en un proyecto
sobre el Pacifico y la música siguió en su vida como
un hobby. Fueron cuatro años al margen, sin trabajar
en su voz y su propio talento.
Marlin se fue a Bogotá y su hermano Gelmar se dedicó a la
música. Estudio en el IPC y entro a varios grupos.
En el 2004 les solicitaron los derechos de Manglar a
sus fundadores. El padre Fernández lo cedió,
Sanclemente y su papa también. Así surge el grupo
Manglar, 12 años después, se asocia con su hermano,
Claudia Andrea Bolaños la acompaña en las voces. La
primera decisión fue remasterizar el primer CD y
ponerlo en circulación.
En el 2002, Marlin tomó la decisión de cambiar su vida.
Dejo ciudad, trabajo, amigos, y se puso el reto de
dedicarse a la música profesionalmente hablando y
consolidar una carrera cinco años. Casi al mismo
tiempo, se vincula a Bahía, agrupación que conocía
desde Bogotá, porque el punto de referencia de la
música del Pacifico. Máximo Torres se lanzó como
solista y Hugo Candelario González le propuso ser
primera voz. Todavía no ha grabado con Bahía, aunque
se ha llevado los aplausos en el Festival Petronio
Álvarez. En el 2003 se hizo una fusión para el
cierre del festival, incluyendo a las cantaoras de
Naidi. En el 2004, canta con la orquesta de Marcos
Micolta. En el 2005, participa en el lanzamiento del
trabajo musical de Puerto Ensamble, titulado el Tren
del Pacífico. Puerto Ensamble y el año pasado se
hicieron un homenaje a Petronio Álvarez y buscaron a
los cantantes porteños.
Marlin conoce Madrid con Bahía. En ese momento estaba
preparando el repertorio con Manglar. Y le salió la
oportunidad de ir a Dubai, seis meses, a los
Emiratos Árabes. Estando con Bahía, trabajó tres
meses con D¨Cache. Francia Elena, la directora, le
propuso que se quedara pero prefirió hacer la
experiencia con Bahía. Un poco después, llegó una
invitación para D¨Cache a Dubai, no la pudieron
aceptar y un grupo de músicos de Jamundi la tomaron.
La sugerencia era que la cantante debería ser mujer
y buscaron a Marlin. Cantaban en una discoteca para
un público árabe. Especialmente salsa, merengue,
bachata y regueton. Una que otra canción en ingles.
La discoteca se llamaba Savage Garden. Después
salió un contrato para ir a la India. Se cruzaba con
la grabación de Manglar y regresó. Ellos pretenden
convertir a Dubai en la Venecia del mundo árabe o en
la Nueva York. Es la primera discoteca en música
latina.
“El fantástico” es el tema más oído de la primera
grabación. Además, como bien lo dice Marlin, es una
propuesta musical que ha gustado mucho. De resto,
las dificultades de la promoción han sido las
acostumbradas en Cali para una agrupación nueva. La
más reciente producción tiene diez cortes, una
descarga, balada pop, un tema dedicado a Republica
Dominicana y Panamá. Además de su tema hit,
interpreta “Se le acabó la risa”, con sentimiento
pacífico y “Droga de amor”, donde demuestra que
tiene versatilidad en la interpretación.
En una reciente presentación en vivo, en el bar. Zaperoco,
cantó “Burundanga”, “Micaela” y una versión a capela
de “Lágrimas negras”. Manglar tiene fuerza,
contraste entre las voces femeninas, y una propuesta
donde a partir de la salsa dura se incorporan nuevas
tendencias como la timba, el sentimiento pacífico y
el pop.
Marlin afirma: “Aquí es difícil sin tener casa disquera ni
apoyo, todo es producto de nuestro esfuerzo y de las
presentaciones que se logren hacer. Ya tenemos
proyectado ir a Europa y a Houston. Mi reto se ha
cumplido en su primera parte. Si, me quedo con la
música pero ahora más que nunca es necesario lograr
un lenguaje comunicacional. Estoy apostando a un
sonido fuerte, rítmico, pensando que si uno logra un
buen tema se inmortaliza con él”.
Marlin suma más experiencias. Ahora participa de un grupo
llamado Oyoi, con la cantante Liliana Montes, sobre
música experimental étnica Tiene una faceta de
bolerista por desarrollar. Es una voz para la salsa
moderna, es la propuesta de más proyección y encanto
en Cali. Es la posibilidad cierta del encuentro de
la salsa y la música del Pacífico, que abrirá un
camino musical afortunado para la música que amamos.
Cuando escuché a Marlin Murillo, cantando salsa por primera
vez en mi vida en vivo, le dije: “Lo tienes todo
para ser una fuera de serie. Ojalá la vida te brinde
esa posibilidad”. |